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Despedida al capitán

Oier: “Siempre veía mejores a mis compañeros, pero he hecho mi camino”

Orgulloso, agradecido y expectante ante un futuro lejos de Osasuna, el capitán se definió como un “jugador especial” por su característica polivalencia en una carrera de gran “estrés emocional”

Ampliar Oier coge aire en plena intervención en El Sadar.
Oier coge aire en plena intervención en El SadarGoñi / Urdíroz
Publicado el 20/05/2022 a las 06:00
“Se acaba un ciclo pero continuamos para bingo”. Así de natural y espontáneo despidió Oier la rueda de prensa. Antes, había repasado los hitos de su trayectoria, las emociones de un día intenso y un futuro por decidir. Se marcha “agradecido” y “orgulloso” del camino que ha trazado y cómo lo ha hecho. ¿Y ahora qué? Quiere seguir jugando y no descarta marcharse al extranjero.
Las pulsaciones habían bajado tras el adiós ante el público, un momento que no olvidará Oier. De hecho lo destacó como el mejor de su trayectoria. “Que los hijos hayan visto al aita ahí, con el reconocimiento de todos... Uno recoge lo que siembra, pero esto ha superado mis expectativas”, señaló. “Tenemos la suerte de ser futbolistas, se mide en estas cosas. La gente dedica su trabajo, termina su trayectoria y se va. Yo me voy y tengo ese reconocimiento. Quiero saborear cada minuto”, comentó Oier, que espera una jornada “súper especial” el domingo.
De entrada, recibió el cariño del osasunismo, de compañeros y antiguos jugadores rojillos. Un capitán de consenso. Oier estaba abrumado. “He sido un tío medio normal, natural, cariñoso, he demostrado empatía y he enseñado con orgullo que jugar en Osasuna y estar en Pamplona da gusto. Tampoco me he esforzado un huevo. Me sale natural. Tener mano izquierda y firmeza a la vez”, indicó.
La comparecencia, ya con El Sadar vacío, tuvo a Oier en la mesa presidencial junto a Luis Sabalza. En primera fila, Jagoba Arrasate y Braulio Vázquez. Había muchos temas que abordar. Primero, el acto de homenaje. “He estado mejor de lo que pensaba”, bromeó el capitán, agradecido a los medios por el trato. El aplauso fue mutuo, muestra del respeto que se ha ganado. “Ha habido un momento en el que he estado a punto de quebrar. Me he dejado las lágrimas en casa, ahí sí me han saltado”, explicó.
Oier fue fiel a sí mismo de principio a fin. No esquivó ninguna pregunta. Se expresó reflexivo y pausado. “Soy un chaval que siempre ha actuado con humildad, con cierta vergüenza, aterricé en Tajonar con 17 años. Veía que los compañeros eran mejores que yo, pero he podido hacer mi camino. Ha sido generoso en el esfuerzo, con ímpetu, que suma, que echa una mano. Con esas virtudes he hecho camino poco a poco. Nunca he tenido una pretensión de querer futbolista desde pequeño, pero el camino me ha llevado en esa dirección. He tenido los pies cerca de la realidad, soy una persona normal, no un futbolista que vive en su burbujilla. Mi entorno me ha transmitido esos valores”. Puro Oier.
Ese Oier que desde el Promesas fue “dando pasitos” hasta que llegó su debut en diciembre de 2007. “Lo hice correcto, sin destacar pero tampoco lejos del nivel. Siempre correcto y cumplidor”. Al capitán le vinieron a la mente momentos de su carrera. “Luego nos salvábamos en las ultimas jornadas, contra el Sevilla con el golazo de Patxi (Puñal), me tuve que ir a Vigo y crecí como persona, luego llegó el descenso y el adiós del capitán”. Llegaron momentos convulsos con el estallido judicial. “A mí me afectó. Las cosas me afectan cuando crees en algo y en alguien y de repente ves que es de otra manera. Pero hay que tirar para adelante. Hay que sacar la casta, la pitera. Generó una unión de todos, los recursos eran escasos. Había que hacer un poco de todo”, recordó.
En esas llegó el ascenso con Martín. “En la 2015-2016 quedamos sextos ascendidos con una cuadrilla de chavales Un meritazo. Luego no había argumentos para competir en Primera. El año de Diego Martínez había muchas expectativas y no lo logramos, pero al año siguiente sí salió. Con Jagoba hicimos un año espectacular. Fue todo rodado. Levantamos la Copa, una conexión con la grada. He vivido mucho estrés a nivel emocional”, describió.
“ORGULLOSO” DE SU CAMINO
Oier, en la etapa más reciente, destacó el “juego vertical y ritmo” en la era Arrasate, donde “daba gusto jugar” y se han vivido dos baches de resultados. “Los revertimos por puros huevos” , exclamó. “Estoy orgulloso de lo que he vivido, no ha sido fácil y por eso he desarrollado todo con mucha intensidad”.
Y en esa montaña rusa, el ‘6’ rojillo vivió un momento crítico. “Estuve a minutos de retirarme”, recordó al hablar de la lesión de cruzado en la temporada 2014-15. “Tengo que admitir que el momento mas duro para mi, porque dependía de mí, fue en la segunda lesión de rodilla. Estuve en el alambre. Fue una cosa espectacular. Salvé un match ball y mira lo que vino después de eso. Cómo no voy a estar agradecido”, confesó.
En pleno pozo, Oier puso en valor la suerte que tenía. “Después de lo que he pasado, entrenar en Tajonar, en Osasuna, lo tuve muy presente cada día. Luego se va olvidando… No habría que olvidarlo. Esa ilusión, ese agradecimiento… Estoy en Primera y entrenando, haciendo lo que me gusta. Luego te crees mas alto, mas guapo.. Se va diluyendo. Tener eso presente es importante”.
Otro hito significativo, que acabó siendo positivo, fue su cesión a Vigo en la temporada 2012-13. No tenía minutos. “Pensé que si quería seguir siendo futbolista tenía que darle una vuelta al tema. Se lo dije a Martín González. Con 24 o 25 años no dominas como son las relaciones. Ahora tengo otro poso. Entonces no. Me dijo: ‘Lo que os cuesta salir a los navarros salir de Navarra, vuestro rincón de seguridad”.
La polivalencia es uno de los rasgos que ha acompañado a Oier en su carrera. Algo que ha sido una especia de “dilema” interior. “Soy versátil y tengo capacidad de adaptación. No sé hasta qué punto es beneficioso. Un entrenador me dijo que sin duda era beneficioso. Soy un jugador único y lo digo con orgullo. Se me ocurre Óscar De Marcos, pero no ha jugado de central. Soy un jugador quizá no único pero sí especial”, destacó.
RELEVO EN EL VESTUARIO
El horizonte en Osasuna dejará de tener a Oier en pocos días. ¿Quién asumirá ese liderazgo en el vestuario? “Unos se van y otros llegan. Se fue Patxi, estuvo Miguel, que fue un capitanazo, y luego he llegado yo...Nos hemos ido enseñando unos a otros. Esos valores los tienen mis compañeros de equipo”, contestó sobre el vacío que genera su marcha. En cuanto al vestuario también mencionó la labor de Braulio Vázquez en la confección de la plantilla tras ser preguntado por el papel del director deportivo. “Valoro mucho que siempre piensan en la persona. En el vestuario es importante. Quizá podría haber jugadores con mas calidad pero hay que darle importancia a esos intangibles. Hay que enfocarlo desde ahí, ese equilibrio. Siempre he querido tenerlo en todas las áreas de mi vida. Eso es lo que quería decirte”, le dijo a Braulio, a escasos metros.
BUSCA ALGO “ILUSIONANTE”
Y el horizonte de Oier es incierto. “No puedo pensar más allá, existe el presente, el ahora. Toca lidiar con estos sentimientos encontrados”, respondió. “Quiero acabar de la mejor manera. Le he dado vueltas. He tenido dos meses para digerir ese proceso. Me queda cuerda, tengo pitera. Todo se andará. Iremos viendo, tengo que valorarlo con la familia, ahora es numerosa. Algo que nos resulte atractivo, que nos llene”, añadió sobre las posibles opciones que se le presentan. “No cierro puertas a jugar aquí o fuera. Creo que es inteligente esta postura, veremos día a día. El futuro dirá dónde estoy. Igual no sigo jugando a fútbol”, zanjó. Palabrá de capitán.
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