Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

BAILARINES NAVARROS

Helena Lizari, la danza como una forma de ser

'DE LA DANZA AL MUNDO'. Una serie sobre bailarines navarros que abandonaron la Comunidad foral para dedicarse profesionalmente a la danza. Helena Lizari Malo, navarra de adopción, es creadora, docente y terapeuta en Barcelona

Ampliar Helena Lizari Malo, en la interpretación de la pieza 'El baile'.
Helena Lizari Malo, en la interpretación de la pieza 'El baile no acaba aquí'alessia bombaci
Publicado el 12/06/2022 a las 06:00
Dice que para ella “la danza es más que una profesión, es una forma de ser, de mirar y de entender lo que pasa a tu alrededor”, por eso, a finales de los 80, tras varios años de formación en danza clásica y contemporánea primero en su Eibar natal, después en el Conservatorio de Tudela y por último en el Institut del Teatre de Barcelona, Helena Lizari Malo decidió abandonar este país “para seguir su aprendizaje fuera, ya que aquí no encontraba lo que le motivaba”.
“Fueron tiempos de búsqueda y descubrimiento -relata-: de estudios, de escuelas y de coreógrafos con los que trabajar”. Primero fue a Amsterdam, y de allí a Essen-Werden y Wuppertal (Alemania), sede de la escuela de Pina Bausch; después, a Londres. Finalmente, esta navarra de adopción decidió volver a la capital de los Países Bajos y licenciarse en “estudios de danza e interpretación, teorías y análisis del movimiento” en la escuela AHK, con una beca del Gobierno de Navarra para estudios artísticos en el extranjero.
En Ámsterdam estableció su base. Desde allí podía viajar fácilmente a otros países para hacer audiciones en Bruselas (como las de Wim Vandekeybus y Anne Teresa de Keersmaeker), seguir cursos en Londres (con Lioyd Nweson y su compañía DV8) o trabajar con otros coreógrafos. En los 90 viajó a Nueva York casi todos los años, y allí aprendió con Jeremy Nelson, Stephen Petronius, Meg Stuart, David Zambrano, Trisha Brown o la Compañía Merce Cunningham, entre otras. Y en 1994 empezó su trabajo como coreógrafa.
Su primera coreografía es 'THOB', que se muestra en 1996 en la Judson Church de Nueva York; y también actúa en la Metropolitan Opera neoyorkina, con la ópera 'Writing to Vermeer' dirigida por Peter Greenaway; además de seguir creando y bailando e impartiendo clase en la AHK, hasta que en 2011 decide mudarse oficialmente a Barcelona, con su hija Nora y su esposo Koos, actor y docente en técnicas de comunicación.
En Barcelona sigue creando y bailando sus propias piezas; ofrece clases de danza, improvisación y de composición; desarrolla prácticas coreográficas para escuelas de primaria e institutos de Cataluña (a través de la Asociación Artística y Cultural SUDANSA) y trabaja como terapeuta del Método Feldenkrais-ChildSpace, que enseña a prevenir en los bebés problemas del desarrollo y el comportamiento.
Helena Lizari, durante la interpretación de 'Brutiful', “una pieza multidisciplinar donde combina el movimiento, el dibujo y el espacio escénico”
Helena Lizari, durante la interpretación de 'Brutiful', “una pieza multidisciplinar donde combina el movimiento, el dibujo y el espacio escénico”cedida
“Nunca he mirado la danza desde una única perspectiva- remarca-. Pensar que en la danza solo caben bailarines jóvenes es una idea un tanto tradicional y anticuada, con todo el respeto; quizás en el ballet clásico puede ser, pero este es solo una técnica determinada. En danza contemporánea se entiende y se trabaja el cuerpo desde un conocimiento más profundo y orgánico, donde la técnica por sí misma no lo expresa todo, sino que está la personalidad de cada bailarín, su energía y proyección”, explica.
Lizari acaba de crear 'Brutiful', “una pieza multidisciplinar donde combina el movimiento, el dibujo y el espacio escénico”. Realizada junto al pintor alemán Gabriel Schmitz, “la obra es un diálogo” entre ella, que danza por el escenario improvisando movimientos que acompañan a la música; y él, que dibuja sobre un papel en blanco esos fugaces movimientos delante del público.
Fragmento de la obra 'Brutiful', interpretada por la bailarina Helena Lizari y el dibujante Gabriel Schmitzolaya jordan gascón
Para esta creadora, “la base de la danza, como la de cualquier otro lenguaje artístico, es comunicar, provocar emociones, cuestionar lo que ves y, quizás, hacerte pensar”. “Cada vez que alguien se acerca después de una actuación, especialmente si no es un profesional de la danza, y me dice que le ha gustado, me siento tan agradecida... -confiesa-. No solo porque lo ha disfrutado, sino porque demuestra que la danza puede llegar a todo el mundo”. “Se oye muchas veces que la gente no va a ver danza contemporánea, porque no la entiende. Y eso no es así. Algo te llega o no te llega, te gusta o no te gusta, y no hace falta mucho más”, afirma.
La otra pasión de Lizari son las prácticas coreográficas en las escuelas. “A veces olvidamos que los niños y adolescentes no están hechos para estar tanto tiempo sentados y que para ellos es tan importante el cuerpo como la mente. Es impresionante ver las cosas tan bonitas que surgen y cómo se revelan facetas que no se ven en clase. Descubrimos a alumnos muy tímidos con una expresividad tremenda y, sin embargo, los más revoltosos a veces se queden atrás”.
La navarra también realiza 'couching' de danza para adultos. “Parece absurdo que tengamos que pagar un pastón de mayores para recuperar la creatividad que teníamos cuando éramos niños y que hemos perdido. Hay que saber que mucha de esa creatividad tiene que ver con el cuerpo”, aclara.
Lizari se lamenta, además, de que en este país no haya una infraestructura que apoye la danza. “Navarra, por ejemplo, tiene los recursos necesarios para poder crear y mantener una escena de danza de nivel profesional y, sin embargo, las instituciones no han ofrecido aún una respuesta. La falta de apoyo y la burocracia es muy frustrante”.
Lizari en 2018, en Osaka (Japón), donde dio un curso a la compañía Little Wisdom (Minoru Harata) y actuó con la Kaeja Dance de Canadá.
Lizari en 2018, en Osaka (Japón), donde dio un curso a la compañía Little Wisdom (Minoru Harata) y actuó con la Kaeja Dance de Canadánora vos

TRAYECTORIA PROFESIONAL
Helena Lizari Malo nació en Eibar (Guipúzcoa), donde empezó a bailar danza clásica con tan solo 3 años y una profesora formada en Rusia. Cuando su familia se trasladó a vivir a Tudela, y ella ya tenía 6, siguió formándose en el Conservatorio de Tudela hasta que en 1986 acabó el instituto y se fue a Barcelona. Tras dos años en el Institut del Teatre, salió al extranjero y en 1989 se instaló en Amsterdam, donde obtuvo la licenciatura en danza por la escuela AHK y en 1994 empezó a crear sus propias coreografías. En el año 2011 volvió a Barcelona, donde compagina creación coreográfica, actuaciones, clases y cursos.

Taller de danza con Helena Lizari.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE