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ENTREVISTA
Blanca Portillo 

Blanca Portillo: "Esta obra me ha obligado a sacar toda la artillería"

La actriz vuelve a unir su talento al del dramaturgo Juan Mayorga en ‘Silencio’, que llega este domingo al Gayarre con las entradas casi agotadas

Ampliar Blanca Portillo, en una escena de 'Silencio'.
Blanca Portillo, en una escena de 'Silencio'Javier Mantrana del Valle
Publicado el 05/03/2022 a las 06:00
Cuenta Blanca Portillo que, a la hora de construir sus personajes, ella ya los trabajaba desde el silencio: “Siempre me pregunto qué es lo que el personaje calla, lo que no dice. Y cuando habla, qué es lo que oculta...”. Sin embargo, como suele ser habitual en ella, en cada obra se pone el listón más alto. Recientemente galardonada con un Goya por su papel en 'Maixabel', la actriz afronta la gira de 'Silencio', un texto “exigente” en el que ha vuelto a colaborar con el dramaturgo Juan Mayorga.
Después de protagonizar 'El testamento de María' se le quitaron las ganas de actuar sola. ¿Qué tenía 'Silencio' para hacerle cambiar de opinión?
Es verdad que prometí que no quería volver a hacer un monólogo, porque es un trabajo muy solitario y de una enorme responsabilidad, pero cuando surgió la oportunidad de hacer 'Silencio', no me pude resistir. Me encantó la idea de poder interpretar ese discurso que hizo Juan para su ingreso en la RAE. Además, él es alguien a quien quiero y admiro. Así que he vuelto a caer... Todo el mundo a mi alrededor me lo recuerda: “¡Dijiste que nunca más!”. Pero no me arrepiento en absoluto. Lo disfruto como una niña pequeña y estoy muy feliz y muy orgullosa de estar haciéndolo.
¿Se le ocurrió a usted la idea de llevar ese discurso de Mayorga al teatro?
Juan me dijo: “He escrito esto y me hubiese encantado que lo hubieras interpretado tú”. Yo me lo tomé como uno de esos piropos maravillosos que él me suelta de vez en cuando, y ahí se quedó. Luego, cuando llegó el momento de la pandemia y estábamos todos encerrados en casa, se lo comenté a Juan y decidimos tirar para adelante juntos. La idea fue de ambos.
El texto ha sido escrito “mano a mano y hombro a hombro”. Durante ese proceso, ¿qué aprendió de Mayorga?
Juan es uno de los autores vivos de teatro más importantes de Europa y me atrevería a decir que también del mundo. Es un hombre de una inteligencia y de unas capacidades fuera de lo normal. Su teatro tiene poesía, inteligencia, pensamiento, emoción... Tiene todo eso que a mí me interesa en el teatro. Básicamente, el texto de 'Silencio' es el discurso que él escribió, pero hay cosas que han cambiado en función del diálogo que hemos mantenido. A veces parece que los actores somos unos seres que no piensan y que solo obedecen órdenes, pero Mayorga no tiene ese concepto. Ni yo, por supuesto. Escucharnos mutuamente ha sido muy edificante para los dos. El resultado final es el fruto del trabajo de dos personas que amamos el teatro con todas nuestras fuerzas. Para mí, el mayor aprendizaje ha sido el lugar que a mí me ha dado Juan y el que yo le he dado a él.
La obra plantea un recorrido por los grandes silencios de varias obras de peso en la historia del teatro, desde 'Antígona' a 'La casa de Bernarda Alba'. ¿Le sorprendió revisitar estos textos desde esa perspectiva del silencio?
Sí, es muy sorprendente. Yo me he dado cuenta de que, desde esa perspectiva del silencio, el teatro cobra un valor especial. El silencio es protagonista de la historia del teatro, al igual que es protagonista de nuestras vidas. Ha sido un reencuentro muy especial con esos textos. Por ejemplo, en 'La casa de Bernarda Alba', la primera palabra que pronuncia Bernarda es “silencio”, y también es la última. En la función hablamos del silencio elegido y del silencio impuesto. En el caso de Bernarda, nos planteamos qué significan sus silencios dentro de la obra y dentro del teatro. Ahí se estableció un diálogo interesantísimo, y el resultado es que con el mismo texto se dan dos puntos de vista diferentes sobre 'La casa de Bernarda Alba'.
Tanto en el teatro como en la vida hay silencio que pueden ser muy elocuentes.
Hay una frase en la obra que dice: “A veces, callando decimos mucho. A veces, callamos hablando mucho”. Eso está presente durante toda la función y creo que eso también conecta con el espectador, porque le remite a su propia vida: cuántas veces ha querido hablar y no lo ha hecho, o cuántas veces su silencio ha sido bastante más elocuente que las palabras... Por otro lado, en 'Silencio' hacemos un recorrido por el teatro universal. Eso es algo hermoso, porque el espectador no va a volver a ver el teatro igual que lo veía antes, porque estará mucho más atento a los silencios y a lo que significan.
Con la anterior obra que interpretó de Mayorga, 'El cartógrafo', dijo que le había llevado a sus límites como actriz. ¿'Silencio' también le ha puesto a prueba?
Buf, ¡no sabes a qué niveles! En 'El cartógrafo' encontré una limitación real, porque había partes del texto que yo me sentía incapaz de interpretar y que se convirtieron en una confesión al espectador: “Esto no puedo hacerlo”. En este caso —y voy a utilizar un término que no sé si es el mejor momento para utilizarlo—, 'Silencio' me ha obligado a sacar toda la artillería. He tenido que poner todas mis capacidades y todos mis posibles recursos al servicio de la historia. No me dejo nada en los bolsillos, todo lo que tengo lo pongo ahí encima: intelectualmente, profesionalmente, emocionalmente... ¡Todo! No falta nada. ¡No tengo más! (ríe). Siempre está muy bien que un texto te ponga al límite. Eso sí, el esfuerzo ha sido descomunal. Lo hago con todo el gusto del mundo, pero me dejo la vida.
Después del proceso que ha vivido con Mayorga, ¿les han quedado ganas de volver a crear otro montaje juntos?
Probablemente no será en breve, porque creo que 'Silencio' va a tener una larga vida. Yo quiero seguir trabajando con Juan siempre que pueda, pero no tenemos prisa.
¿Compaginará la gira teatral con otros proyectos?
Llevo muchos años combinando cosas a lo loco, así que este año me dedicaré básicamente a hacer 'Silencio'. En verano rodaré una peli: voy a hacer un Mayorga, 'La lengua en pedazos', con la directora Paula Ortiz. Es la historia de Teresa de Jesús. Después seguiré con la gira. Yo disfruto con mi trabajo como una niña chica, pero llega un momento en que si tienes todos los días de la semana ocupados y haciendo muchas cosas, el cuerpo te pide un respiro. Además, para afrontar una obra tan exigente como 'Silencio', necesito mucho descanso y mucha calma. 
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