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Los peregrinos del Camino de Santiago piden más fuentes en Navarra

Los peregrinos del Camino de Santiago resaltan la falta de fuentes en puntos del camino y el alto precio de las habitaciones de los albergues

Ampliar Fátima Nuarte y Xavi García Boladeros en su trayecto desde Muruzabal hasta Puente La Reina
Fátima Nuarte y Xavi García Boladeros en su trayecto desde Muruzabal hasta Puente La Reina EDUARDO BUXENS
  • Ruth Baztán Perochena
Actualizado el 16/08/2021 a las 08:56
Las altas temperaturas que han llegando a alcanzar incluso los 40 grados en casi todos los puntos de la Comunidad foral han sido una de las razones por las que los peregrinos del Camino de Santiago han visto afectada su trayectoria durante estos días. Esta es una de las rutas más concurridas a lo largo del año, sobre todo en verano, y aunque debido a la crisis sanitaria provocada por la covid-19 el número de peregrinos ha descendido notoriamente, todavía puede verse un alto número que se han marcado como objetivo llegar hasta Santiago de Compostela.
Muchos de los peregrinos que se han dejado ver durante este último fin de semana por la Comunidad foral provenían de diferentes partes del mundo. Aunque las altas temperaturas no han afectado a todos por igual, si que es cierto que han destacado dos indispensables durante su recorrido: el agua y la comida.
John Jep, de 60 años, y Barbara Jep, de 62 años, son una pareja estadounidense que han decidido emprender el Camino de Santiago por segunda vez con el objetivo de encontrar una dirección espiritual que les guíe en el día a día. El matrimonió comenzó la ruta jacobea el pasado jueves desde San Juan de Pie de Puerto y tienen en mente realizar el camino completo en un periodo de 35 días. Durante su trayectoria hasta Pamplona sufrieron en sus propias carnes la ola de calor que afectaba en la zona, algo que según indican, solo sirvió para ralentizar su viaje. “Ha sido bastante duro. Hemos tenido que parar más veces de las que teníamos pensadas, una de ellas para comer, claro. Llevamos con nosotros varias bolsas de frutos secos, pero sobre todo agua. Mucha agua”, indica Jep.
Al igual que estos dos últimos, la danesa Karin Jörgensen, de 45 años, ha aprovechado las vacaciones de verano y se ha trasladado desde su Dinamarca natal hasta San Juan de Pie de Puerto en busca de la espiritualidad del Camino de Santiago. En su caso, los 40 grados de la mañana del sábado fueron razón suficiente para descansar un día de más en el albergue y esperar hasta el día siguiente para continuar su marcha. “Decidí quedarme en Pamplona porque no me atrevía a seguir con estas temperaturas. Ahora hace mucho mejor tiempo, pero lo del sábado era insoportable y no quise arriesgarme”.
Franccesco Canci, italiano de 41 años quiere llegar hasta Santiago con el objetivo de encontrarse así mismo y disfrutar de un camino en plena naturaleza. Aunque él es católico, afirma que los pasos que sigue no tienen nada que ver con la religión, pero si tienen un componente espiritual. Desde que salió de San Juan de Pie de Puerto el pasado viernes, admite que en su mochila no faltan los alimentos ricos en sal, la crema solar y las botellas de agua. “Llevo sandwiches, frutos secos y sales. No he querido parar el viaje, pero con tanto calor trato de tener la botella de agua siempre llena y parar de vez en cuando”, explica el italiano.
Otra de las alternativas para evitar un posible golpe de calor ha sido aprovechar las primeras horas de la mañana y así llegar al siguiente punto con los primeros rayos del sol. Patricia Zaritz Costa, catalana de 27 años, Rinke de Groot, holandesa de 29 años, Toni Alemany Vidal, mallorquín de 32 años y Elena Errea Albiol, también catalana de 32 años son cuatro jóvenes peregrinos que se han conocido por casualidad y que, ante su afán por terminar cada etapa a tiempo burlando los 40 grados de temperatura, optaron por madrugar más de lo habitual y caminar todavía de noche para así descansar el resto del día. “Nos hemos levantado a las 6 de la mañana. Así lo llevamos mejor. Ayer que fue el día que más calor hizo llegamos a Pamplona a las 10 de la mañana”, indica Alemany. Como ellos, el matrimonio conformado por Xavi García Boladeras y Fátima Nuarte, de 46 años y de Cataluña ha optado por caminar de madrugada incluso a un paso más ligero que el habitual. “Salimos hace dos días, y ya hemos recorrido casi 100 kilómetros”.
Sus palabras no difieren mucho de las de Samuel Geller López, de 43 años, y Jesús Alegre F. de 44 años. Esta pareja de catalanes afirman que desde Zubiri hasta Pamplona estuvieron a punto de sufrir una insolación si no llegan a parar a tiempo. “Un poco más y casi morimos (risas). A las dos de la tarde tuvimos que parar sí o sí. Tuvimos que parar mucho más tiempo y muchas más veces de lo normal, porque la fatiga con estas temperaturas se lleva mucho peor. Sobre todo el cansancio mental, que juega una mala pasada”, indican Geller y Alegre. En estas circunstancias, la pareja de peregrinos ha notado una ausencia notable de fuentes en las que poder rellenar su botella de agua entre un pueblo y otro, algo que afirman ser “indispensable” en estos días; y un alto coste por habitación en los albergues de las localidades por las que pasaron. “No hay fuentes y todo es super caro. El precio medio por habitación está en 16 euros, y para algunos eso es un dineral”, explica Geller.
Franccesco Canci en el monasterio de Eunate
Franccesco Canci en el monasterio de EunateEDUARDO BUXENS
Ante este aspecto, cabe destacar que muchos de los albergues municipales han decidido cerrar sus puertas temporalmente para así beneficiar a los albergues privados, algunos de los establecimientos que más afectados se han visto con la pandemia.
Los catalanes no son los únicos que se han percatado de estas pequeñas “taras” en el camino. “Si que es verdad que no hay casi fuentes para poder repostar. Como no lleves la botella de agua bien preparada desde la mañana... Sobre todo teniendo en cuenta de que pasas por muchos pueblos en los que casi no tienes nada”, asegura Toni Alemany.
Aunque ambos hayan coincidido en estos aspectos, no todo son comentarios negativos, puesto que también hay quienes no han mostrado queja alguna y afirman que el Camino de Santiago está bien acondicionado. “Si que es verdad que no he podido tomarme un café en cada punto que veía (risas), pero sí que hay muchos lugares en los que puedes tanto pararte a descansar y reponer fuerzas, como suministrarte con agua y comida”, explica Karin Jörgensen.
El Camino de Santiago en veranoDIARIO DE NAVARRA
“Yo creo que esta todo muy bien comunicado. Si que es cierto que no tienes fuentes a simple vista, pero eso no significa que no estén. Tienes que buscarlas. Yo por el momento no he tenido ningún tipo de problema. Además, hay bastantes lugares con sombra y varios establecimientos a los que recurrir en caso de que necesites comprar comida”, concluye Franccesco Canci.
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