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Literatura

El libro en el que Irati Iturritza y Erik Rodríguez descubren cómo son amigos

Ambos han trabajado los poemas de ella y las fotografías de él para crear 'Tampoco era esto lo que quería decir'

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El libro en el que Irati Iturritza y Erik Rodríguez descubren cómo son amigos
Actualizado el 17/05/2021 a las 20:10
Irati y Erik son amigos desde hace unos ocho años, cuando coincidieron en Pamplona en unos campamentos urbanos creativos. Desde entonces cada uno ha leído lo que hacía el otro, ella con la palabra y él con la imagen. “Y llegó un momento en que decidimos hacer tangible eso que estaba ahí”, cuenta ella. Es la poeta pamplonesa Irati Iturritza Errea, y eso que estaba ahí era su amistad con el cineasta y fotógrafo pamplonés Erik Rodríguez Fernández. La han hecho tangible en Tampoco era esto lo que quería decir, un libro de poemas de ella y fotografías de él en el que hablan de ellos, de su amistad y de sus amigos. Y de las relaciones, la búsqueda de la identidad y nombrar las cosas.
La editora de La Bella Varsovia Elena Medel ha vuelto a apostar por Iturritza tras haber publicado en 2017 el poemario Brazos cortos. Nacida en 1997 y graduada en Lenguas Modernas —se especializó en Estudios Ingleses y Estudios Literarios—, reconoce que no saben ni ellos qué era exactamente lo que querían contar. “Y el libro llega un poco por eso:por acercanos a no saber decir lo que queremos decir, ya que creo que en los afectos y las amistades a veces no es fácil poner nombre y concretar”, reflexiona.
Piensa en la dificultad de encontrar una unidad de medida, de saber que todos estamos hablando de lo mismo. “Son cosas muy poco definidas para las que a lo mejor no tenemos un lenguaje tan desarrollado como para el amor, con muchos más referentes y formas de medirlo. Aunque tal vez la cuestión pasa por no medir nada”.  
Habla por ella y por Rodríguez nacido en 1996, que estudió en la ESCAC de Barcelona y que justo hace una semana, el día en que presentaron el poemario en un encuentro con la poeta Uxue Juárez, conoció que su primer cortometraje fuera de la escuela, Larrua jo, acababa de ser considerado mejor corto en el festival D’A de Barcelona. Él tiene una relación especial con la fotografía. Le gusta el momento en que ve las imágenes que ha hecho, en su habitación. El momento en el que se detiene a mirarlas un rato, a hacer un zoom, a quitarlo, a volver a ver la foto, a volver a ver la foto en el momento en que no toca verla... “jugar con ese aspecto estático pero que también sirve de recuerdo, de archivo, tanto de gente como de momentos y cosas”.
Ycita Iturritza al poeta Rodrigo García Marina y su idea de que la poesía, la creación en general, es algo parecido a la amistad. “Ambas tratan de buscar lugares donde reconocernos y donde intentar que los otros se reconozcan. Y es en parte lo que queríamos hacer en este libro: aunque los significados no se terminen de delimitar, hay una intención de crear esos espacios de posible reconocimiento”.
La búsqueda de la identidad lleva a la búsqueda de la voz, y a relacionarlo con que las personas hablamos, y entonces concretamos, y entonces ponemos un nombre, y entonces existe. “La voz como medio para nombrar el mundo y asirlo. Y esto tiene lugar tanto en el cine y en la fotografía como en la literatura”, añade ella. Esa búsqueda es parte de lo que puede llevar a alguien a escribir, y en su caso no solo se pregunta quién es sino que necesita saber cómo le ven los demás, si existe desajuste entre lo que ella piensa y lo que el resto cree. “No significa que quien seas esté totalmente definido por los demás”, continua Iturritza, “pero sí que es una parte importante. El quiénes somos tiene mucho que ver con cómo nos relacionamos con los otros”.
Elaborar este libro ha significado que ambos examinaran su amistad, significados y resignificados de ella. “Gran parte de por qué somos tan amigos como lo somos y la forma en la que lo somos es porque hemos estado trabajando hacia algo: no sabíamos qué iba a ser, pero sí que queríamos hacerlo juntos”, añade Iturritza. Sus conversaciones les llevaron a encontrar los temas que querían tratar. “Erik siempre está hablando sobre las diferencias o no entre lo sexual y lo afectivo y a mí me preocupa cómo me relaciono con el mundo. Descubrimos que nos preocupaban nuestra propia amistad y cómo la etendemos”, decribe sobre algo extrapolable a cómo son las relaciones.
El libro ha afianzado su amistad. Se han hecho más amigos. Porque ese diálogo sobre cómo lo son ha estado en el centro. “No ha sido solo puramente creativo. También afectivo”.
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