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Campeonato parejas

Joseba Ezkurdia y Julen Martija, campeones por derribo

El del martes es el decimosexto título que consigue Aspe desde 1998 en la historia del Campeonato de Parejas

Ampliar Foto de los pelotaris Ezkurdia y Martija tras proclamarse campeones del Parejas 2020.
Foto de los pelotaris Ezkurdia y Martija tras proclamarse campeones del Parejas 2020.
Publicado el 08/12/2020 a las 20:12
El camino ya se lo había marcado a Ezkurdia-Martija en estas páginas Juan Martínez de Irujo. Desgastar a Urrutikoetxea hasta cansarlo, y neutralizar el juego de Aimar Olaizola. El dueto de Sakana siguió a pies juntillas el plan en una final muy dura (900 pelotazos en hora y media), de trabajo, con chispazos de brillo, y que se fue a las vitrinas de Aspe por 13-22. Joseba Ezkurdia y Julen Martija se convirtieron en el decimosexto binomio navarro que se hace con el título, y conquistaron en el Bizkaia la decimosexta txapela de Parejas de primera para Aspe, la cuarta consecutiva.
Hasta ayer Aimar Olaizola y Mikel Urrutikoetxea, que partían ligeramente como favoritos para la cátedra, habían aparecido con éxito en los momentos clave del campeonato. Pero en el Bizkaia chocaron de frente con una pareja que salió con las ideas claras de cómo jugarles, y que supo aplicar su guion sin salirse de él ni un solo milímetro. No fue, quizá con un juego brillante/espectacular, pero sí con una eficacia letal.
CASTIGO, CASTIGO Y CASTIGO
Ezkurdia y Martija salieron con tres ideas claras. Había que ogligar a Urrutikoetxea hasta gastarlo y resquebrajar su defensa; había que huir del juego de ataque de zurda de Olaizola II, y había que minimizar los errores/regalos al máximo.
En eso se aplicaron los dos manistas de Sakana, que funcionaron como una máquina perfectamente engrasada. Ezkurdia-Martija son y suman como pareja, y se vio ayer con nitidez en el Bizkaia. Cada uno supo muy bien cuál era su papel, y qué tenía que hacer.
Julen Martija firmó una buena y trabajada final, en su línea del campeonato. Defendió concontundencia. Dominó a Mikel Urrutikoetxea en el peloteo. No le dejó al vizcaíno plantarse en el cinco y defender de volea. Le dio altura a la pelota con la derecha para hacerle recular una y otra vez. Cierto es que se le escaparon media docena de pelotas, pero no empañan su trabajo, mucho y bueno.
El proceso de dinamitar a Urrutikoetxea duró 14 tantos. Hasta la igualada a siete se dieron 321 pelotazos, más de un tercio de los que se dieron en toda la final. En el partido hubo 14 tantos de más de 20 pelotazos, seis superaron los 50.
Ezkurdia también hizo un trabajo determinante en el proceso de derribar a Urruti. Le quitó mucha pelota mala a su zaguero, también le dio altura, y sobre todo le metió un punto de velocidad al juego con el que neutralizó a Aimar Olaizola. El campeón de Goizueta fue un mero espectador en muchos tramos del encuentro, y le hicieron sufrir donde más padece, en el desplazamiento lateral. No se le puede pedir más.
SABER REMATAR
La final fijó su rumbo hacia las vitrinas de Aspe a partir del siete iguales. Fue entonces cuando comenzó a acusar el trabajo Urrutikoetxea. Su defensa de aire comenzaba a ser menos eficar. Y fue ahí cuando apareció un Joseba Ezkurdia determinante.
Ezkurdia hizo saltar en pedazos las opciones de los colorados con una tacada de siete tantos seguidos en los que fue absolutamente letal. Fueron tres ganchos perfectos, un par de aperturas al ancho, una paradita al toxoko y un saque los que les permitieron doblar en el marcador a los rivales.
La tacada terminó de desencuadernar a los colorados. A Urruti porque estaba exhausto con el trabajo. A Olaizola, porque le castigaron donde más daño podían hacerle, y donde se vio más limitado. Un par de errores más de los de Baiko dejaron un 7-16 que encarrilaba la final.
El paso de los tantos no hizo más que acrecentar las virtudes de unos y los errores de los otros. Aimar regaló una descolgada perfecta en el 9-17 y un gancho marca de la casa en el 12-19. Poco más.
Se esperaba mucho de una final de Parejas que ha tardado más de un año en disputarse. Quizá le faltó brillo, pero tuvo trabajo a espuertas. Y al final de lo que se trata es de llegar a 22.
Ezkurdia y Martija, campeones por derribo
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