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Día de la Mujer Rural

Hodei Flores: “Nunca pensé que sería ganadera”

Tiene 36 años y la ganadería le ha ido conquistando poco a poco. Hodei Flores Galarza, de Lakuntza, estudió y trabajó como educadora pero este año se ha instalado como ganadera para apoyar el negocio de su marido con la elaboración de quesos

Hodei Flores Galarza, ayer en Casa Gurbindo, para festejar la celebración del Día de la Mujer Rural.  Al fondo, una vista de niños
Hodei Flores Galarza, ayer en Casa Gurbindo, para festejar la celebración del Día de la Mujer Rural. Al fondo, una vista de niñosJesús Garzaron
Publicado el 15/10/2021 a las 06:00
La vida encaminaba a Hodei Flores Galarza (Pamplona, 9 de octubre de 1985) por derroteros muy distintos a la ganadería. La mayor de dos hermanas y criada en una familia dedicada a la hostelería (la antigua Champanería de Iturrama) pasó su infancia jugando por las calles de su pueblo, Lakuntza y, después de dejar la ikastola de Etxarri Aranatz, se trasladó a la capital navarra para estudiar un grado superior en educación infantil en el Instituto Carlos III.
Hodei nunca pensó que su vida transcurriría entre ovejas, leche y quesos. Ni siquiera cuando, recién estrenadas sus veinte primaveras, conoció en unas fiestas a Fernando Igoa Berástegui, un ganadero de ovino de Etxarri Aranatz ocho años mayor que ella. “Al final, aquí ya sabemos quienes son los ganaderos y cómo es este trabajo. Eso no me importó en absoluto. Entonces, le dije a Fernando que yo no tenía nada que ver con la ganadería, que tú a lo tuyo y yo a lo mío. Soy muy independiente y entonces imaginaba que él se dedicaría a las ovejas y a la quesería y que yo trabajaría como educadora. De hecho, he estado muchos años en guarderías e ikastolas por casi toda Navarra, con niños de 0 a 3 años”.
Pero la misma vida llevó a Hodei a ayudar de manera puntual a Fernando con las ovejas, con los papeles y con la fabricación de quesos. Poco a poco, la joven se fue acercando a ese mundo y familiarizando con el proceso productivo, con el cuajo, la maduración, los crotales, los piensos y la trazabilidad del producto, etc.
Pero todavía no era el momento de establecerse como ganadera. Las necesidades del restaurante familiar hicieron que abandonara la educación infantil y se pusiera detrás de una barra a servir cañas y lo que hiciera falta. “Siempre me ha gustado apoyar a mi familia y, en ese momento, me necesitaban y aprendí”, comenta.
POSIBILIDAD DE CONCILIAR
El giro definitivo lo dio tras el nacimiento de su primera hija, Ainere, hace ahora siete años. “Necesitaba conciliar. Quería criar a mi hija igual estando ahí con ella. Sin perderme momentos importante sin estar en la carretera, Y eso me lo permitía la ganadería. Nunca jamás pensé que sería ganadera, pero aquí estoy”, cuenta.
Ahora, a sus 36 años y después de estar unos años ejerciendo de ganadera pero sin serlo de manera oficial, Hodei realiza los cursos que exige el Gobierno de Navarra para instalarse de manera definitiva como ganadera.
“La ganadería es un trabajo muy esclavo, pero a la vez me ha dado la libertad de organizarme el trabajo como mejor me venga, aunque hay cosas como la comida de las ovejas y el ordeño que son siempre a una misma hora. Sin embargo, tengo mucho que agradecer a la ganadería porque estoy criando a mis hijas como siempre he querido”, apunta esta socia del sindicato UAGN.
Hodei y su marido formarán una sociedad para gestionar la 500 ovejas de raza lacaune. Ella se centra, sobre todo, en la burocracia y en la elaboración y venta de queso curado bajo la marca Poke, que venden a establecimientos de la zona, sidrerías y de forma directa a vecinos y visitantes. “Mi referente es mi suegra y mi marido. Ella era el hilo conductor de este negocio con sus hermanos. No sé de dónde sacaban antes las mujeres rurales la fuerza para trabajar tan duro y, a la vez, sacar a la familia adelante”, añade.
Hodei se siente afortunada de vivir en un pueblo. “Tenemos de todos los servicios: polideportivo, tienda, bares, etc. Y lo bueno es que nos conocemos todos. Recuerdo que en Pamplona había gente que no sabía de dónde venían los huevos. ¡Me parecía increíble! Ahora, por ejemplo, con la pandemia, la manera de vivirla en un pueblo ha sido muy diferente a hacerlo en una ciudad. Debemos cuidar la vida en los pueblos y no dejar que mueran”.

Solo quedan 383 agricultoras y ganaderas en Navarra

No hace tanto que Navarra era eminentemente agrícola, cuando casi todas las mujeres de los pueblos iban al campo a recoger verduras, plantar tomate o a cualquier otra tarea campestre. Y si era de familia ganadera, le tocaba bregar con el rastrillo para dar de comer a los animales y, si era necesario, ordeñar vacas y ovejas. Hoy, cuando la esencia de aquel mundo rural se desvanece poco a poco por falta de nuevas vocaciones, en la Comunidad foral queda todavía un reducto de aquellas mujeres. Son un total de 383 agricultoras y ganaderas de pura cepa, cuya actividad principal es el campo o el ganado y que la burocracia actual clasifica con la siguiente denominación: Agricultoras a Título Principal (ATP). De ellas, solamente 46 tienen menos de 40 años. Otras 151 tienen entre 40 y 54 años y 186 tienen 55o más años.
Estas 383 mujeres - el 18% de los 2.400 profesionales del sector primario- son herederas del inestimable legado de muchas madres, abuelas y bisabuelas en el desarrollo de nuestros pueblos. Ellas, junto al resto de mujeres que viven en el mundo rural, se enfrentan en la actualidad al gran reto de garantizar la supervivencia de los pueblos y de asegurar que todas sus habitantes vivan en condiciones dignas.
La Organización de Naciones Unidas estableció el día 15 de octubre como el Día Internacional de las Mujeres Rurales con el objetivo de reconocer a la mujer rural por su contribución en el desarrollo rural y agrícola, la erradicación de la pobreza y la mejora en la seguridad alimentaria.
CELEBRACIÓN EN UAGN
El sindicato celebró este jueves la festividad con una jornada en Casa Gurbindo, donde se dieron cita varias agricultoras y ganaderas. Juana Mari Aríztegui (ganadera vacuno de leche), Begoña Liberal (agricultora cerealista), Mayte Osta (agricultora hortícola) y Hodei Flores ( ganadera ovino y queso).
Las agricultoras y ganaderas atendieron la visita de un grupo de alumnos del colegio Hermanas Uriz Pi, de Sarriguren. “Hay que sensibilizar a los niños de la importancia de la agricultura”, comentó Begoña Liberal, vocal del sindicato, que anunció que recorrerán varios colegios en una campaña de sensibilización. “Las mujeres tenemos mucho que aportar todavía al mantenimiento y al futuro de nuestros pueblos garantizando una calidad de servicios”, agregó. La visita terminó con un taller de plantación y siembra de la mano de miembros de Gure Sustraiak.
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