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Final del Cuatro y Medio

Jokin Altuna: “Mi objetivo en la pelota no es batir récords, yo solo intento jugar mejor”

A sus 25 años, el mago de Amezketa afronta su sexta final del Cuatro y Medio, la décima desde que debutó como profesionales. A su edad, la proyección de sus números y referencias apuntan a una gran figura de la historia de la pelota

Ampliar Jokin Altuna en el frontón de su pueblo, Amezketa.
Jokin Altuna en el frontón de su pueblo, Amezketa.EL DIARIO VASCO
Publicado el 10/11/2021 a las 06:00
Jokin Altuna tiene por costumbre ventilar las entrevistas de las finales en una sala de la casa de cultura de su pueblo, Amezketa. Esta es la sexta final consecutiva en el acotado. Seis años seguidos. El tiempo pasa. Y eso se nota en detalles tan simples como que la plaza del pueblo muta. Han derribado una casa y ahora están levantando otra. Cambia el escenario, también el protagonista. El Altuna de 2021 es diferente al que perdió su primera final en 2016 por la mínima ante Bengoetxea.
Las finales del Cuatro y Medio se han convertido en una costumbre.
Sí, ya son seis del Cuatro y Medio. El otro día, cuando conseguí meterme en esta no pensé en si era la sexta o no. Al final entrenas para hacer buenos campeonatos, y en el partido contra Ezkurdia disfruté muchísimo.
Es que lleva seis con 25 años, ¿pensaba en algo así?
No, para nada. Pero no pienso en los números, solo pienso en jugar y en prepararme muy bien.
Olaizola no tenía esos números a su edad, ¿puede llegar a las siete como él?
Mi objetivo no es el récord de Aimar, yo solo pienso en intentar ser mejor pelotari en cada campeonato. Sé que no en todos voy a poder estar al 100%. Mi objetivo en la pelota no es romper récords, es mejorar cada año. Ese es mi camino.
Laso es un rival nuevo, ¿es bueno para la pelota?
Unai Laso ha venido para quedarse. Es un pelotari que ya está hecho, que juega a un nivel altísimo, es muy regular, tiene muy pocos días malos. En los partidos que ha ganado en el Cuatro y Medio no ha hecho exhibiciones, pero los ha ganado bien. Eso es que sabe leer los partidos, asimilar los momentos difíciles y jugarlos. Todo eso dice mucho de él.
Olaizola II dijo hace unos días que la mano profesional está un poco falta de nuevos duelos, del Olaizola-Irujo de ahora. ¿Puede ser el Altuna-Laso ese desafío?
En los tres partidos que hemos jugado este verano ha ido mucha gente y creo que siempre es bueno para el pelotazale el morbo de los duelos. Yo solo puedo controlar lo mío, y estoy contento porque en los últimos campeonatos estoy en las finales. Creo que por un lado es bueno que haya pelotaris diferentes en las finales, pero los duelos también son bonitos. Creo que Unai, Joseba o Erik van a jugar más finales.
Ya, pero todas las décadas han tenido su duelo.
Sí, pero para eso hay que tener una regularidad. El mérito de Aimar Olaizola no son sus 14 txapelas, es que ha llegado a 26 finales y eso es lo más difícil. Una final se puede ganar o perder, pero el mérito es estar ahí. Aimar y Juan estuvieron en muchísimas finales, porque tenían una gran regularidad, porque es muy difícil que coincidan otra vez en la historia dos pelotaris de tanta calidad, y porque uno le hacía grande y mejor al otro, y al revés. Son épocas diferentes.
Da la impresión de que usted siempre llega bien a los partidos determinantes.
No siempre llego bien, ni mucho menos. No hago una preparación específica para ningún campeonato, teniendo en cuenta las fechas. Ha habido algunos que he empezado como un tiro y he acabado justo. Hace dos años, cuando me ganó Ezkurdia, creo que yo era de largo el mejor del campeonato. Joseba fue muy tranquilo, de menos a más, y jugó mucho más que yo en la final. En una final cuenta el juego, el físico y cómo estás mentalmente. Hay que estar bien en ese momento, en esa hora del partido.
¿Cuánto de mental hay en la victoria ante Ezkurdia?
Mi secreto ha sido que en los momentos duros, cuando no me encontraba bien, no he agachado la cabeza y sabía que mi oportunidad podía llegar.
Laso decía que en un partido la cabeza funciona mucho, ¿cómo es pasarlo mal?
Este verano, por ejemplo, he tenido la izquierda mal. Nunca he tenido una mano así tanto tiempo, ni he suspendido nunca cinco partidos. Pero ha sido así. Hay que saber jugar con molestias. He jugado partidos sin ritmo, no mandaba en los partidos... es normal. Creo que el propio campeonato me ha ido dando el ritmo, he ido ganando en confianza. La clave es pensar en cosas positivas, siendo consciente de que puedes perder.
Usted no ha parado desde marzo de 2020, ¿cómo lleva esa trotina?
Creo que llego bien a la final porque físicamente y de manos estoy bien. Aquí la clave es estar bien física y mentalmente. Cuando llevas una intensidad de partidos así no resulta fácil ir con hambre a los campeonatos. Siempre tienes ganas, pero el cuerpo pide descanso. Por suerte las cosas me están saliendo bien.
Usted no hace las cosas como quiere.
El preparador me dice que hacer un trabajo específico conmigo es casi imposible, con otros deportistas tiene fechas, plazos... yo voy de semana a semana y según sensaciones.
¿Ha notado el peso de la camiseta roja todo el año?
Lo llevo bien, pero porque tengo ya la experiencia de la otra vez. Cuando fui campeón me obsesioné con intentar ganar todos los partidos y me desgastó mucho. A mí no se me valora por ser campeón manomanista o por no serlo, cuando ya llevas unos años arriba se te valora por el nivel que das, por la regularidad. Ganar y perder es normal.
Le ha ganado tres veces a Laso, ¿qué da eso?
Son partidos totalmente diferentes. Era verano, y aunque los dos fuéramos a ganar, no es lo mismo que un campeonato. Para Unai es su primera final, le va a resultar todo nuevo. Para mí es otra oportunidad increíble. Yo gané esos tres partidos, pero él pudo ganarme los tres. Y en la final es lo mismo. Si yo no hago lo mío perfecto, puede que no gane.
Pero usted tiene la ventaja de saber gestionar todo lo que rodea una final.
Lo tuyo sí, lo de él no. La primera final que jugué contra Oinatz con 20 años jugué increíble, y no gané. Estaba muy nervioso al ver toda la cancha llena. Unai tiene carácter, personalidad y va a rendir a nivel.
¿Se aprende a gestionar una final?
Claro. En las primeras tiendes a cerrarte, ahora lo llevo con naturalidad. Ya llevo 9 finales, y aprendes por cojones. Eso no quiere decir que vayas a ganar, pero cuanto más sereno estés, más opciones tienes de rendir.
¿Usted es el más exigente consigo mismo?
Cuando las cosas no me salen el bajón me dura mucho menos. Eso se aprende. Si quieres mejorar tienes que ser exigente contigo mismo, pero la presión la pones tú. No puedes estar pendiente de lo que diga o piense la gente. Tú tienes tus percepciones y sabes lo que tienes que mejorar. El día a día lo llevo mucho mejor que antes.
Usted tiene una buena colección de finales y de títulos, pero le falta el Parejas. ¿Lo quiere no?
Yo me conformaría con poder llegar a una final, vivir ese día con mi compañero. Solo por eso me hace mucha ilusión. Soy consciente que si sigo dando este nivel en los individuales no será fácil conseguirlo. Hay épocas y épocas y en la zaga hay pelotaris que marcan mucho la diferencia, así no es sencillo. A siete partidos es más fácil, pero a 14 jornadas es muy complicado.
Ante un pelotari de ataque como Laso qué hay que hacer.
Laso es un pelotari muy agresivo, que ha bajado mucho el número de errores. Falla muy poco, saca bien, resta muy bien -para mí es uno de los mejores restadores porque mete muy bien la mano- y a partir de ahí juega muy agresivo. Si le endureces el tanto, él te aguanta bien. Yo también tengo que jugar agresivo y dominar.
¿En qué ha cambiado Laso después de haberse quedado fuera del profesionalismo?
En el tiempo que ha estado en la calle se ha perdido cuatro campeonatos, igual si hubiera estado el salto lo habría dado antes. Cuando se quedó fuera tenía 22 años y es muy joven. Desde siempre he creído que es un pelotari que va a llegar arriba, porque tiene ese toque especial. Lo que pasa es que hoy en la pelota y en todos los deportes hay una prisa tremenda porque la gente gane cosas. A mí no me sorprende el salto que ha pegado Laso. Físicamente se le ve muy bien, muy concentrado... por eso creo que va a estar muchos años arriba.
Usted detecta ese toque especial de gran pelotari
Es que a Unai se le ve. En la cancha es como es fuera, por eso gusta y le quiere la gente. A Unai siempre se le ha visto algo diferente, y ha aprendido a ser regular, a ser más seguro... eso le da poder.
El ser cercanos, como son los dos, ayuda.
Nos llevamos muy bien y me gusta cómo es él. Tiene carisma y eso a la gente le gusta. Es imposible que gustes a todos el mundo, es lo que pasa con todos los personajes públicos.
Usted tuvo un papel determinante en la resolución de la huelga en la que Unai estuvo en la calle. Y ahora coinciden en la final.
Parece que ha pasado mucho tiempo de aquello, y no hace tanto. Para mí fueron los momentos más raros de los siete años que llevo en esto. Supongo que para Unai, también. Cuando él estaba en la calle solíamos hablar bastante. Yo siempre le he dicho que disfrute de la pelota, porque solo él sabe lo mal que lo pasó cuando se quedó fuera. Me alegra que las cosas le vayan bien después de pasarlo mal, y espero poder jugar muchas finales contra él.
Vuelve el público a una final.
Es diferente jugar con y sin público. Cuando ha habido partidos interesantes, con tensión, la gente ha respondido muy bien, ha habido buenas entradas. Creo que todos estamos esperando que todo vuelva a la normalidad poco a poco, también la pelota y también la gente en los frontones.
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