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Libros

El burro que plantea el materialismo

En ‘Vidas deshabitadas’, la última novela del autor tafallés Juan Iribas, sus dos protagonistas son amigos del dinero ajeno en la España de 1992

Ampliar Iribas posa con el burro de papiroflexia que elaboró para él una asociación de Zaragoza con un billete de 2.000 pesetas.
Iribas posa con el burro de papiroflexia que elaboró para él una asociación de Zaragoza con un billete de 2.000 pesetas.
Actualizado el 14/04/2021 a las 13:52
Juan Iribas podría escribir una novela con la historia de cómo consiguió el burro de papiroflexia con el que posa en la fotografía, sostenido sobre su mano izquierda y al que mira como el Hamlet de Shakespeare a la calavera de Yorick el bufón. Para el autor tafallés, la imagen es una metáfora de su última novela, 'Vidas deshabitadas', las de los dos protagonistas, tendentes a las trampas, que se encuentran por casualidad en la España de finales de 1992 para adentrarse en el declive personal de ambos. Cleptómano uno y amante de la ruleta otro con el dinero ajeno, este último utiliza los billetes para hacer figuras de papiroflexia, como un burro con un billete de 2.000 pesetas con la cara impresa de Juan Ramón Jiménez. Para Iribas, el burro ha cobrado su protagonismo en la intrahistoria ajena a la novela. Porque se empeñó en fabricar uno sin conseguirlo, “afortunadamente”, ya que después supo de que un uruguayo es el dueño de los derechos intelectuales de la figurita, y hubo que pedirle permiso para fabricarlo. Lo hizo una asociación de papiroflexia de Zaragoza a la que Iribas había recurrido, que, al lograr el sí, se lo fabricó con una fotocopia a color del billete. Fue al retratarle el fotógrafo tafallés Daniel Andión en esa pose cuando Iribas visualizó “la reflexión ante el materialismo y ante la posibilidad de ser una persona honesta o no en la vida al tener al alcance de la mano los billetes ajenos”. Iribas presentará este jueves la novela en el Nuevo Casino de Pamplona (19.30 horas, aforo limitado) y el día 22 y por streaming, en el club de lectura de Diario de Navarra.

En ese camino de destrucción caminan juntos un joven de Buenos Aires que visita España durante los últimos días de 1992 escapando de su cleptomanía y del recuerdo de su madre fallecida “que hace que haya perdido el rumbo” y el director de la sucursal bancaria de una pequeña población de la Salamanca rural que por la noche se rodea de dinero, ruleta y alcohol. “Son antihéroes con carencias enormes. Sus vidas son deshabitadas pero las han cultivado así por sus formas de entender la vida y su comportamiento ante las circunstancias de la vida. Las debilidades y carencias provoca que se junten el hambre con las ganas de comer y resulte la tormenta perfecta”.

Todo lo que ocurre en 'Vidas deshabitadas' tiene historia. Incluido el germen de la novela: lo que José Pinto, el concursante de Los Lobos del programa ¡Boom! de Antena 3, contó un día por televisión. “Explicó que en 1905 toda la población de Boada quiso emigrar a Argentina [el Estado quería vender sus tierras comunales, terrenos que servían de sustento a las familias], ofreciéndose al presidente argentino, Manuel Quintana, en una carta”. A Iribas le atrapó la anécdota que Pinto contó “con mucho entusiasmo y dolor”. “Porque me parece durísimo que una población, independientemente del número de habitantes que tenga, pierda su arraigo por necesitar comer”, añade. Aquello le llevó a contactar con dos señoras nonagenarias de Boada, con familiares de quienes emigraron a Argentina a comienzos del siglo XX, con el alcalde... “Si no hubiera escuchado a José Pinto, no habría escrito esta novela. Es la primera ficha del efecto dominó”.

Con esta novela, Iribas retrocede casi tres décadas, y cuando España tenía los ojos puestos en la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona, él sitúa a sus protagonistas en dos pequeños pueblos de Salamanca, Boada y La Fuente de San Esteban. “España estaba ante un cambio de rasante. Empezó a exhibir músculo con la Expo, con Barcelona 92, pero España también tiene pueblos pequeños, con pocos habitantes, que se descubren en la novela”, indica en referencia a la llegada del joven argentino al país, que, aunque quería permanecer en Madrid, la compra de un lote de cartas de comienzos del siglo XX le hacen querer buscar sus raíces. Se traslada así a Boada, provocándose el encuentro inicial con el director de la sucursal al necesitar el cambio de pesos por pesetas y comenzar la vida paralela entre ambos.

En 1992, España tuvo luces, “las de los fuegos artificiales”, y sombras, “sobre todo en la parte final”. “Empezaron a aflorar algunos casos de corrupción, una palabra que seguimos pronunciando desde entonces, ahora con muchísima más intensidad, por desgracia”, se lamenta Iribas. “Aquel cambio de rasante en el que nos pusimos la luz y color se están apagando en cierta medida y tenemos una situación social muy difícil de digerir. ¿Podría servir de aprendizaje lo de entonces con respecto a lo de ahora?”, se plantea. “Los españoles somos muy amigos de tropezar dos y doscientas veces en la misma piedra. La pandemia es hoy más pólvora para la polarización que existe, pero, si no hubiera, seguramente la tribuna de oradores del Congreso seguiría dejando mucho que desear, por supuesto respecto a la del 92, en la que había menos exclamaciones y más intelecto. Ahora hay mucha vocería mientras en otras épocas había más serenidad que ahora no percibo”, añade.

Iribas dedica la novela a su madre. Dice que lo hace siempre. “Vivo con ella y estoy muy unido a ella y ella a mí, así que la dedicatoria era obvia”, indica, y concluye: “Y aunque no es una novela autobiográfica, si es biográfica, y probablemente esté plasmando en la relación materno-filial de los personajes lo que siento por ella. El día que se muera -no tengo padre desde hace 25 años- para mí será un horror”.
DNI
Juan Iribas Sánchez de Boado (Tafalla, 23 de agosto de 1973, 47 años) es hijo de Nicolás (fallecido) y Mari Carmen y el pequeño de cinco hermanos tras José, Carolina, Belén y Nicolás. Soltero y sin hijos, esta es su sexta novela. Periodista, trabaja hace quince años en Thomson Reuters -la antigua editorial Aranzadi- en el departamento de Marketing, coordinando la revista Actualidad jurídica Aranzadi y el portal jurídico www.legaltoday.com. No se considera escritor, pero sí autor, como autor del texto -“de eso no hay dudas”-. Considera la palabra escritor “mayúscula” y que “está más arriba”.
 
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