Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Osasuna 1-1 Granada

Agua fría al volcán

Un gol de Montoro deja helado a un Osasuna que mereció el triunfo

Fotos del partido Osasuna - Granada en El Sadar.
Unai García realizó un gran encuentro en el centro de la defensabuxens / J.P. Urdiroz
Publicado el 23/10/2021 a las 08:57
La fiesta no pudo ser redonda. Una genialidad de Montoro cuando el partido estaba acabando frustró esa ilusión que se había despertado en el osasunismo de compartir el liderato por unas horas con la Real. Un gol en el 89, tramo donde marca Osasuna, congeló el fantástico ambiente después de haber resistido el último cuarto de hora con un hombre menos. El nazarí se sacó un disparo lejano, seco y plano que nadie preveía, ni el propio Sergio Herrera. Empate que supo a poco. El Granada no había generado mucho más.
Fue el agua fría para un volcán entró en erupción cuando se iba a terminar la primera parte. Se habían sentido seísmos previamente. Comenzando por los actos del fin del Centenario. La puesta en escena fue espectacular. Once leyendas, banderas al viento y la voz de Serafín. Destellos de luces y miles de gargantas en ebullición. Calor.
El partido se estaba desarrollando con ese aroma Sadar tan propio, celebrando cada córner o balón robado. El Granada encontraba verdaderos problemas para imponer la pausa. Robert Moreno sacó dos puntas que se toparon con el fuerte músculo de los García. Una subida de Quini y una salida rara de Sergio Herrera apenas cayeron en el lado de sus anotaciones ofensivas. Osasuna cocinaba ese punto para hacer estallar a El Sadar en cualquier momento.
Atacaba con sus pinturas de guerra. Cuatro cambios en el once y misma propuesta bien llevada. Presión orquestada con la defensa en la garganta rival y pocos toques hasta el área, siempre poblada de opciones de remate. Verle da vértigo, por las revoluciones que pone y que le da su grada tan vertical.
Rubén andaba suelto. Oier era el nuevo socio del bastión Torró y del correcaminos Darko en el triángulo interior de Jagoba. El estellés se acopló perfectamente y ofreció muy buenas salidas en los ataques aparte su empuje. Pudo forzar un penalti por mano de Víctor Ruiz que el árbitro no consideró al apreciar falta Le había cedido el balón de cabeza el Chimy, que calentaba sus piernas a base de velocidad, salto y ese carisma que le pertenece. Suyo había sido un zurdazo desde el balcón del área.
Siguió quemando rueda el argentino hasta que generó la explosión. El descanso estaba llegando cuando cazó una pelota rechazada a un tiro de Cote. Trazó la maniobra rápida y se la puso en su pierna izquierda para fusilar por alto. El gol levantó a todo El Sadar, también a Indar Gorri, a quien pidió perdón para cicatrizar heridas aún abiertas. Con un disparo fuera en carrera de Rubén acabó una primera parte muy de Osasuna.
Siguió el equipo de Arrasate subido en ese vagón de la intensidad. Es realmente difícil verle especular con lo que tiene ganado en el marcador. Minimiza al rival y ataca en oleadas. Oier tuvo el 2-0 de cabeza. Después, también el Chimy por alto. Pero para ocasión la que dispuso Roberto Torres. Su disparo pegó en el central Abram cuando iba directo a la red. Cote, futbolista de buen pie, había iniciado la acción con un pase perfecto vertical a Rubén García.
Arrasate cambió las piernas del Chimy y de Oier por las de Kike García y Moncayola. Les tocó a estos dos sentir la temperatura de El Sadar en su esplendor. El de Garínoain conectó una potente volea que se marchó fuera por poco tras una dejada precisamente del punta manchego.
OTRO PAISAJE
El partido tomó un camino que nadie esperaba. Ante la adversidad, la respuesta del equipo y de la grada no puede sorprender a estas alturas. Un error de David García propició un contragolpe nazarí que condujo Luis Suárez a todo trapo. Había que ponerle una piedra antes de encarar a Herrera. Cote se cruzó por medio para desequilibrarle con esa incertidumbre de colgar en el alambre del penalti o de la falta y la consiguiente expulsión. Pasó esto último. El asturiano se fue a la calle. No le quedó otro remedio. El susto se quedó en una falta que paró el meta de Osasuna a lanzamiento de Rochina.
Quedaba ese esfuerzo del último cuarto de hora. Jagoba recompuso las piezas. Pasó a jugar con tres centrales y dos carriles. Juan Cruz con los García, y Manu por la izquierda. Era obviamente otro planteamiento. Un Osasuna replegado que reordenó sus líneas y un Granada que disfrutaba más de la posesión. La afición llevaba en volandas a sus jugadores, que tampoco renunciaban al ataque si veían opción. Kike García probó un derechazo bien dibujado.
El cambio del agua caliente a la fría se produjo en el 89. Montoro hizo lo que nadie esperaba desde 30 metros. Parecía que iba a seguir elaborando la jugada y se sacó un disparo extraordinario diagonal que pasó por encima de Herrera, que estaba donde tenía que estar tal y como juega este Osasuna.
volver arriba

Activar Notificaciones