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Pelota

Oinatz, el epílogo de una era

Bengoetxea VI se despide el sábado por la tarde de los frontones industriales en el Labrit  

Ampliar Oinatz Bengoetxea, con las caras sobreimpresionadas de los componentes de una generación mágica para la mano profesional, en la plaza de Leitza.
Oinatz Bengoetxea, con las caras sobreimpresionadas de los componentes de una generación mágica para la mano profesional, en la plaza de Leitza.JESÚS CASO
Publicado el 26/02/2022 a las 06:00
La mano profesional vivirá hoy una tarde histórica en el frontón Labrit. Hace 7.084 días, casi 20 años, Oinatz Bengoetxea debutaba como profesional con Asegarce. Esta tarde cerrará una etapa en la elite de la mano, y con su despedida se va el último de los pelotaris que ha compuesto una generación de oro en este deporte.
Navarra acogió hace 20 años el Mundial de Pelota. Oinatz Bengoetxea, que se hizo con el título individual mano a mano, y Juan Martínez de Irujo, que marcó la diferencia en el trinquete, fueron las dos sensaciones de aquel campeonato del mundo. Semanas después Bengoetxea VI debutaba como profesional, con su valentía y desparpajo fuera y dentro de la cancha como tarjetas de presentación.
Bengoetxea VI aterrizó como el genio con cara de niño en medio del cambio. Un año antes se había retirado Julián Retegui; afrontaban la madurez Eugui y Beloki, Titín III, comenzaban a despuntar Aimar Olaizola y Abel Barriola, también Patxi Ruiz y asomaban los franceses Xala y Gonzalez. Hasta casi un año después no debutó Juan Martínez de Irujo, que lo hizo con Aspe.
Bengoetxea VI encajó con rapidez en la empresa -tuvo en Beloki un inmejorable maestro y padrino- y enseguida conectó con el público, en un idilio que ha durado prácticamente dos décadas. Oinatz gustaba porque tenía algo que lo hacía diferente. Ante el juego vertical clásico y ortodoxo de entonces (la potencia), el leitzarra proponía el aire, los ángulos, los remates y carambolas, con el sotamano como argumento.
Su entrada le dio otra velocidad al juego, y aquello le gustó al público. En los tres primeros años le costó brillar en las competiciones individuales. Después, con sus armas -aire, ritmo, valentía y carácter- se hizo un hueco entre los grandes, conquistó a los aficionados y se convirtió en uno de los grandes activos de su empresa, Asegarce.
Ese nuevo concepto del juego, que tuvo en Oinatz y en Irujo a sus apóstoles y obligó a Aimar Olaizola a cambiar, terminó imponiéndose, cambiando el juego y cambiando el perfil de los pelotaris. Quien no maneja bien el aire, no tiene opción de entrar entre los grandes.
A Bengoetxea le tocó vivir bajo el yugo de Irujo y Olaizola en la época más dorada y espectacular de la mano profesional, por la velocidad y espectacularidad del juego. En ese escenario encontró su hueco, y no solo por ser el tercer hombre, también se labró un palmarés cuajado, con una triple corona. Oinatz pone hoy el cierre con Mariezkurrena contra Artola-Aranguren a una vida, una generación y una era en la pelota.

El futuro: más de 50 partidos en frontones pequeños, Estados Unidos, México y adiós en Leitza

El partido de esta tarde en el Labrit será el último de Oinatz Bengoetxea con Baiko y dentro del circuito de la Liga de Empresas, será su adiós de los frontones industriales. Pero el leitzarra no se despide de la pelota, no será éste su último partido como pelotari. Bengoetxea VI tiene previsto jugar alrededor de medio centenar de partidos desde marzo hasta octubre, lo hará con las promotoras Garfe y Upelpelota y por su cuenta en pueblos pequeños y aforos reducidos. También le han invitado a jugar en Valencia, donde es muy querido. Y también cruzará el charco. El delantero tiene previsto estar una semana en Méjico, donde tiene programados varios partidos, en abril y en julio se desplazará a Estados Unidos, allí también tiene programados unos cuantos encuentros. El adiós definitivo será en octubre, en la plaza de Leitza.

El del Labrit es el partido más especial de todos, porque es un frontón en el que he sido feliz siempre

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