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La conspiración de 1855 en Pamplona

Pamplona, epicentro de una insurrección carlista que podría haber desembocado en otra guerra civil

Ampliar Imagen del Convento de La Merced en 1885, actual Escuela de Idiomas
Imagen del Convento de La Merced en 1885, actual Escuela de Idiomasarchivo
Publicado el 16/05/2022 a las 06:00
ENTRAR POR LA CIUDADELA Y ARMAR A 1.800 REBELDES 
Según el plan previsto y en colaboración con algunos soldados y suboficiales que estaban acuartelados en el Convento de La Merced (actual Escuela de Idiomas), el 1 de febrero de 1885 se facilitaría acceso a la Ciudadela a cientos de carlistas llegados desde distintos puntos de Navarra y también desde el exilio, para armarlos y que se sumaran de inmediato a la rebelión.
¿POR QUÉ FRACASÓ LA REBELIÓN?
En el último momento, se decidió retrasar el inicio de la sublevación hasta las seis de la tarde del día siguiente para ultimar algunos detalles. Sin embargo, la mañana del 2 de febrero se produjo en la plaza del Castillo, en pleno centro de la ciudad, “un verdadero escándalo entre los jefes y oficiales que se disputaban el mando”. Las detenciones no se hicieron esperar, haciendo fracasar la chispa que debía prender la nueva guerra.
¿QUÉ PASÓ CON LOS IMPLICADOS?
Parte de los comprometidos lograron huir a Francia y otros fueron detenidos por las autoridades militares. Entre los apresados, el sargento Miguel Lostier, encargado de abrir las puertas de la Ciudadela; el soldado Pedro Gómez y el paisano Miguel Uriarte fueron condenados a muerte en Consejo de Guerra y ejecutados diez días después.

las cartas halladas, prueba de la conspiración

La conspiración se demuestra a través de un fajo de 27 cartas que aparecieron de forma casual en Badajoz en los años 90, durante el derribo de unos edificios en el centro de la ciudad. Eran misivas cruzadas entre Ramón Cabrera, Joaquín Elío Ezpeleta y José Múzquiz. Y todo indica que esas comprometedoras cartas de José Múzquiz pasaron a manos de su nieta, Blanca Múzquiz, casada en a finales del siglo XIX con el arquitecto pacense Luis Saldaña. Blanca era hija de su vástago Fermín Múzquiz Callejas y sobrina de Joaquín María, su otro hijo, que llegó a ser un conocido parlamentario carlista y que residió en Cuba los últimos años de su vida.
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