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Apertura de fronteras

Abrazos que no se hacen esperar

La familia González Subero, de San Adrián, no demoró más la espera. Mari Carmen, Francisco Javier y Rubén recorrieron este domingo los 50 kilómetros que les separan de Ángela y Alberto, en Logroño. Apenas 40 minutos en coche para un ansiado reencuentro

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Abrazos que no se hacen esperar
Actualizado el 10/05/2021 a las 06:00
El cierre perimetral de las comunidades autónomas ha propiciado durante meses que habitantes de municipios muy cercanos no hayan podido cruzar las fronteras para visitar a sus familiares. Es el caso de la familia González Subero, de San Adrián. Ángela, la hija mayor, reside en Logroño y el resto de la familia, en la localidad navarra. No se habían vuelto a reencontrar desde Navidad. Hasta este domingo.
Mari Carmen Subero Pérez, la madre, puso el martes pasado la cuenta atrás de su reloj. Fue lo primero que hizo esta calagurritana afincada en San Adrián cuando conoció el anuncio del fin del estado de alarma que le impedía reunirse con su hija. Apenas les separan unos 50 kilómetros, pero la distancia estos últimos meses parece haberse incrementado. Junto con su marido, Francisco Javier González Gurrea, y su otro hijo, Rubén, cruzaron este domingo la frontera entre Navarra y La Rioja que tanto tiempo les ha mantenido separados.
Tras un viaje de unos 40 minutos en coche, Mari Carmen, Francisco Javier y Rubén llegaron a la capital riojana. Allí les esperaba Ángela. Todo estaba preparado desde el día 6. “Lo estaba esperando como agua de mayo. Desde que el presidente del Gobierno lo anunció, lo tenía claro. Con todas las precauciones, pero nos íbamos a juntar”, señalaba la madre. El encuentro se produjo en Logroño y después, todos juntos, con el novio de su hija, Alberto Rengel, se fueron a comer a la cercana localidad de Fuenmayor.
Había que aprovechar la oportunidad. “Por si en algún otro momento vuelven a cerrar las comunidades y tardamos en volver a vernos”. Después de pasar la tarde con ellos, vuelta a San Adrián porque el toque de queda sigue vigente, de momento, en territorio foral. Mari Carmen celebraba la reunión. “A pesar de las restricciones y de las medidas anti covid, nos hemos podido ver, que es lo más importante todo. Ha sido una alegría poder reunirnos todos”.
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De continuar permitiéndose el paso entre las comunidades autónomas, las visitas familiares serán más frecuentes. “En condiciones normales nos veíamos prácticamente todos los fines de semana. O venía Ángela a vernos a San Adrián o íbamos nosotros a verla a Logroño. Ahora volveremos a retomar los encuentros”, apuntó Mari Carmen Subero.
No ha sido fácil para nadie de la familia permanecer tanto tiempo separados. “Estar tan cerca y no poder verla ha sido complicado”, reconocía Mari Carmen. Las redes sociales y las nuevas tecnologías han contribuido a hacer más llevadera la espera. “Hablábamos por teléfono y por videollamadas casi todos los días. Gracias al teléfono se iban pasando mejor los días. Al final, te ibas a haciendo a la rutina y la situación empezaba a parecer normal”. Pero no es lo mismo, recalca.
Lo que más ha echado de menos Mari Carmen Subero han sido los abrazos. “Es duro no poder ver ni abrazar a tus hijos. El simple hecho de no poder estar juntos ya es duro”. Un contacto que también extraña entre amigos y familiares. Muchos al otro de la muga, en Calahorra. Mari Carmen aprovechará los próximos días para verlos.
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