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Camino a Tokio

Juan Carlos Barcos: “Visitar tantos países me ha ayudado a pensar que la vida es apasionante”

Recién nombrado director de Relaciones Internacionales de la Federación Internacional, el navarro afronta en Tokio sus undécimos Juegos Olímpicos

Ampliar Juan Carlos Barcos, en su casa, días antes de viajar a Tokio
Juan Carlos Barcos, en su casa, días antes de viajar a Tokiojesús caso
  • Guillermo Echeverría
Publicado el 20/07/2021 a las 06:00
Once presencias en Juegos Olímpicos. Pocas personas podrán tener un currículo como ese. Una de ellas es Juan Carlos Barcos (Pamplona, 1948). En total, más de 40 años en los que la ilusión se ha mantenido intacta. Una decena de citas olímpicas que le han servido para madurar como persona y conocer numerosas culturas, religiones y maneras de ver las cosas que le hacen pensar que la vida es apasionante. En apenas tres días sumará una nueva edición a su mochila. Lo hará como director de Relaciones Internacionales de la Federación Internacional de Judo. Tokio le espera.
¿Cuál será su papel en estos Juegos Olímpicos?
Mi función será ayudar al presidente de la Federación Internacional, estar a su lado. En esta ocasión no entraré dentro del equipo arbitral, pero intentaré ayudarles utilizando mi experiencia en caso de que lo necesiten.
Con este serán sus undécimos Juegos, ¿sigue manteniendo intacta la ilusión?
Sinceramente estoy encantado. A mis 73 años mi ilusión sigue siendo la misma que el primer día que pisé Moscú en 1980. Siempre aprendo algo nuevo y disfruto mucho del judo. Tengo la suerte de que la vida me ha llevado por este camino. De momento la llama no se me ha apagado y espero que siga así durante más años.
¿En qué ha cambiado el Juan Carlos de Moscú y el que estará en Tokio?
He madurado mucho. Me ha permitido ver las cosas desde un punto de vista muy diferente. El haber visitado tantos países me ha hecho entender que las diferencias culturales, religiosas o políticas que existen no son ninguna barrera. Al fin y al cabo, somos los seres humanos quienes hacemos que esta sociedad valga más.
¿Cree que los Juegos Olímpicos ayudan a eso?
Desde luego. El deporte hace que las personas se unan y ver como miles de aficionados de distintas partes del mundo comparten ratos juntos es muy gratificante.
¿Con qué momento se queda de las diez ediciones en las que ha estado?
Lógicamente, no me puedo olvidar de Moscú. Fue mi primera vez en una competición de tanto calibre y me impactó mucho. Recuerdo también con mucha ilusión Barcelona 92. Aquellos Juegos marcaron un gran cambio en nuestra sociedad. Sidney me apasionó, es un lugar extraordinario. Tampoco me podría quedar con una en concreto, todas han tenido un sabor especial. Oriente me gustó mucho porque el concepto del respeto, la educación y el trabajo lo tienen muy inculcado. Y que te puedo contar de América y de África, el ambiente que se vive allí es inigualable. Me he convertido en un ciudadano del mundo. Después de unos Juegos llegas a casa con un bagaje que te ayuda a crecer, madurar y pensar que la vida es apasionante.
Me hablaba de Barcelona y Sidney. Allí se lograron las únicas medallas olímpicas de la historia del judo español ¿Cómo recuerda esos momentos?
Así es, en Barcelona se consiguieron dos medallas de oro y en Sidney una más. Esos instantes en los que ves a un competidor de tu país ganar una medalla son impresionantes. Imagínate si además lo hace en casa ante un público entregado. Lo que viví en ambas ciudades todavía me sigue emocionando. No sabría como describirlo. Tienes que estar ahí en ese preciso instante para saber y entender lo que sentí.
Sin embargo, este año será diferente.
Sí, da pena. La pandemia ha hecho que los deportistas tengan que posponer un año su preparación, no podrá acudir público, estaremos todos en una burbuja... Va a ser todo durísimo y más complicado. Sin embargo, creo que el espíritu olímpico de los deportistas y de la gente va a seguir siendo el mismo de siempre.
¿Podrá tener contacto con los deportistas?
Va a ser imposible. Todo está muy controlado, cada día nos hacen un test de antígenos. No podemos salir del hotel, únicamente vamos de allí al pabellón. Nada más. Hasta este año en cada Federación Internacional, se nominaba a dos delegados técnicos que tenían la posibilidad de quedarse en la Villa Olímpica una vez concluyese su deporte. Yo he sido uno de esos delegados en las últimas ediciones y he podido asistir a partidos de Nadal, a los encuentros de la selección española de baloncesto, a las carreras de Bolt... Todo eso este año será imposible. Una vez finalice la competición de judo deberé regresar a casa.
La ausencia del público puede cambiar muchas cosas en el deporte ¿Cree que afectará al arbitraje en el judo?
Una de las grandes ventajas de este deporte es que los árbitros han sido judokas y tienen una preparación determinada. Además, el público del judo es muy respetuoso con el papel y la labor arbitral. Obviamente, en este tipo de escenarios de tanta magnitud, el público puede llegar a imponer en algún momento puntual, pero no creo que afecte mucho.
¿Cómo ve a la selección española de judo de cara a Tokio ?
Tengo el pálpito de que es una buena oportunidad para lograr algo grande. Vamos con un equipo de cuatro chicos y tres chicas de mucho nivel. En el último Campeonato del Mundo, celebrado hace un mes, conseguimos una medalla de oro, una de plata y dos de bronce. Es verdad que los Juegos son algo diferente, pero tengo la ilusión de volver a conseguir una medalla 21 años después.
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