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Pelota

Una final llamada a convertirse en clásico

Altuna y Laso  juegan este domingo la final en bilbao. es la sexta consecutiva de jokin, primera de unai. es la 37 edición del campeonato. han tenido años diferentes

Ampliar Altuna-Laso se abrazan después de la Jaula navarra
Altuna-Laso se abrazan después de la Jaula navarradn
Publicado el 14/11/2021 a las 06:00
La “A la pelota actual le falta un pique como el que teníamos Irujo y yo”, comentaba hace unos días Aimar Olaizola con su retirada en el horizonte. Por edad, trayectoria, por su concepción del juego -siempre adelante y al ataque-, el tirón que tienen entre los aficionados, y porque pueden encarnar el duelo Aspe-Baiko, la final entre Jokin Altuna y Unai Laso de esta tarde en el Bizkaia por la txapela del Cuatro y Medio está llamada a perpetuarse como un clásico en los próximos años.
Dice la cátedra que el dinero saldrá esta tarde doble a sencillo por Altuna III en las traviesas de un Bizkaia que rozará el lleno. Nadie pone en duda el empaque del amezquetarra, que juega su sexta final consecutiva en seis años y cuenta a su favor con las referencias de los tres partidos jugados contra Laso mano a mano -tres de tres para él- pero la diferencia no se antoja semejante, ni mucho menos. La txapela está en el día, mañana, y el momento, poco después de las seis.
SALTO DE CONFIANZA
Unai Laso ha protagonizado un salto cualitativo espectacular en el Cuatro y Medio. Impulsado por un buen verano, mostró sus intenciones contra Peña, al que ganó 22-12; sufrió el arranque demoledor del mejor Ezkurdia en tiempos, que le arrolló y le dejó en nueve tantos, pero se rehizo con dos pesos pesados de su empresa: Jaka y Urrutikoetxea y secó a Peio Etxeberria en la semifinal.
Laso ha exhibido en el Cuatro y Medio confianza, madurez, poso para saber sobreponerse a los malos momentos y un sosiego del que carecía antes. Sin perder un ápice de su juego agresivo, la velocidad con la que corta de derecha la pelota y obliga al contrario, ha aprendido a ser más constante en el desgaste del rival, frío a la hora de elegir cuándo terminar el tanto, y eficaz; de sus 97 tantos, 13 son saques, 59 tantos hechos. Y a todo eso hay que sumarle una muy buena defensa, que se arranca en un buen resto de saque -le han hecho nueve en cinco partidos- y en regalar poco 13 pelotas perdidas y tres faltas de saque.
El problema para Unai Laso es que quien está delante es Jokin Altuna. No solo porque le haya ganado los tres partidos jugados en el último año (un 22-20, dos 22-17, todos sufridos), ni por sus números impresionantes en la Jaula. Altuna ha demostrado una vez más que es un hors categorie. Con la zurda justa por la trotina veraniega, ha hecho un torneo de menos a más. Se vio sorprendido por el ritmo de Peio Etxeberria, pero tomó carrerilla con Bengoetxea y dejó las cosas en su sitio eliminando a Joseba Ezkurdia en semifinales en un partido impecable. Si la pelota le entra en la mano y se hace con el centro de la cancha, nadie busca ángulos ni cuenta con su magia para echar mano de los efectos y volver loco al contrario. Es un animal competitivo, un killer del tres y medio hacia adelante.
Si Laso quiere entrar en el Olimpo de los campeones tendrá que rozar la perfección, dejarle sin aire a Altuna, arrollarle con su ritmo. Un desafío enorme, tan grande que el premio es la txapela.
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