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Mi experiencia: vender una cazadora por 80 euros

Llevaba tiempo intrigada con tanto anuncio de aplicaciones para vender y comprar ropa por Internet

Ampliar Captura de pantalla de Vinted, una de las aplicaciones más usadas de compraventa
Captura de pantalla de Vinted, una de las aplicaciones más usadas de compraventaVinted
Publicado el 14/02/2022 a las 06:00
Me pudo la curiosidad. Llevaba tiempo intrigada con tanto anuncio de aplicaciones para vender y comprar ropa por Internet. El runrún de lemas tan pegadizos como ‘si no te lo pones, véndelo’ había surtido efecto. Al final, me descargué en el móvil Vinted por popular, porque está muy centrada en moda y es de la que más oigo a hablar a algunas amigas. Wallapop, me aseguran, es más generalista, con más cosas que ropa de segunda mano. Así, con Vinted en mi teléfono empecé a descubrir un mundo nuevo.
Me registré para crear una cuenta con no los datos justos y sin fotografía, aunque te dan la opción de contar lo que quieras sobre tu persona en un apartado que se llama ‘Sobre ti’. Decidí subir a mi perfil mi primera prenda. Opté por una cazadora de chico joven de marca conocida, que se había quedado pequeña a mi hijo en un excelente estado por el poco uso. Había sido un regalo especial pero con escaso éxito.
Decidí ofertarla a 90 euros. Lo consideré un precio competitivo porque previamente, escudriñé cazadoras de la misma marca, a ver a cuánto se vendían. En esa labor de inspección previa, me fijé en detalles de usuarios avezados, con un elevado número de ventas. A golpe de click, deduje que es importante que todas las fotos que se suban de la prenda estén muy cuidadas, con calidad y luz, que se aprecie bien el color, que muestren la marca, la etiqueta con la talla y las condiciones de lavado. La imagen debe ir acompañada de una descripción, algo que traté de hacer de la manera más detallada posible (talla, color, incluso las medidas de largo y de sisa a sisa).
Observé también que hay mucho de buena fe en este tipo de compraventa, pero que la transparencia y ser legal se premia. Y al revés. Si la prenda tiene algún desperfecto es mejor contarlo porque el comprador te valorará de manera pública, que verán otras personas y eso, sin duda, marcará tus futuras ventas. Además, hay un apartado para quejarte a la aplicación si la prenda no llega o si no se corresponde con la descripción. Para evitar problemas, leer las valoraciones de otros compradores da muchas pistas de la seriedad del vendedor.
En esa labor cotilla por los ‘armarios’ de otras personas (los artículos que vende) puedes darle al corazoncito que hay y que marca la prenda como favorita. Es una especie de ‘like’ que implica que estarías interesada, pero que lo dejas guardado para más adelante. Vamos, el típico ‘me lo estoy pensando’.
El primer día la cazadora ya fue marcado por dos personas con un coranzoncito. Menuda ilusión. Y a los tres días, me llegó un mensaje en el buzón de la aplicación. Una persona me hacía una oferta por 60 euros. ¡Se podía regatear! Después de intercambiar varios mensajes, rechacé la oferta y el interesado, un vecino de Portugal, se despidió de forma educada. “Supera mi límite. No es de última colección”, me dijo en portugués que la aplicación traduce estupendamente.
A la semana me llegó una segunda oferta. Me tentaban con 80 euros. Era un chico francés, que me pidió que le mandara una foto de la cazadora con la cremallera cerrada. Quería comprobar el estado del cierre. Muy agudo, pensé porque es algo que no se me hubiera ocurrido. Acepté la oferta. En Vinted, el comprador corre con los gastos de envío. Tuve que empaquetarla y llevarla a un punto de recogida que elegí entre los que me ofertaba la aplicación. Una tienda de alimentación de barrio muy cerca de casa. La aplicación permite rastrear el paquete y cuando mi comprador la recogió (a los cuatro días de enviarla) vi aparecer en ‘Mi saldo’ los 80 euros que, posteriormente, transferí a mi cuenta bancaria. En poco más de una semana la tenía vendida. Y Maxme80132 me había valorado: “Parfait!”.
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