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La vida en el Camino (y XXIX)

El Camino que sigue haciendo el andar y fin del Año Jubilar Compostelano

La serie sobre las historias y las vidas de peregrinos a lo largo de la historia se cierra con la literatura que ha surgido alrededor del Camino en los últimos años. De la ruta jacobea han escrito japoneses, brasileños, coreanos...

Ampliar Actuales peregrinos a su paso por Pamplona. Foto Gobierno de Navarra.
Actuales peregrinos a su paso por Pamplona. Foto Gobierno de Navarra.CEDIDA POR O. CONESA
Actualizado el 26/12/2021 a las 07:23
La cultura jacobea ha sido fuente continuada de inspiración para la actividad literaria casi desde su surgimiento, en el siglo IX. Sin haber llegado a establecer un género propio, la presencia de lo literario en el universo jacobeo se percibe ya desde finales de dicho siglo.
Son de gran valor descriptivo, documental y literario varios de los relatos de peregrinos históricos que han llegado hasta nosotros desde el siglo XV y que se han mostrado detenidamente a lo largo de esta serie sobre La vida en el Camino. Sus peripecias e impresiones a través de la ruta presentan rasgos comunes y han constituido un pequeño género literario propio englobado en la literatura odepórica que trata de los acontecimientos y de las cosas vistas durante un viaje. Es, sin duda, uno de los géneros literarios más significativos de la peregrinación jacobea. El género, por cierto, se ha reactivado con gran éxito desde finales del siglo XX con las aportaciones de los peregrinos contemporáneos, tal y como apunta Manuel F. Rodríguez, periodista e investigador del Camino de Santiago.

La narración como experiencia del Camino

Sería interminable la relación de autores y obras sobre el Camino que van surgiendo desde los años noventa del pasado siglo en el que vuelven a renacer las crónicas de viajes a Compostela y surgen, ya en las primeras décadas del siglo XXI, los primeros relatos modernos de peregrinos, llegados desde distintos puntos de España y el extranjero, con la eclosión de una nueva literatura vivencial en la que numerosos peregrinos, muchos de ellos famosos, narran sus experiencias a través del Camino. Según M.F. Rodríguez, Valle-Inclán será el primer autor conocido que en el siglo XX se asoma a la literatura de contenido jacobeo, en la narración breve Flor de Santidad (1904) en el que la protagonista conoce a un peregrino que la llevará a dar un cambio radical.
En algún caso, estos relatos se han limitado a acercarse a la ruta jacobea con la visión neutra del viajero, más que la del peregrino. También aquí el éxito ha acompañado a varios autores, como el irlandés Walter Starkie, los franceses Jean N. Gurgand y Pierre Barret con su Priez pour nous à Compostelle en 1978 y, especialmente Álvaro Cunqueiro que no escribió un libro específicamente dedicado al Camino de Santiago, pero le dedicó bastantes artículos, entre los que sobresale la serie de reportajes publicados entre el 14 y el 24 de octubre de 1962 en el periódico Faro de Vigo, editados con el título Por el camino de las peregrinaciones y otros textos jacobeos, en 2004.
Una obra realmente relevante es la es el del holandés Cees Nootebon, que con su Desvío a Santiago (1993), en el que el Camino es la disculpa para la narración de un magnífico viaje por España, porque Nootebon entiende el camino como desvío, “el laberinto eterno hecho por el propio viajero que siempre se deja tentar por un camino lateral, y por el camino lateral de ese camino lateral, por el misterio del nombre desconocido en el cartel indicador de la carretera, por la silueta del castillo en la lejanía hacia el que apenas se dirige un camino”. Con excelente erudición y gran curiosidad, Noteboom se sale de los recorridos habituales, de las grandes vías ampliamente transitadas, para diseccionar la España profunda a través de carreteras secundarias y caminos ya olvidados.
No es la primera vez que el fenómeno editorial produce este efecto. Sucedió en Alemania, también en el 2006, con Meine Reise auf dem Jakobsweg del humorista Hape Kerkeling, publicado en 2006 y traducido al español como Bueno, me largo en 2009, con miles de ejemplares vendidos, especialmente en Alemania. Obra que, según R. Pita, tiene un aire casi ingenuo, entusiasta, a veces simple que contribuye precisamente al encanto que han hallado en él sus lectores.
Nunca llegaré a Santiago es la obra de Gregorio Morán, escritor y periodista, que emprende en 1993, junto a un amigo, el Camino que va de Roncesvalles a León, porque antes de partir ha decidido que no le interesa llegar a Santiago, y dedica su libro “a los que caminan, en especial a los que no saben a dónde van”; su viaje termina en Finisterre, no en Santiago lugar al que no se dirige. También la literatura de ficción comenzó a adueñarse del Camino con varias novelas y libros en los que aparece como un territorio iniciático, propicio a los enigmas más remotos y ocultos.

Otras narraciones, otras miradas. Japón, Brasil o Corea

Otros autores, coreanos, checos, ingleses, franceses, brasileños, han seguido esta estela con positivos resultados, tanto para ellos como para el incremento de peregrinos en el Camino. No son los mejores, ni mucho menos, pero han llevado la estela de la ruta hasta lejanos países.
Sera Japón, el país que ha mantenido una relación más fluida con la cultura jacobea de todo el continente asiático. Es una relación reciente, consolidada en los años noventa del siglo XX gracias al interés del pueblo japonés por los destinos con contenido trascendente. Fueron los primeros asiáticos contemporáneos en llegar al Camino de Santiago -los pioneros lo hicieron en los ochenta-, y en los años noventa y principios del siglo XXI se sitúan como el país asiático con mayor presencia.
Uno de los grandes pioneros japoneses fue el escultor Ikeda Munehiro, quien llegó al Camino Francés en 1983 y volvió varias veces más durante los doce años siguientes. El fruto de esta prolongada e intensa experiencia fue el primer libro en japonés sobre la Ruta Jacobea, ilustrado con dibujos del propio artista desde los montes Pirineos hasta Santiago titulado El Camino de Santiago en España. En 2000 llegó otra recordada peregrinación nipona a través del Camino Francés, promovida por un grupo de personas de varias creencias religiosas que realizaron juntas sus rezos y celebraciones, y en 2008 nació la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Japón, con sede en Tokio.
La comunidad más numerosa en América con el mundo jacobeo ha sido, hasta mediados de la primera década del siglo, la brasileña, hasta que comenzó a ser superada por la norteamericana. Resulta paradójico, ya que Brasil apenas contó con influencia santiaguista durante la conquista portuguesa y en los siglos siguientes. Dejando al margen a los brasileños más informados, el motivo principal del boom jacobeo en este país es el escritor Paulo Coelho, que en 1986, realizó el Camino Francés desde Saint-Jean-Pied-de-Port.
El resultado de aquella experiencia, fue el libro El peregrino de Compostela (diario de un mago), editado en 1987 y que enseguida se convirtió en un best seller. En Brasil ocasionó que numerosos seguidores de su obra realizaran el Camino.

Corea y la trilogía de la escritora Kim Hyo-sun

Más de diez mil kilómetros separan Galicia de Corea del Sur. Una distancia no solo física sino también cultural que cuenta, desde hace un tiempo, con un inesperado nexo de unión. Esta pasarela entre los dos extremos del planeta es en realidad un camino, el de Santiago, por el que cada año transitan más de seis mil coreanos. Llegan atraídos por lo que en su país de origen se cuenta de esta ruta milenaria, protagonista de bestsellers y realities shows de todo calado.
En el 2006 veía la luz en Corea el diario Una mujer va caminando sola, o también, El viaje de una mujer, de la escritora y periodista Kim Nan Hee, editado solo en coreano, del que enseguida se vendieron 50.000 ejemplares, convirtiendo la ruta jacobea en un fenómeno editorial. Sin embargo, fue la periodista Kim Hyo-sun, que en 2011 publicó una trilogía, dedicada al Camino Francés, al Portugués y a la Vía de la Plata, que durante meses estuvo entre los libros más vendidos del país asiático, con más de 100.000 ejemplares. Tanto, que muchos de sus lectores no dudaron en seguir los pasos del protagonista de la popular historia. Como curiosidad cabe comentar que al Camino acuden muchos universitarios, dado que convalidan puntos académicos en la Politécnica de Seúl por hacer el Camino.
Conocer la cultura gallega y la experiencia de caminar cientos de kilómetros hasta recalar en el Obradoiro fue todo un descubrimiento para las televisiones del país, que pronto se embarcaron en realities que mostraban a su público lo “exótico” de esta tierra. El primero se emitió en 2013 y sus participantes eran una madre que había perdido a su hija, un desempleado y una escritora. Más tarde, otro programa avivó de nuevo la fama del Camino, en esta ocasión entre los más jóvenes. Sus protagonistas son los integrantes del grupo de K-Pop, ídolos entre la juventud coreana
Eso sí, los coreanos viajan en invierno, porque a diferencia de la mayoría de las nacionalidades, que esperan la llegada del buen tiempo, los coreanos tienen a iniciar su aventura en enero, cuando la nieve cubre buena parte del recorrido. Una particularidad que ha obligado a múltiples rescates por los bomberos de Burguete, en la zona cercana a Roncesvalles. La atracción del Camino en Corea es tal que, desde el año 2019 la compañía Corean Air opera en vuelo directo hasta Lavacolla, el aeropuerto de Santiago.

Y llega el final del Año Jubilar Compostelano

¿Y cómo se presenta la realidad del camino hoy día? Después de la revitalización como memoria e idea sigue la recuperación del territorio histórico. Entre los múltiples peregrinos, viajeros, escritores…, que son coherentes con el Camino, destacarían los trabajos valiosos de los amigos del Camino de Santiago, de las cofradías, de muchas organizaciones dedicadas al Camino y la paciencia y entrega de los vecinos lindantes de los caminos. ¿A dónde queremos llegar? Quizá a la meta a la que conduce el camino, los caminos: a Santiago.
El Camino de Santiago es actualmente un fenómeno que reivindica su faceta intercultural y al mismo tiempo se convierte en una metáfora política que ayuda a explicar mejor lo que debe ser Europa: el respeto por nuestras individualidades, pueblos y tradiciones, con un itinerario que las abarca y con una identidad propia, que es europea y que se proyecta al resto del mundo.
Un hecho histórico lleno de pensamiento y de literatura, que va sumando opiniones de viajeros, prosas y versos desde Aimerico Picaud, hasta Erasmo, Goethe, Alejo Carpentier, Álvaro Cunqueiro o Cees Noteboom. En esta senda caben todos, como atestigua el Códice Calixtino, africanos, persas, árabes, judíos..., porque es camino de paz que fomenta el mestizaje, la mezcla heterogénea y tonificante de culturas, siempre en busca del diálogo, del entendimiento.
Porque el Camino, al igual que la belleza, no sabe de fronteras.
La tarde del 31 de diciembre, se cerrará la Puerta Santa, siguiendo un ritual que se remonta al siglo XVI, en el que una gran comitiva eclesiástica, peregrinos y fieles se reúne en la plaza de A Quintana, encabezada por el arzobispo compostelano, encargado de la clausura de la Puerta. El prelado bendecirá e incensará las nuevas piedras, colocando una de ellas sobre el umbral mientras se canta el “Caelestis urbs Jerusalem”.
Y así, terminará el Año Jubilar Compostelano.
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