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Escultura en Pamplona

  • José Mª Muruzábal del Solar
  • historiador del arte
Publicado el 25/09/2022 a las 08:38
No es la primera vez que acudo a Diario de Navarra para poner de relieve el mal estado de conservación de la escultura pública de nuestra ciudad. La escultura de Jorge de Oteiza en Yamaguchi, soporte habitual de las pintadas de los bárbaros modernos, o el Pompeyo de la Plaza de Juan XXIII, tapado por el olivo durante mucho, son algunos de estos ejemplos. Habrá que sumar una obra escultórica más a esa lista. Me refiero a la escultura de Carlos Ciriza, ubicada junto a la Plaza de Toros de Pamplona. Esta escultura titulada “El mundo de los toros” se realizó para la exposición de esculturas al aire libre que organizó el Ayuntamiento de Pamplona, el año 1996; dicha muestra fue inaugurada un 4 de julio, previo a San Fermín, y estuvo expuesta en el Paseo de Sarasate, entre el edificio de correos y la Parroquia de San Nicolás. Posteriormente, el año 1998, la misma fue adquirida por el Ayuntamiento de Pamplona y se instaló en el exterior de la plaza de toros de Pamplona. Se trata, además, de una escultura muy fotografiada, sobre todo en las fiestas de San Fermín, dada su envidiable ubicación. Se trata de una escultura de sentido vertical. Una base de cemento sostiene un elevado pilar sobre el que se coloca una esfera de la que salen, por los lados, cuatro cabezas de toro. Una obra singular e imaginativa, realizada como homenaje al toro, como noble animal, y al mundo taurino. La obra mide en total 5,5 metros de altura, lo que contribuye a dotarla de presencia y empaque.
A través de esta carta quiero poner de relieve el abandono y el mal estado de conservación de esta escultura. Es evidente que la escultura pública, de la que nuestra ciudad ha conseguido reunir un muy interesante conjunto, necesita cuidado y mimo, cosa que en Pamplona se suele descuidar bastante. Recientemente pasé por el lugar y pude comprobar como la escultura trasmite dejadez y falta de mantenimiento; son visibles desconchados, corrosión, etc. Todo ello contribuye a deslucir esta magnífica obra escultórica, a la par que trasmiten una sensación de dejadez y abandono, en el mismo corazón de la ciudad. Dado que la situación no me gustó nada contacté con el propio Carlos Ciriza, que me honra con su amistad, a fin de preguntarle por esta situación. La respuesta fue que él es plenamente consciente del estado de deterioro de la escultura y que, en varias ocasiones, ha contactado con el Ayuntamiento para ver si es posible poner remedio. Me indica además que en absoluto se trata de un proceso costoso. Hasta ahora, la respuesta ha sido el silencio. ¡Pues nada, a ver si alguien “competente” se da por aludido! Y la escultura de Carlos Ciriza no es la única que se encuentra en esta situación de deterioro en Pamplona. El patrimonio artístico de nuestra ciudad lo merece.
José Mª Muruzábal del Solar, historiador del arte
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