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Empresas

Las carpinterías necesitan incorporar a más de medio centenar de trabajadores que no logran encontrar

La falta de relevo generacional amenaza a un sector con 264 empresas

Ampliar Agustín González, Alfredo Antoria e Iñigo Bordes trabajando en la carpintería Beyre en el polígono de Noáin
Agustín González, Alfredo Antoria e Iñigo Bordes trabajando en la carpintería Beyre en el polígono de NoáinJesus Caso
Publicado el 31/05/2022 a las 06:00
No falta trabajo en el sector de carpinteros y ebanistas de Navarra, cuyas habilidades siguen siendo muy demandadas pese a que el grueso de la población cubre la mayoría de sus necesidades en las grandes cadenas como Ikea. Frente a la producción en masa, estos artesanos presumen de su capacidad para diseñar soluciones a medida y, gracias a su cercanía con los clientes, de responder por la calidad y la durabilidad de lo que construyen. Son 264 empresas, principalmente pequeños talleres con dos o tres trabajadores, repartidas por toda la Comunidad foral que dan empleo a unos 1.100 trabajadores. Sin embargo, muchas de ellas se enfrentan a un grave problema de remplazo generacional de sus plantillas que no logran cubrir con nuevas incorporaciones. Según las estimaciones de la Asociación de Carpinteros y Ebanistas de Navarra (ACEN), hay más de medio centenar de vacantes para las que no encuentran candidatos. Y el problema va creciendo año a año, ya que los propios empresarios van cerrando sus talleres cuando se jubilan ante el escaso interés para tomarles el relevo.
“No hay carpinteros, ni nadie que se quiera poner por su cuenta”, lamenta José María Navarro Pérez, uno de los fundadores de ACEN y ahora asesor de esta asociación que aglutina al 80% de las empresas. Este veterano del sector explica que la única fórmula que está funcionando es el alquiler del local y la maquinaria a nuevos emprendedores debido a la imposibilidad de reunir el dinero para traspasar el negocio: “Para montar una carpintería se necesitan 300.000 euros para el local y otros 40.000 o 50.000 euros más en la maquinaria y la camioneta. ¿De dónde saca un joven esa cantidad?”. A ello se suma que, según añade Navarro, los jóvenes prefieren colocarse en fábricas que ofrecen mejores salarios, ya que más del 90% de los estudiantes de Formación Profesional de la especialidad acaban en trabajos que nada tienen que ver con su preparación.
ATOMIZACIÓN EMPRESARIAL
Los empresarios del sector son conscientes de la necesidad de adaptar sus negocios al signo de los tiempos, pero también de que al oficio le queda mucho futuro por delante si se apuesta por él. Buena parte de sus esperanzas radican en la creciente conciencia social en torno a la sostenibilidad y la economía verde, un terreno en el que tienen mucho que aportar con sus productos, elaborados a partir de una materia prima tan renovable y ecológica como la madera. Además, los responsables de ACEN se niegan a quedarse de brazos cruzados y pretenden revitalizar el sector, para lo cual defienden que es fundamental mejorar la cooperación entre los propietarios de los talleres. Según relatan, la falta de tamaño de la mayoría de las empresas les impiden asumir encargos de cierta entidad, un problema que podría solucionarse si tres o cuatro talleres pudieran ponerse de acuerdo para repartirse la labor.
La asociación ya ha realizado varias rondas por todas las empresas para inculcar la importancia de aumentar la cooperación entre unas y otras, según destaca Nerea Moreno, secretaría general de ACEN. “Tenemos que empezar a ser a pensar más como empresarios, no como carpinteros, y estar más unidos para poder hacer toda clase de trabajos”, anima Navarro. ACEN también está fomentando la digitalización de unos negocios todavía aferrados a lo analógico. Entre otras iniciativas trabajan para que todos dispongan de “una buena página web” y mejoren sus habilidades a la hora de realizar presupuestos detallados para los clientes.

SEÑALES DE ALARMA

Los carpinteros y los ebanistas son dos de los oficios más antiguos que, a día de hoy, sobreviven como negocios rentables. Navarra cuenta con un tupido tejido empresarial, aunque adolece de varios problemas propios de un sector que, hasta hace pocos años, no tuvo la necesidad de introducir grandes cambios en su forma de trabajar. El envejecimiento de los propietarios de estos talleres y la falta de atractivo para la mayoría de los jóvenes son las dos principales amenazas para su supervivencia. La Asociación de Carpinteros y Ebanistas de Navarra ha lanzado la voz de alarma antes de que sea tarde y reclama un apoyo efectivo por parte de las Administraciones Públicas. Más allá de las buenas intenciones expresadas desde las instituciones, los empresarios piden medidas efectivas como el reconocimiento del certificado de profesionalidad, recursos para el reciclaje profesional y apoyo para captar aprendices.

​Carlos Lipúzcoa

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