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Salud

Carlos Artundo: “Las personas obesas que no se hayan vacunado, que lo hagan ya”

“Preferimos convencer con argumentos para la vacunación a exigir el pasaporte covid, al menos mientras no se demuestre que es imprescindible”

Ampliar Carlos Artundo, director general de Salud
Carlos Artundo, director general de SaludEduardo Buxens
Publicado el 19/09/2021 a las 06:00
La entrevista tiene lugar en una pequeña sala de reuniones del departamento de Salud, con un gran ventanal abierto y el gel hidroalcohólico sobre la mesa. Carlos Artundo Purroy (Pamplona, 1954) cuenta la cantidad de encuentros de trabajo que han tenido lugar allí, sobre todo durante esta pandemia, mientras muestra con alivio el último parte diario que recoge que de todas las urgencias atendidas en los hospitales, sólo 5 han sido por covid.
Anuncian que este mes se irá retomando con prudencia la normalidad flexibilizando las restricciones. ¿Esto se ha acabado? Porque parece que ese es el mensaje que se está mandando.
No, para nada. Eso no se ha acabado, pero tenemos que empezar a convivir con la covid, ir recuperando la vida social, económica y emocional, manteniendo unas medidas básicas de prevención. Hay que tener en cuenta que mientras no haya un nivel de inmunidad suficiente en todo el mundo, no vamos a estar seguros. Porque este virus muta y puede desarrollar en otros países nuevas variantes y estas son cada vez más agresivas.
¿La quinta ola es ya historia?
Ha sido muy complicada por la capacidad de contagio de la variante delta, pero sí, ya está de capa caída.
Hay menos contagios, pero ¿dónde se están produciendo sobre todo?
En las residencias hemos tenido varios brotes, como ocurrió en Cáseda, y también se están produciendo entre los menores de 14 años, que al inicio de semana han sido entre el 30 y el 40% de los nuevos casos.
¿Los niños pasan de manera leve la enfermedad?
Sí. Su problema no es que vayan a estar graves, salvo excepciones como niños con enfermedades serias de otro tipo, el problema es que eran transmisores de la enfermedad.
¿Cómo está siendo el inicio de curso?
Razonablemente bueno. Está habiendo casos, pero en Educación tienen la impresión de que está yendo razonablemente bien. Habrá que esperar todavía unos días para hacer una valoración más seria, porque el curso empezó la semana pasada, pero de momento la impresión no es mala.
¿La vuelta al trabajo generalizada en septiembre ha tenido algún impacto?
Lo que estamos viendo es que la interacción social, la movilidad, la vuelta a todo y la flexibilización de las medidas, en otro momento llevaría a aumentar los contagios, la transmisión comunitaria. Sin embargo, lo que estamos comprobando es que no, que la transmisión es muy leve. Esto es efecto de la vacunación.
No obstante, la consejera reconocía que les pilló desprevenidos la quinta ola. ¿No les cogerá también por sorpresa la sexta?
Es verdad que nos sorprendió, a nosotros, al resto de comunidades y a todos los países. La variante delta ha tenido un comportamiento más agresivo y nos ha sorprendido por su virulencia y capacidad de transmisión tan brutal. Antes el virus entraba en una casa y contagiaba al 50% y ahora era al 100%. Puede haber una sexta ola, pero lo normal es que si hay nuevas olas sean más leves, con menor impacto en la sociedad y el sistema sanitario. No obstante, esta pandemia nos ha enseñado que hay que hablar con muchísima humildad, porque hemos dicho cosas que nos hemos tenido que comer al cabo de muy poco tiempo, ya que el virus se ha comportado de modo muy errático. Hay que estar preparados y tener planes de contingencia, por si acaso, pero eso no debe evitar ir recuperando la vida social, económica, pero también afectiva y emocional. Tenemos que volver, con prudencia y cuidado, a recuperar el contacto físico prudente, el abrazo...
Cambian así las que han sido directrices sanitarias.
La distancia de protección se seguirá manteniendo algún tiempo, pero entre personas vacunadas sí se puede recuperar, y es incluso recomendable, algo de contacto físico, el abrazo con mascarilla puesta, por ejemplo. Es importante, porque todavía no conocemos bien el impacto de esta pandemia en la salud mental, sobre todo entre la gente más vulnerable.
¿La variante mu o colombiana no les preocupa?
Sí, aunque tengo que decir que en Navarra ya hemos tenido casos de esta variante colombiana, pero hace bastantes semanas y no se ha extendido. Sin embargo, esa es la amenaza que tenemos, que aparezcan nuevas variantes que escapen de las vacunas. Por eso es esencial derivar la capacidad de producción de vacunas hacia los países del tercer mundo. Esa debe ser la prioridad, sin perjuicio de que aquí haya una dosis adicional para colectivos muy específicos (inmunodeprimidos y residencias de mayores).
¿Hasta cuándo seguirán con nosotros las mascarillas?
Es difícil dar una fecha. De todas maneras, recuerdo que en el exterior y cuando se puede mantener la distancia de seguridad, la gente se las va quitando. Es muy curioso cómo cuando se quitó la obligatoriedad de llevarlas en el exterior, casi todos la llevaban.
Eso también puede demostrar que la gente no se fiaba mucho de los responsables políticos que dieron esa instrucción.
Es que es muy difícil saber cuándo se pueden garantizar las distancias. Los ciudadanos en general, han tenido un comportamiento solidario y sensato.
De las 70.000 personas que no se han vacunado en Navarra, ¿cuántas son negacionistas?
No podemos afinar tanto. Los que no se vacunan porque expresamente lo rechazan son un 3, un 4% de la población vacunable (mayores de 12 años). Son varios miles (según el porcentaje que apunta Artundo, entre 17.770 y 23.300 personas) pero estamos recuperando a algunas de esas personas. Entre los que se vacunan sin cita, y que podrían rondar los 2.000, hay ciudadanos que en su día rechazaron recibir la dosis. Por eso, nosotros no tiramos la toalla.
¿Qué argumentos les han dado esas personas al rechazar la vacuna?
No todo el mundo lo explica y se hacen miles de llamadas, pero sí que es verdad que algunos dan razones a veces de tipo ideológico, los menos, y otros culturales. “Me han dicho, he oído, he leído en no se qué red social...”, es decir fake news que hacen mucho daño.
Ustedes ya detallaron el gran porcentaje de personas en UCI por covid que no estaban vacunadas.
El pasado lunes, de 17 pacientes en UCI públicas, 11 estaban sin vacunar, el 55%, y 6 estaban vacunados pero eran inmunodeprimidos, trasplantados con problemas de salud gravísimos y otras patologías graves. Esta semana ha habido un fallecido de 37 años sin vacunar y con obesidad mórbida. Sobre esto hay que decir que las personas obesas que no se hayan vacunado lo hagan ya, mucho mejor mañana que pasado. En estos momentos en las UCIs de aquí y de toda España hay un número importante de personas con obesidad mórbida sin vacunar.
¿Qué les diría a los negacionistas para que se vacunen?
Que lo hagan por ellos y los suyos, su familia y su comunidad, y por el conjunto de la sociedad, por solidaridad. Para que tengamos inmunidad comunitaria necesitamos vacunarnos. No vivimos en una cueva en el monte, sino en sociedad. Sin embargo, también deben hacerlo por su interés: para evitar hacer una cuarentena, para poder viajar, para tener oportunidades en el ámbito laboral e incluso podría pedirse en el futuro para actividades concretas.
¿Han pensado exigir el certificado covid para acceder al interior de recintos y para otras actividades?
No. Pensamos que no es una buena idea meterse en esos berenjenales, al menos mientras no se demuestre que es imprescindible y necesario. Primero hay dudas sobre su legalidad, sobre si eso afecta a derechos fundamentales, aunque en Galicia la justicia lo haya aceptado. Además, en Francia hay negocios que se están negando a exigir el certificado covid y están cerrados. Yo creo que con la cobertura vacunal tan alta que tenemos, es mejor intentar aumentarla que meternos en caminos dudosos y que en algunas personas pueden tener un efecto rebote. Mucho mejor convencer con argumentos.
¿No se han planteado que sea obligatorio estar vacunado para trabajar en las residencias?
Está claro que tienen que tener la vacunación completa. Otra cosa es la obligación legal, si jurídicamente se puede hacer. Sin embargo, partimos de que la vacunación entre el personal sociosanitario y sanitario es muy alto, por encima del 90%. Quienes trabajan con personas mayores, sea en residencias o en las casas deben estar vacunados.
¿Qué va a pasar con la vacunación de los menores de 12 años?
No está claro. Las compañías farmacéuticas lo están ensayando, como Pfizer, pero todavía no hay resultados.
¿Será necesaria la dosis de recuerdo a los ya vacunados?
Habrá que ver. Todavía no sabemos cuánto dura la inmunidad. De momento, los vacunados la tienen, pero es verdad que con el tiempo va bajando. Es un debate de futuro que habrá que hacer desde un punto de vista científico. Si es necesario en el futuro esas dosis de refuerzo, que sea por criterios técnicos, no por el interés de las farmacéuticas, porque entonces estamos perdidos de alguna manera.
No ha habido prácticamente casos de gripe, ¿influirá en la campaña de vacunación de la gripe?
De la gripe habrá que vacunarse y, como el año pasado, cuantos más mejor.
¿Qué lecciones está aprendiendo de esta pandemia?
Habrá que hacer con el tiempo una evaluación independiente y crítica de lo que hemos hecho todos y sacar lecciones para aprender de los errores. No obstante, hemos aprendido ya la importancia de los servicios públicos, con la necesidad de fortalecer un Servicio Navarro de Salud que pueda responder cuando vienen mal dadas, como están haciendo otros países. Es necesario un aumento del gasto en salud per cápita pero inteligente, invirtiendo en aquello que pueda aportar más valor a la salud. Además, se necesitan acuerdos políticos y sociales básicos.
Desde la oposición, Navarra Suma les acusaba de que ya se está gastando más en Salud que antes, pero sin resultados.
Es que la pandemia lo ha condicionado todo, con un gasto covid impresionante y que sigue en epis, pruebas, vacunas... Pero una pandemia como esta se da una vez cada siglo. La última fue en 1918. 
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