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Bailarines navarros

Bertha Bermúdez, la danza como pura empatía

'DE LA DANZA AL MUNDO' Una serie sobre bailarines navarros que abandonaron la Comunidad foral para dedicarse profesionalmente a la danza

Ampliar BERTHA BERMÚDEZ  INVESTIGADORA DE LA DANZA , ASESORA E INTÉRPRETE (BIARRITZ)
Bertha Bermúdez, investigadora de la danza, asesora e intérprete (Biarritz)Cedida
Actualizado el 10/05/2022 a las 22:40
Cuenta que comenzó a bailar desde muy pequeña, porque la danza ha sido un modo de expresión común en su familia, sobre todo en la familia de Venezuela, de donde es su padre. Bertha Bermúdez Pascual, de 46 años, dice que “ser bailarina forma parte de su ser, de su forma de pensar, de analizar y de ver el mundo” y, por eso, acudió muy pronto al estudio de Almudena Lobón, quien le transmitió su “pasión” por la danza y “la gran técnica y el conocimiento necesarios para bailar en los escenarios”.
“Almudena siempre nos mostraba vídeos, nos animaba a acudir a espectáculos y nos hablaba de lo que existía fuera de Navarra, en España y también en el extranjero -explica-. Sugería lugares a los que ir y nos llevaba a concursos para que viéramos el nivel de otras bailarinas. Invitaba a la escuela a profesores increíbles que todavía estaban en activo y todo ello nos nutría y nos animaba a formar parte de la profesión, allá donde fuera posible”.
Así que con solo 16 años, Bermúdez Pascual quedó finalista del Prix de Laussanne de 1992; con 17, era interina en la Compañía de Maurice Béjart, también en Laussanne; a los 18 había obtenido el título superior de danza del Real Conservatorio de Madrid y, a esa misma edad, se convirtió en solista en el Frankfurt Ballet bajo la direccion de William Forsyth, entre los años 1994 y 1996.
Desde Alemania volvió a Madrid, donde fue integrante de la Compañía Nacional de Danza, bajo la direccion de Nacho Duato (1996-1998); después trabajó como freelance en los proyectos de los coreógrafos Paul Solwyn Norton, Rui Horta y Emio Greco | PC (1998-99); y más adelante se convirtió en primera integrante de la compañía EG| PC de Ámsterdam comandada por Emio Greco y Pieter C. Scholten, de 2000 a 2005, hasta que ese mismo año dejó de bailar profesionalmente “porque se cansó de viajar y tenía otras curiosidades que satisfacer que le atraían más”.
A partir de ese momento, Bermúdez, que siguió viviendo en Ámsterdam, se convirtió en asistente de ensayos y coreografía de la misma compañía (EG| PC , de 2005 a 2007), más tarde en coordinadora de la línea de formación e investigacion del centro coreográfico ICK Dans Ámsterdam (entre 2005 y 2014), fue directora artística de Las Negras Productions (de 2009 a 2014) e investigadora de danza en el rectorado de la Escuela de Artes de Ámsterdam, entre 2011 y 2014.
Pero en 2014, ella y su familia (está casada con el hidrólogo pamplonés Igor Mendizábal desde 1999 y tienen tres hijos: Naira, de 13; Amey, de 10; y Aukoa, de 7) deciden mudarse a la ciudad francesa de Biarritz,porque necesitaban un cambio”. “La habíamos visitado en unas vacaciones y nos encantó. Biarritz es preciosa, está bien comunicada con Pamplona y, aunque tiene mar, también está cerca de las montañas, que tanto añorábamos en Holanda, así que nos vinimos a un lugar donde vivir, pero sin ninguna relación laboral concreta”, relata, aunque a lo largo de estos 7 años ha construido “una red de trabajo a su alrededor con artistas navarros, del País Vasco e Iparralde”.
Bertha Bermúdez, en el Prix de Laussanne 1992
Bertha Bermúdez, en el Prix de Laussanne 1992F. Levieux
En la actualidad, Bermúdez trabaja desde casa. Es investigadora de danza asociada en diversos proyectos europeos, desde 2009; coordinadora del proyecto eurorregional ATALAK, desde 2016; asesora del Archivo de la Música y Artes Escénicas de Navarra, desde ese mismo año; asesora de formación en Gipuzkoako Dantzagunea, desde 2019; y desarrolladora de proyectos para el centro de profesionalización Dantzaz, desde 2020. “Ahora sigo bailando y decido con quién comparto lo que bailo”, dice.
Si hay una experiencia de la que se siente especialmente satisfecha es de su colaboración, desde que tiene 19 años, con el cineasta y fotógrafo canadiense Gregory Colbert, con el que “ha bailado con animales en lugares increíbles del mundo y ha conocido a personas maravillosas”. Primero en el proyecto 'Ashes and Snow' (1992-2005) y luego en 'Islands of Songs', de 2005 a la actualidad.
Para Bermúdez, “la danza es una forma de expresar lo más intimo, una parte que solo aparece en ese momento en el que el movimiento, el espacio, el ritmo y la intención se alinean”. “Al bailar entramos en sintonía con lo que nos rodea y es ese apropiarse de lo que vemos, sentimos y, sobre todo, de lo que otros sienten lo que más me fascina. Bailar es pura empatía”, confiesa.
Proyecto 'Ashes and Snow' ('Ceniza y nieve') de Gregory Collbert (1992-2005)
La exbailarina navarra admite que, en su caso, no siente que haya tenido que sacrificar “nada de nada” por su carrera. “Mi vida ha sido bellísima con la danza. He vivido plenamente mis sueños y he realizado siempre, con mucho trabajo, todo lo que he querido hacer, así que si ahora volviera a nacer, me encantaría hacer otra cosa”, afirma riendo. Y avanza que sus hijos no van a dedicarse a la danza, porque “esa llamada es muy específica” y cree que “con una en la familia ya tienen bastante”.
Sin embargo, Bermúdez matiza: “¿A quién no le gusta bailar? Bailar es una necesidad humana y toda expresión de danza es esencial para una comunidad que quiera ser empática.”

¿Qué es para ti la danza? “Una forma de expresar una parte de mí que solo aparece cuando el movimiento, el espacio, el ritmo y la intención se alinean. Ser bailarina es parte de mi ser, de mi forma de pensar, de analizar y ver el mundo”

TRAYECTORIA PROFESIONAL 
Bertha Bermúdez Pascual (1976). De madre tudelana y padre venezolano, se formó con Almudena Lobón de los 7 a los 16 años, obtuvo el título superior de danza por el Real Conservatorio de Madrid a los 18 y en la actualidad realiza el doctorado por la Universidad de Ámsterdam sobre ‘Archivos performativos’. De su trayectoria como intérprete destaca haber sido solista en el Frankfurt Ballet bajo la dirección de William Forsyth (1994-96), integrante de la Compañía Nacional de Danza con Nacho Duato (1996-98) y primera integrante de la compañía EG| PC de Ámsterdam con Emio Greco y Pieter C. Scholten (2000-2005).
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