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Fútbol

Los aciertos, y errores, de Sabalza para la transformación de Osasuna

Este domingo se cumplen 7 años del primer hito en la historia presidencial de Luis Sabalza

Ampliar Luis Sabalza, junto a Pedro Baile, Juan Ramón Lafón, Eva Blanco y Fidel Medrano, en noviembre de 2014 en El Sadar.
Luis Sabalza, junto a Pedro Baile, Juan Ramón Lafón, Eva Blanco y Fidel Medrano, en noviembre de 2014 en El Sadar.f. c.
  • F.C. / G.F.
Publicado el 23/11/2021 a las 06:00
Era el mediodía de un viernes otoñal a las puertas de las viejas oficinas de El Sadar. Luis Sabalza había telefoneado a los dos periódicos de la comunidad para hacerse la primera foto como precandidato. La ley de rescate al club que impulsó la Junta Gestora para liquidar gran parte de la deuda tributaria heredada de los tiempos de Izco y Archanco estaba recién aprobada. El abogado de Sangüesa, exdefensor del socio, daba el paso al frente para coger un club al borde de la desaparición, sin proyecto deportivo y una cantera sin rumbo. En su equipo estaban Pedro Baile, Eva Blanco, Juan Ramón Lafón y Fidel Medrano. Ese día de noviembre de 2014, aseguraba que contaba con el aval necesario de 1,9 millones. “Proviene de un banco nacional español”, decía.
Era la tercera convocatoria en plena de zozobra institucional. Javier Zabaleta, con quien formó oposición para derrotar en las urnas a Miguel Archanco en 2012, se caía de la pelea por el sillón. Uno de sus directivos, Javier Arzoz, no cumplía los requisitos de solvencia. “Venimos dispuestos a trabajar, somos valientes”, resaltaba el día su proclamación, prometiendo “austeridad y transparencia”.
2015: en juzgados, tres entrenadores y el aval que por fin consigue
Su primera temporada fue durísima. No quedaban ni telarañas en las cajas fuertes de un club que a los tres meses de su llegada saltaba a la primera plana mediática nacional con el Caso Osasuna. Entre declaraciones judiciales y deudas que afloraban, pronto tuvo que tomar las primeras decisiones. Puso la denuncia en el juzgado de Pamplona ante semejantes escándalos pasados del club. En lo deportivo, destituyó a Jan Urban por los malos resultados del equipo.
La Liga reclamó a la Junta Directiva el aval. Frente a semejante inestabilidad, la entidad que validó el aval se había echado atrás. Osasuna era sancionado. Había que esperar al futuro deportivo. Mateo fue su siguiente entrenador. Tampoco acabó la temporada. Recurrió a Martín. La épica de Sabadell está de sobra contada. Esa llave de la permanencia en Segunda mantuvo con vida al club y le permitió por fin presentar el aval.
En esa garantía, 400.000 euros eran cubiertos por los cinco directivos. El resto del dinero, por un grupo de jugadores, un empresario navarro y todo lo que tenía el propio presidente. Además, a cambio de obtener esa parte, tuvo que hacer frente a un préstamo que fue pagando de su bolsillo.
No presenta a Canal y hay división en la junta; primer ascenso
En medio de esa tregua de la salvación, apareció en el club la figura de un asesor externo que según la junta contaba con experiencia en el mundo del fútbol y llegaba para explotar recursos económicos. Fue además la persona que se encargó de la reestructuración del personal. Era Fran Canal, que había conocido a Luis Sabalza por medio de Petar Vasiljevic, director deportivo. Ambos tenían de antes una relación personal. Más adelante se les vinculó por unas inversiones inmobiliarias anteriores fallidas y unas supuestas ayudas del club. Todo esto generaría a comienzos de 2017 un momento muy delicado. Sabalza anunció la convocatoria anticipada de elecciones por los ataques recibidos.
Mientras, el proyecto deportivo en la 2015-2016 se levantaba de la mano de Martín y la ilusión que generó en la afición de ver a tantos canteranos. El Sadar vibraba. Sin embargo, a Sabalza se le fueron acumulando los problemas. Sus directivos Lafón y Blanco eran destituidos. La Junta estaba rota. Se sentían desinformados del día a día. La gota que colmó el vaso fue la venta de Merino por 3,7 millones y variables. También cargaron tintas contra Fran Canal, que en su primera etapa ni siquiera fue presentado. Entraron Alfonso Ramírez y Txuma Iso. Ramírez quiso normalizar la situación de Canal, que pasó a ser director general y un hombre de absoluta confianza para liderar los asuntos del día a día. La directiva había evidenciado errores de comunicación. No ir de cara con esa figura de relevancia sembró nubarrones. Su salario siempre ha sido tema de debate.
Débil proyecto deportivo, mejoría en el plano económico
El año en Primera permitió a Sabalza liquidar la deuda con Hacienda y comenzar a crecer, vital para entender al Osasuna de ahora. En cambio, en lo deportivo no se acertó con unos fichajes que no dieron el nivel. La autoestima bajó en los jugadores de casa. El presidente cometió errores que le pasaron factura como la destitución de Martín con una llamada del director deportivo cuando iba en un coche o la llegada de Joaquín Caparrós, un técnico que nunca quiso empaparse de la idiosincrasia del club por mucho que tuviera palabras bonitas. La temporada terminaba con Vasiljevic sentado en el banquillo a la desesperada.
En su Junta Directiva, caía otra pieza. Se marchaba Pedro Baile por sus desavenencias con el director general. Sabalza aseguraba que era una reacción de Baile al no poder llegar a la presidencia. Buscó recambio enseguida. No uno sino dos. Miguel Cuesta e Ignacio Yániz, actuales directivos.
Renace Tajonar y acierta con Braulio; de nuevo en Primera
No pasó por las urnas en la convocatoria electoral de hace 4 años. Sus contrincantes Lafón y Víctor Álvarez no pudieron reunir el aval. Ese verano, había tomado una decisión tremendamente importante. Fichó como director deportivo a Braulio Vázquez en su intento de reconstrucción. También se habían puesto los bases para recuperar Tajonar. Ha sido uno de sus aciertos. En febrero de 2018, asumió la dirección Ángel Alcalde, que cuenta con un brazo de relevancia en su gestión, Patxi Puñal.
Sabalza es un dirigente atípico en el mundo del fútbol. No alardea del cargo ni presume de haber comido con Florentino Pérez. Nunca se ha entrometido en un fichaje o en una renovación. No se le ha visto en una foto en una presentación con un futbolista. Sus gastos son los suficientes. Nada que ver con tiempos pasados de dispendio.
Ha delegado en Braulio. Y en los despachos, en la tarea de Fran Canal y el gerente Ángel Ardanaz, desde la mañana hasta la noche. Con Diego Martínez y un presupuesto alto en Segunda, fue una temporada fría en el juego, pero el club estaba echando raíces fuertes. En verano de 2018, cobró un impulso determinante con la apuesta por Arrasate. Ascenso con récord y estabilidad en Primera en poco tiempo. Y lo mejor, un equipo que engancha. No hay que olvidar lo sucedido hace un año. Con el equipo en descenso y trece partidos sin ganar, renovó a Braulio y mantuvo a Jagoba en el cargo.
Beneficios en las cuentas y reforma del estadio histórica
Sabalza ha conseguido presentar a los socios beneficios en sus cuentas, incluso cuando ha golpeado la covid. No lo pueden contar muchos clubes. Osasuna factura 65 millones por los 10 de cuando llegó. Más ingresos de televisión, más patrocinios y más socios, con récord hasta los 21.000 de ahora, 8.000 menos que cuando llegó. La imagen del club ha sido también profundamente renovada. Destaca asimismo el renacer y el compromiso por el fútbol femenino.
El proyecto deportivo se ha consolidado con el acierto en fichajes y apuesta por los canteranos, a quienes se ha podido retener. Sin olvidar el éxito en los conflictos judiciales en su gestión, consiguiendo que el club no fuera imputado, destaca además la reforma y ampliación de El Sadar. El proyecto fue votado por los socios, un hecho del que no hay precedentes. El resultado ha generado críticas positivas más allá de la muga. Su coste, de 23,3 millones, ha sido explicado al milímetro, aunque la cifra global tardó tiempo en darse a conocer a la opinión pública.
El fallo de la elección de la asamblea y un futuro por delante
En los últimos tiempos, un lunar ha marcado el mandato. En diciembre, se celebraron unas elecciones a la asamblea de compromisarios, el órgano soberano del club. La Junta se organizó para copar prácticamente la totalidad de los asambleístas y evitar confrontaciones anteriores. Había otros grupos, de menor influencia lógicamente, que también deseaban hacerlo. La anterior asamblea ya había rechazado una vez el presupuesto y la idea de recomprar El Sadar, entre otras polémicas. La tiene ahora de su lado hasta 2024. Tampoco pudo explicar a tiempo el acuerdo con CVC por el cual, el club podrá ampliar Tajonar, pagar deudas y modernizarse. Siempre ha liderado la conversaciones con el Gobierno y Ayuntamiento.
La ruptura con la casa de apuestas Kirolbet fue aplaudida por el osasunismo. El club ha ido incrementado sus recursos en los patrocinios y en el nuevo Sadar con las zonas VIP y locales. Sabalza ha impulsado la reforma de estatutos reconociendo que el sistema de elección de compromisarios no era el mejor. Y ahí se ha añadido un punto: no hay límite de mandato.
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