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Escalada

Erik Noya, escalador: “Es increíble. Por 5 segundos la vida me ha dado un giro radical”

Es el subcampeón mundial de escalada de velocidad. Un éxito histórico que logró en Moscú y compitiendo por Navarra

Ampliar Erik Noya, con la medalla y el trofeo como subcampeón del mundo obtenido el pasado septiembre
Erik Noya, con la medalla y el trofeo como subcampeón del mundo obtenido el pasado septiembrejesús garzaron
Publicado el 29/10/2021 a las 06:00
Pocos saben que, unas semanas antes de acudir al Campeonato del Mundo de escalada de velocidad el pasado septiembre en Moscú, Erik Noya Cardona estuvo “muy cerca” de tirar la toalla y abandonar la competición deportiva. No lo hizo. Compitió y se colgó la primera medalla de plata mundial de esta especialidad. el segundo gran logró de la escalada nacional tras otro hito: el oro olímpico de Alberto Ginés en Tokio. Y Noya lo consiguió, además, federado por Navarra aunque, lamenta, “es algo que no ha tenido repercusión ni parece haber sido valorado en su medida” por instituciones ni organismos deportivos.
Ahora, este deportista hispano-venezolano va a abrir “una nueva etapa en su vida” pensando en la opción de acudir a los Juegos Olímpicos de París 2024 dentro de su modalidad y tras aceptar entrar en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat. Este domingo defenderá el título nacional, que ya consiguió en 2018 y 2019 en Rocópolis. Eso sí. En 2018 trepó los 15 metros de la vía vertical en 6.41 segundos y, en el último campeonato, en 6.28, lo que supuso en ambos casos récords nacionales. Este septiembre, en Moscú, rebajó su plusmarca a 5.70 segundos. Y en entrenamientos la ha reducido aún más. “Se puede mejora. Seguro. Y trabajo cada día para ello”, asegura, sin ponerse “límites”.
¿Cómo es posible escalar los 15 metros del muro de velocidad en 5.70 segundos?
Y más rápido (ríe). El récord mundial está en 5.20 y me gustaría acercarme a eso. ¿Cuál puede ser el límite? No lo sé. ¿Se puede correr una maratón en menos de 2 horas? Aquí los primeros gatos específicos de velocidad los han llamado 4.99. ¿Casualidad? Los pFíjate que Godofi equipó el primer muro de velocidad pensó en los 100 metros lisos, en que sería muy complicado hacerla en menos de 9 segundos. Es de una dificultad 6b. Y ya estamos casi en 5 segundos... Es una apuesta vital, muchos muchos años de trabajo. Doce en concreto por ahora. Una vida dedicada a escalar, a trabajar y mejorar. Y tan contento por ello. Es un trabajo continuo en el plano físico, con la fuerza y la resistencia, pero también de técnica y en factores claves: la linealidad con la que asciendes, llevar una postura del cuerpo lo más recto posible o el número de presas que tocas y que es consecuencia de los movimientos que realizas... Empecé con 12 o 13 movimientos y, ahora, estoy en 9.
Memorizan la vía para que los movimientos sean mecánicos. Para ello repiten la misma vía una y otra vez... ¿Cuántas veces ha soñado con ella?
Así es. Si me tapas los ojos soy capaz de hacer la vía sin problema. De hecho, en competición, puedo mirar por el rabillo del ojo al rival porque el cuerpo va solo, los movimientos me salen instintivos. No sé los miles de pegues que habré hecho ni las veces que he podido soñar con la vía, con movimientos en ella o, incluso, con competiciones o competidores. Por ejemplo, a la hora de la técnica, trabajamos por movimientos. Es decir, un día, podemos estar dos horas ensayando una y otra vez sólo uno o dos movimientos de la vía. Nada más.
¿Y no le resulta monótono?
Supongo que es como el atleta que entrena para los 100 metros lisos o el que nada todos los días en una misma piscina, pero sabe que puede bajar una milésima su marca. El tiempo engancha mucho, pensar que puedes hacerlo mejor y bajar de tiempo mola. Te motiva. Siempre buscas mejorar y hacerlo más rápido cada vez. Y ése es el camino. No hay otra.
Usted ayudó a mejorar la técnica a Alberto Ginés, oro olímpico, en sus primeros compases. Ambos entrenan con María Laborda, bronce en Copa de Europa. ¡Vaya grupo de entrenamiento!
Somos la unidad de tecnificación de velocidad. Al empezar este año, el seleccionador David Macià nos dijo que las expectativas eran cero. Ahí la dejo (ríe). Eso sí, hemos trabajado muy duro. Nos hemos dejado la piel, sangre, sudor y lágrimas literalmente. Contra viento y marea, nos metimos en una burbuja y hemos trabajado a muerte. No sabes la de veces que mi cuenta ha estado en números rojos por esta apuesta. Pero, ahora, los resultados están ahí y espero, de verdad, más apoyo. Es muy difícil llegar a lo que hemos logrado sin recursos. Eso sí. Hay que seguir trabajando como hasta ahora, y con la máxima humildad posible. Poner los pies en la tierra y seguir dejándonos la piel.
¿Cuál es el papel de David Macià en todos estos éxitos?
Es un genio. Él nos ha regalado una forma de entrenamiento, novedosa, y que es la que hemos seguido todo el grupo y que tan buenos resultados nos está dando. En Venezuela conocíamos la técnica pero no teníamos una planificación profesional. En España, hasta su llegada a la selección, tampoco se había apostado por la velocidad. Él lo hizo. Guste o no, ésta no deja de ser una modalidad más de la escalada. Como si en el atletismo se apostase por los 1.500m pero no los 100m o en la natación sólo se apoyara a quien compite en espalda y no a los de crol o braza.
¿Y cómo acaba una economista venezolano entrenando y compitiendo en escalada por España?
Yo agoté el último recurso democrático que tuvimos en Venezuela con la Asamblea Nacional para salir de mi país. Cuando el régimen -de Nicolás Maduro- impusó la Asamblea paralela, decidí salir. No quería seguir viviendo en esa crisis económica y social que está sufriendo Venezuela y que nos estaba matando. Llevaba meses sin saber lo que era el café, el azúcar, productos básicos... y que aquí ni me planteo que puedan faltar. Allí estaba todo truncado, no había vida. Mi padre es de Galicia, por lo que también era yo español y me vine para aquí. Es donde tuve que decidir si apostar por la carrera o por la parte deportiva. Y me lancé de lleno a esta modalidad de escalada, que era un tanto residual y en la que vi que había mucho camino por recorrer.
¿Se puede vivir de la escalada deportiva ahora en España?
Uf. No. Es muy complicado. Yo no he podido vivir de la escalada. Ahora, tras ser subcampeón del mundo, quizá sí puede decirlo ya. Voy a ingresar en el CAR de Barcelona y va a ser la primera vez que voy a vivir completamente de ello. Y espero poder seguir haciéndolo. Pero ha sido un milagro poder ser subcampeón en estas condiciones. Se tuvieron que alinear todos los planetas y el universo. Es increíble. Por 5 segundos la vida me ha dado un giro radical.
Navarra ha sido su centro de entrenamiento, vive en Pamplona y estás federado también aquí...
Sí, sí. Rocópolis ha sido mi segunda casa. Durante los primeros meses del año he estado más allí que en casa. Llegué en octubre de 2020 y la verdad es que en Pamplona me siento muy bien, mucho mejor que en Madrid por ejemplo. Me recuerda mucho a San Antonio de los Altos donde yo vívía y Navarra me ha dado lo que más valoro actualmente, como es mi novia. Pero también hay aspectos negativos.
¿A qué se refiere?
Irme ahora a San Cugat es un cambio de vida muy importante. Empiezo una nueva etapa y lo que tengo claro es que va a ser en una federación que me represente mejor que la navarra. Lo siento, pero es así. No me he sentido arropado. No he obtenido ni un beneficio por estar federado en Navarra. Ni uno. Pese a darle un resultado histórico. Y creo que no es de justicia. Demostré que quería quedarme a vivir y competir aquí. Pero, por ejemplo, llevo casi medio año esperando a ver si me pueden hacer una simple prueba de esfuerzo como solicité. Creo que en Navarra no se es consciente de la instalación con la que cuentan gracias a Rocópolis y que ha sido única hasta ahora en España.

Sus datos:

Nombre: Erik Paulo Noya Cardona.

Nacido en: Caracas (Venezuela) el 9 de febrero de 1994, aunque residió en San Antonio de los Altos. Al llegar a España vivió en Madrid (2017) y, desde octubre de 2020, en Pamplona.

Altura y peso: 1,72m y entre 47 y 75 kilos.

Profesión: se dedica al mundo de la escalada. También ha realido vídeos en YouTube e Instagram. Estudió Economía en la Universidad Católica Andrés Bello, carrera en la que le falta el trabajo final (TFG).

Familia: su pareja es la pamplonesa Noa Esparza. Sus padres -Xavier Noya e Irene Cardona-, al igual que su hermano -Jordi Noya- residen en Vigo.

Trayectoria: comenzó a escalar a los 8 años. A los 15 apostó por la velocidad. Tras llegar a España, bicampeón nacional (2018 y 2019) y, este septiembre, subcampeón mundial en Moscú. Posee el récord nacional en 5.70 sg.

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