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Estadios

La afición de Osasuna, líder en fidelidad

El Sadar termina con un 85% de ocupación (325.089 asientos) dentro de un contexto a la baja en los estadios de LaLiga

Ampliar Una vista panorámica de El Sadar en el pasado Osasuna-Getafe
Una vista panorámica de El Sadar en el pasado Osasuna-GetafeJ.P. URDIROZ
Publicado el 04/06/2022 a las 06:00
Los resultados del Football Stadium Report, elaborado por Sports Industry Research y The Almond Connection demuestran un descenso en los niveles de asistencia a los estadios por parte del aficionado del 6,5% (un 69% de asistencia media) con respecto a la última temporada completa que contó con público (74%), la 2018-19. Sin embargo, hay una gran excepción. El Sadar ha redoblado su apoyo social con la ampliación de su recinto y, según ese estudio, ha terminado el ejercicio con el mayor rendimiento de todos. Ha registrado un 85% de asistencia media y 325.089 asientos ocupados de los 380.959 disponibles. El 7 de noviembre contra la Real se tocó el techo hasta los 21.741.
Ha sido la primera campaña en la que los aficionados han podido disfrutar de las comodidades de la reforma y del aumento de localidades, con 6.000 más sobre la última vez que habían entrado a El Sadar, antes de que comenzara la pandemia. La grada ha respondido. Con 21.000 socios incluyendo a los clubes convenidos, más los compromisos y un aforo de 23.500, no ha quedado excesivo margen para vender entradas en taquilla. Se ha agotado el papel con frecuencia, hasta en la última jornada contra el Mallorca cuando no había nada en juego.
Al estadio navarro le siguen en este ranking individual el Wanda, con un 82% de asistencia media y 912.746 asientos vendidos de los 1.119.256 y el Villamarín, con un 81% y casi 800.000 asientos vendidos de los 983.680. A continuación, el Nuevo los Cármenes, el Reale Arena y el Sánchez Pizjuán con 80%, 79% y 78%.
“Aunque el aficionado sigue mostrando interés en acudir a los estadios, las restricciones de aforo al inicio y mitad de temporada, el distanciamiento social dentro de los estadios, el cambio de fechas, y el impacto económico de la pandemia, ha provocado que se hayan vendido 1,5 millones de asientos menos que en la última temporada de antes de la pandemia”, valoran en esta empresa especializada en recopilar datos de rendimiento y rentabilidad de estadios deportivos con el fin de maximizar su producción.
En este caso, se ha centrado en el análisis de las estructuras de Primera. A nivel global, los estadios con capacidades que superan las 60.000 localidades, Benito Villamarín, Wanda Metropolitano, Santiago Bernabéu (en remodelación) y Camp Nou, lideran en asistencia, registrando un 75% de asistencia agregada y 3.523.903 asientos vendidos. Les siguen aquellos estadios que comprenden capacidades de 40.000 y 50.000 asientos, con un rendimiento del 70% y 1.727.202 de localidades vendidas. El resto de los segmentos de estadios, los comprendidos entre 10 y 20 mil, 20 y 30 mil, y entre 30 y 40 mil asientos, han rendido a un 68%, 64% y 62% respectivamente.
POR HORARIOS
Hay más datos. Según la franja horaria, los 16 partidos disputados a las 22.00 horas, los 121 a las 21.00 horas y los disputados a las 16.15 horas obtienen una asistencia media del 71%. Los encuentros a las 14.00 horas (54 partidos) llegan a un 63% de asistencia media, la menor de todas las franjas horarias. El resto de los encuentros a las 18.30 horas (66 encuentros) y 19.00 horas (58), han alcanzado un 67% y 68% respectivamente.

Volver a disfrutar​

Los números de la temporada asientan a El Sadar en la primera plaza en porcentaje de ocupación, lo que refleja una vez más la fidelidad por los colores de la hinchada. No sorprende, pero nunca sobra decirlo cada vez que se elabora este balance y más ahora cuando hay más butacas que poblar. El estadio ha cambiado de imagen y ha recibido el reconocimiento del exterior mientras el equipo se consolida en ese ecosistema tan meritorio de la zona media de la clasificación. Con todo, el curso recién terminado ha dejado algunos grises. La afición no ha terminado del todo de disfrutar como local y no ha sido fácil ver a ese Osasuna eléctrico de oleadas de otros años. Sin perder la cabeza. Ha faltado agitación, la que tanto divierte en Pamplona. Los técnicos buscan ahora ponerle remedio no solo para mejorar los resultados en casa, sino también para que el seguidor se enganche a la diversión. Para eso también se paga un abono o una entrada. Cuestión aparte es el problema generado en el silencioso Graderío Sur al que también habrá que darle una solución.
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