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EL VERANO DE MI VIDA

Javier Enériz y el verano en que suspendió Derecho Romano


  • DN.ES
Publicado el 23/08/2011 a las 12:47
Cuéntenos cómo fue el verano que más ha marcado su vida…

Fue el verano de 1978 en Pamplona. Yo tenia 18 años entonces. Habia terminado primero de Derecho y me quedaba el temible Derecho Romano para septiembre. Se habian suspendido los sanfermines el 8 de julio, el panorama social estaba muy revuelto y sufría además las emociones de todo enamorado que comenzaba a salir en serio con una chica. Fue un verano extraño. Pamplona (entonces no existía ni la actual Iturrama) y la sociedad eran muy distintas a las de hoy, y todos teníamos la sensación de que se avecinaban grandes cambios. Felizmente, septiembre de ese año trajo lo bueno: aprobé Romano, se celebraron unos Sanfermines txiki, que en realidad fueron unos grandes, y mi relación avanzaba. Lo que en julio pintaba mal, en septiembre era todo colores y alegría.

Con el paso del tiempo, ¿qué ha quedado de todas aquellas vivencias de cuando era más joven?

Aquel tiempo marcó mi futuro. Me casé con aquella chica que hoy es mi mujer, Pili, y tengo dos maravillosas hijas. Acabé Derecho y alcancé el grado de Doctor. Romano fue la única asignatura que he suspendido en la carrera, por lo que alguna vez he dicho en broma que más que demérito mío, lo fue de Alvaro d'Ors. De aquel tiempo social, me queda el valor de la tolerancia. Uno aprende que la vida y la felicidad, si tienes salud, se apoya en la familia y se construye con esfuerzo, trabajo en lo que tu vocación te llama y tolerancia con el projimo, a base de perseverar en lo que uno quiere y cree y de no derrumbarse ante los avatares.


El mejor lugar para perderse hoy cuando el calor aprieta…

Me perdería en cualquier lugar de la "República del Bidasoa" en Navarra, que diría Pío Baroja. En especial en Lesaka y sus parajes, que es mi pueblo materno y donde pasaba los veranos de mi niñez. Son rincones muy hermosos, frescos y tranquilos, muy bucólicos, con sus prados verdes, regachos, castaños, robles, los cromlechs de Agina, el monumento de Oteiza al padre Donostia, el monte Frain y sus vistas, la torre de Zabaleta, desde la que Wellington perseguía al ejército de Napoleón en su retirada a Francia, peñas de Aya, etcétera. Y lo mismo se puede decir de Igantzi, Bera, San Juan Xar (que es una reserva natural). Ahí el tiempo pasa mas despacio y se respira paz. La gente es, además, encantadora. Y la comida, insuperable.

¿Sus planes en este verano?

He ido a pasar unos días a Hendaya, cuya cercanía me permite volver al trabajo en una hora, y seguir disfrutando de esos pueblos del Bidasoa a que me refería. Para celebrar nuestro 25 aniversario de matrimonio, mi mujer, mis hijas y yo, nos hemos ido una semana a Atenas para conocer el patrimonio de la primera gran civilización occidental. Además, me he dado una panzada al leer un par de novelas de Pérez Reverte que tenia pendientes y he redactado un artículo sobre los limites actuales de la libertad de información para una revista de Derecho y algún otro trabajo.
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