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Medicina

Teresa Ramón y Cajal: “El apellido pesa pero la vocación de médico más”

La bisnieta del premio Nobel, especialista en oncología y genética, habló en Pamplona de medicina de precisión y de la vida con cáncer

Ampliar Teresa Ramón y Cajal, durante su conversación con Juanjo Rubio en el Café Iruña
Teresa Ramón y Cajal, durante su conversación con Juanjo Rubio en el Café Iruñaeduardo buxens
Publicado el 11/04/2022 a las 06:00
Su apellido impone. “Pesa mucho”. Ramón y Cajal, nada menos. La estirpe de uno de los dos únicos científicos españoles ganadores del Nobel, el descubridor de las neuronas, quizá el médico más importante y célebre de España. Teresa Ramón y Cajal Asensio es bisnieta de Santiago Ramón y Cajal. También es médico, y es hija de médico. “Pero lo soy por vocación”, explicaba recientemente en Pamplona, en una charla en la señalaba que “por idealista, para poder ayudar”, había escogido como especialidad la oncología, “enfermedades difíciles”. “El cáncer es el fallo de un mecanismo, el que hace que las células se dividan el número de veces que deben hacerlo. Pero es parte de la naturaleza. El cáncer es biología descontrolada”.
Teresa Ramón y Cajal habló en un escenario peculiar, en una charla vespertina en pleno Café Iruña, que atrajo la atención no solo de quienes habían acudido allí ex profeso al evento, sino también de quienes habían entrado al local solo por tomar café. En una conversación con Juanjo Rubio, director de la Unidad de Innovación Social de Navarra que había organizado el acto, y con la participación del dúo musical MOM, la médico recordó que su relación con Navarra va mucho más allá del hecho de que su bisabuelo naciera en Petilla de Aragón. Teresa Ramón y Cajal cursó su especialidad en los cánceres hereditarios en la Clínica Universidad de Navarra y vivió en Pamplona durante cuatro años y medio. “Una tierra maravillosa, y su gente más”, apuntó.
La conversación se centró poco en su célebre bisabuelo. “Era el Da Vinci del siglo XXI. Una de esas personas que le interesan por todo, y que se cuestionan el por qué. Nadie hasta él se había cuestionado por qué el cerebro era así, y vio que lo que se decía no era cierto”. La charla giró sobre todo en la enfermedad, en el cáncer. Contó Teresa Ramón y Cajal, por lo visto en pacientes pero también porque ella “lo había vivido”, que de la consulta donde a uno le diagnostican un cáncer sale “otra persona. Todo es distinto”. Pero, aclaró, esas personas “ahora diferentes” también pueden crecer y ser mejores.
Habló también de los cánceres que vienen por la herencia de una alteración genética, que vienen a ser un 10% del total, y de la capacidad que existe de detectarlas y de poder pronosticar el riesgo de que una persona desarrolle un tumor en el futuro. “Es muy importante hacer ese filtro, y hoy realizar ese estudio genético es fácil”, y capaz de dar una información muy útil, en la medida de que es capaz de adelantar una “realidad”. Y en general lanzó un mensaje positivo sobre esa medicina de precisión, que adecua los tratamientos a la genética del paciente, para hacerlo mucho más eficaz. “Poco a poco se ha desarrollado conocimiento y se ha desarrollado tecnología, que han dado tratamientos concretos, que atacan dianas, que le dan al cáncer donde más le duele”. “La medicina de precisión es real, es asistencia para algunos tumores y abarca cada vez más”.
CONSEJOS Y PREVENCIÓN
Preguntada sobre qué hacer para prevenir el cáncer o también para sobrellevarlo mejor en el caso de los enfermos, Teresa Ramón y Cajal no deparó sorpresas. Sus consejos son lo que todos hemos oído antes: hacer ejercicio y hacer poca vida sedentario, evitar alcohol y tabaco, comer poco, especialmente poca carne roja, pero sí frutas, cereales, frutos secos
En lo que hizo más hincapié fue en el papel de la sociedad en la vida de los enfermos. “Puede hacer que se viva como un horror o como algo más natural”. Porque, insistió, los enfermos tienen que vivir su mal precisamente como un “proceso natural, sin que se les haga más faena”, y eso incluye ámbitos como el laboral, donde “hay que conseguir que no se sientan raros”. Eso sobre todo cuando va ser cada vez más frecuente la cronificación de estas enfermedades. “Tendremos que incorporarlos mejor, pero sin mostrar lástima”.

APUNTE

​Santiago Ramón y Cajal es, probablemente, el mayor genio nacido en Navarra, aunque en Petilla de Aragón vivió apenas dos años. Bien está por tanto que el Gobierno de Navarra declarara 2022 como año significativo para promover su figura, aunque por el momento el intento, traducido en la creación de un grupo de trabajo y poco más, tiene todavía mucho por avanzar. La vida del Nobel español da para una serie (de hecho, ya se hizo en los años 80, y se puede recuperar en RTVE Play): no solo fue médico e investigador, también destacó como deportista, inventor, fotógrafo, extraordinario dibujante, voluntario en Cuba donde casi murió... Adelantado a su tiempo, también a la hora de crear equipos o en promover la formación, el ejemplo de Cajal, sin embargo, pertenece a otros tiempos. Solo con su ímpetu, su esfuerzo y su genialidad, llevó de manera inesperada a España a la vanguardia de la ciencia. Hoy corren otros tiempos. La investigación es cosa de equipos, internacionales muchas veces, que diluyen la aportación individual aunque, claro, los genios, tan escasos, siempre marcan diferencias. 

Jesús Rubio

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