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Altuna-Martija ganan una dura final de Parejas tras remontar un 11-17

Martija y Laso acabaron con tirones e Imaz con una mano tocada

Ampliar Jokin Altuna se abraza con un Julen Martija destrozado por los calambres nada más terminar la final de Parejas 2022
Jokin Altuna se abraza con un Julen Martija destrozado por los calambres nada más terminar la final de Parejas 2022GOÑI
Actualizado el 04/04/2022 a las 08:09
Los rectores de las empresas todavía se frotarán los ojos por la final agónica, sufrida y emocionante con la que se puso el domingo el broche a un gran Parejas. Al subir el 22-20 al electrónico, Jokin Altuna se puso de rodillas en el suelo del Bizkaia, gritó con fuerza y golpeó cinco veces el suelo con la mano derecha. Después se abrazó con un cojo Julen Martija, que fue el auténtico artífice de la triple corona del amezquetarra. Unai Laso y Ander Imaz trataban como podían de asimilar el sopapo de haber perdido una txapela que tuvieron encarrilada con un 11-17. Aspe, con más apuros de los esperados, vuelve a conquistar el campeonato más largo de la temporada.
Dentro de unos años, cuando Jokin Altuna decida colgar el gerriko, seguro que se acordará de Julen Martija y aquella tarde del 3 de abril de 2022. Porque ese día el amezquetarra ingresó en el club de los pelotaris que tienen txapelas en los tres campeonatos. Y no lo hubiera conseguido sin el gran partido que firmó el zaguero de Etxeberri.
MARTIJA SOSTUVO A ALTUNA
Sin dos zagueros pegadores que abrieran grandes huecos en el frontón, con dos zagueros de resistencia, parecía que la final del Parejas 2022 iba a tirar por el camino largo, el del trabajo. La cuestión era quién conseguía sacar de la ecuación al delantero de la pareja contraria, si Altuna o Laso.
Con una enorme mezcla de tensión y concentración ingresaron los cuatro protagonistas en la pelea por la txapela en un atiborrado frontón Bizkaia. En los 20 primeros tantos la final fue un cuerpo a cuerpo entre las dos parejas, nadie lograba una renta superior a los dos tantos.
Laso-Imaz fueron quienes consiguieron sacar del juego a Jokin Altuna. Lo hicieron porque, con su pelota, con la derecha violenta de Laso que y el trabajo eficaz de Imaz trazaron un arco por encima del campeón manomanista. Y no solo eso, obligaron a Martija a una lucha de supervivencia en los cuadros traseros.
Laso fue Laso, fiel a su carácter competitivo, confirmó el paso adelante que ha dado en el Parejas 2022. Fue quien puso el paso al juego. Obligó a Altuna en los cuadros alegres con el gancho, y cuando veía que el amezquetarra se agarraba en defensa, optaba por atrasar la pelota.
En los tres primeros tantos del encuentro fue Imaz quien le veía la espalda a Martija a la hora de restar la pelota desde atrás. Conforme avanzó el juego fue al revés. Les benefició a los azules la altura del Bizkaia, que le obligaron a Martija a ir atrasando su posición.
A pesar de que en este Parejas los de Aspe se habían acostumbrado a jugar uno más pegado al otro, no tuvo problema el navarro en ponerse el buzo y sacar pelotas sin parar del siete para atrás y de aliviarse de sotamano cuando podría.
Con un Altuna desconectado, gris y sin iniciativa en el juego, la combinación de Baiko fue capaz de romper el partido a partir del diez iguales, hasta adelantarse con un 11-17, que parecía dejar la final ya vista para sentencia con un juego quizá sin mucho brillo, pero sí muy eficaz.
ALTUNA Y LA AGONÍA
Pero con Altuna en la cancha todo es posible por eso es Altuna. Fueron los rojos a la silla en el 11-16, vino el primer descanso largo con el 12-17 por un gancho de Laso que se fue abajo. Altuna se decidió a dar un paso adelante, arriesgar para ganar.
Y así lo hizo. Coincidió la entrada en juego del campeón guipuzcoano con un bajón en la pareja de Baiko. Los más de 650 pelotazos que se habían cruzado hasta ese momento y la resistencia que había mostrado Martija comenzaban a pasar factura. Vinieron los fallos azules. Cinco prácticamente seguidos, dos de Imaz claros, que igualaron la final a 17.
En los tramos finales es donde Altuna muestra toda su letalidad, sobre todo si detecta cansancio o dudas en los rivales, como sucedió el domingo en el Bizkaia.
Pero para que la final tuviera de todo. Trabajo, tensión, diferencias, remontadas... se sumó el ingrediente del sufrimiento. Laso e Imaz acusaron la trotina en forma de precipitación y de errores. A Martija simplemente se le iba agotando el depósito.
Al correr a cubrirle adelante a Altuna se lanzó al suelo y en ese momento sufrió un potente calambrazo en la pierna derecha. Se quedó tendido en el frontis con agudos gestos de dolor, llamando a las asistencias. Se encendieron todas las alarmas sobre su continuidad o no en la cancha. Fue al vestuario y tras un fuerte masaje consiguió regresar a la cancha.
Cojo, apoyándose en la pared por momentos Matija consiguió aguantar el arreón final de un Laso e Imaz que, acalambrados también, se asomaron con 21-20, y los que les traicionó una volea final. Fue hermoso.

ALTUNA-MARTIJA 22
LASO-IMAZ 20

Frontón. Bizkaia de Bilbao, lleno. 3.000 espectadores.

Duración. 102:04 minutos.

Pelotazos. 822.

Saques. 1 de Altuna, 1 de Laso.

Tantos hechos. 6 de Altuna, 0 de Martija, 9 de Laso, 0 de Imaz.

Tantos perdidos. 4 de Altuna, 2 de Martija, 9 de Laso, 4 de Imaz.

Dinero. De entrada 100 a 80 por Altuna-Martija.

Incidencias. Martija tuvo que ser atendido por un fuerte calambre en el gemelo derecho tras el 20-17. Fue atendido por el doctor Urrutia, que le dio masaje y pudo continuar. Laso e Imaz tuvieron que ser atendidos por problemas musculares y problemas en una mano.

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