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Obituario

Conchita Goñi Donázar, integrante de la Coral de Cámara de Pamplona

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Conchita Goñi DonázarCedida
  • Mariló Escosteguy
Publicado el 19/01/2022 a las 08:10
Hoy hace un mes que nuestra querida madre, abuela y bisabuela no está con nosotros. Conchita Goñi Donázar había nacido en Burlada por motivos familiares de trabajo pero muy pronto se trasladaría a vivir a Pamplona con sus padres, Ángel y Julia, y sus hermanos Auxilio, Teresa y Jesús (Elena nacería después). En la Calle Mayor, junto al establecimiento “La Fama”, transcurrió su infancia y juventud, en un 4º piso lleno de luz con vistas al parque de La Taconera y desde donde a menudo salían las notas musicales que le sacaba al piano y a su voz, su gran pasión, escuchadas por sus vecinos, algunas veces hasta con aplausos y petición de bises (esto siempre le avergonzaba cuando se lo recordaban).
Estudió en las Dominicas de Jarauta y posteriormente piano en distintos centros de Pamplona y San Sebastián, compaginándolo con el canto en el Orfeón Pamplonés. Allí es donde conoció al maestro D. Luis Morondo, subdirector por entonces, quien algún tiempo más tarde reuniría a doce hombres y mujeres salidos del Orfeón para interpretar partituras corales de un género (canciones y madrigales de los siglos XV a XVII) poco cultivado por entonces y que daría lugar a la Coral de Cámara de Pamplona, constituida oficialmente en noviembre de 1946.
Desde el primer concierto en el Coliseo Olimpia, el éxito de público y crítica superó a la gran expectativa. Con largos ensayos diarios se iniciaron los comienzos de esta Agrupación que tantos éxitos cosechó y sigue cosechando en la actualidad. Les siguieron multitud de conciertos por la geografía nacional hasta que en enero de 1948 dan el salto a Coimbra. Ya no pararían de viajar por el mundo, primero Europa (Francia, Inglaterra, Alemania...) y más tarde América (Brasil, Uruguay, Chile, Argentina..). Es después del último concierto de Buenos Aires cuando, en octubre de 1951, su espíritu aventurero y ganas de libertad le hicieron quedarse a vivir en la cosmopolita ciudad, donde conocería a un guapo argentino, Pedro Escosteguy, con el que se casaría y tendría sus tres primeros hijos (Maite, Javier y Mariló).
Después vendrían las revueltas de Perón y la decisión de volver a Pamplona en1962. En 1964, y ya instalados en Pamplona, nacería su cuarto hijo, Pedro. Su vida a partir de entonces estuvo dedicada exclusivamente a la familia. Los fines de semana de verano a Fuenterrabía, las vacaciones a Oropesa de Mar y entre medio, cocinar, lavar y planchar para tenerlo todo listo y a tiempo para su familia, porque eso le daba felicidad. No le faltaban tampoco las cenas y partidas de mus con familiares y amigos en casa de su hermana Tere, sitio de reunión por excelencia de pequeños y mayores, tal y como recordó la escritora Lucía Baquedano, buena conocedora de nuestra tía Tere y colaboradora de Diario de Navarra, en su columna hace unos años con motivo de su fallecimiento.
Pasados los años nacerían sus dos primeros nietos y la alegría inmensa duraría poco porque al año, en 1981, fallecería muy joven su marido, nuestro querido padre, abuelo y bisabuelo, quien únicamente pudo disfrutar de dos de sus cuatro nietos y de ningún bisnieto. Fueron años difíciles. Viuda con cuatro hijos, dos de ellos aún pequeños, encontró en su interior fuerzas para seguir adelante manteniendo el espíritu familiar de siempre.
Desde entonces y hasta el final de sus días, no hubo acontecimiento que no se celebrara en su casa: Navidades, cumpleaños, porque síes y porque tambienes … , sirviendo de nexo de unión familiar, tal y como lo recordó uno de sus nietos, David, en su bonito y emocionado funeral en el que se escucharon dos de las canciones que ella cantaba en la Coral y que más le gustaban, Ave María de Schubert y Agur Jaunak, interpretadas magníficamente por Marta, integrante actual de la Coral de Cámara y sobrina suya. En el final de sus años su espíritu se seguía manteniendo joven y activo, era su cuerpo quien se resentía. Buena salud pero muchos dolores propios de la longevidad.
Se marchó a los 97 años en busca de su guapo marido serena y feliz, en su casa, una vez más acompañada de toda su familia, rodeada de un amor inmenso. Su cara así lo reflejaba. Descansa en paz querida mamá, abuela y bisabuela. Te tendremos siempre en nuestros corazones.
La autora es hija de la fallecida, escribe en representación de la familia Escosteguy Goñi.
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