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Salud

¿Es precipitado no aislar a un positivo por covid?

Desde el pasado lunes, las medidas frente al coronavirus se han relajado de una manera mayúscula. Los confinamientos y las pruebas quedan para casos muy puntuales. Expertos navarros dan su opinión en relación al nuevo escenario

Ampliar Un joven se somete a una prueba PCR
Un joven se somete a una prueba PCREFE
Publicado el 01/04/2022 a las 06:00
Es una transición. Y puede resultar un poco brusca tras dos años de férreos aislamientos y cuarentenas cuando una persona estaba infectada por coronavirus, reconocen algunos expertos. Sin embargo, la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad ha establecido las nuevas ‘reglas’ en esta fase de la pandemia. Desde el pasado lunes, los casos confirmados que sean leves o asintomáticos no realizarán aislamiento y los contactos estrechos no harán cuarentenas. Únicamente se establecen algunas salvedades, como las personas que viven en residencias, que tendrán que mantener un aislamiento de cinco días, o los trabajadores de centros sanitarios, residenciales, etc., que no deberán acudir a su trabajo también en cinco días. Para el resto, si no son casos graves, medidas de prevención: mascarilla 10 días, distanciarse de personas vulnerables... Además, las pruebas se reservan para casos graves, vulnerables (mayores de 60, inmunodeprimidos y embarazadas) y ámbitos como los residenciales o sanitarios. El propio Ministerio lo justifica con la vacunación, que alcanza al 92% de la población mayor de 12 años, y la inmunidad natural tras las infecciones. “La mayoría de la población está protegida contra la covid-19 grave”. Sin embargo, añade que no se puede esperar que ómicron sea la última variante de preocupación. Por eso, indica que las comunidades autónomas deben conservar “las estructuras extraordinarias de vigilancia y control desarrolladas durante la pandemia” para volver a reactivarlas si es preciso.
AISLAMIENTOS | “La pandemia es distinta pero no ha acabado”
La visión de los expertos sobre si eliminar los aislamientos en casos positivos es precipitado o no varía entre la prudencia de unos y la consideración de que es un “paso lógico” hacia la normalización. “En una sociedad madura funciona mejor no tener que obligar sino recomendar y educar para la salud. Entiendo este cambio en esa lógica”, afirma Jesús Castilla, epidemiólogo del Instituto de Salud Pública de Navarra, “Y si algo deja de ser obligatorio no hay que dejar de hacerlo si es lo prudente”, añade. “A la larga, este cambio se tenía que hacer en algún momento”.
Sin embargo, Carmen Ezpeleta, jefa de Microbiología del Hospital Universitario de Navarra, considera que es “prematuro”. Recuerda que “nadie” sabe si puede llegar otra variante con mayor impacto. “La BA.2 es menos agresiva en España porque estamos vacunados pero en Estados Unidos está muriendo mucha gente”, afirma. Y sus dudas se centran en la vacuna: “¿Una vez que acabe el efecto de la vacuna, qué va a pasar?”, pregunta.
“Totalmente precipitado”. Así lo considera Manuel Mozota, presidente de SEMG-Navarra, que ve día a día pacientes afectados en el centro de salud. “Estamos dando sensación de relajación. Quitando las medidas protectoras es posible que haya un repunte. Y puede venir otra variante nueva”, añade. “No podemos coger atajos. Estamos todos muy hartos de la pandemia pero los atajos no son buenos. Sigue habiendo ingresos y defunciones y la incidencia conocida está por encima de 600 casos por cien mil”, explica.
Por su parte, José Luis del Pozo, director del servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra, tiene claro que aumentarán los casos. “La relajación de medidas en todas las olas se ha asociado con un aumento de casos y nos va a ocurrir”. La diferencia, apunta, es que ahora habrá un infradiagnóstico ya que no se van a realizar pruebas. Con todo, considera que es “razonable” desescalar en las medidas en este “punto de inflexión” desde que bajó la sexta ola. “La pandemia es distinta pero no se ha acabado. Estamos en una fase de transición hacia un futuro en el que el virus se convierta en un coronavirus más de nuestro entorno. Pero no ha acabado”, advierte el experto.
Gabriel Reina, microbiólogo de la CUN, se manifiesta de forma similar. “Es un paso que responde a la evolución de la pandemia. Con la protección que tenemos hay una inmunidad buena para apoyarnos en ella e ir dando pasos hacia una normalización”.
NUEVOS CASOS | “Hay que proteger muy bien a los vulnerables”
Si en algo coinciden los expertos es que el momento es delicado y que ahora hay que ser muy prudente con los más vulnerables: mayores, inmunodeprimidos, embarazadas, residentes, etc. “Hay que diferenciar bien la población que se puede complicar de la que no y hacer uso de la mascarilla con personas de más riesgo si no son convivientes habituales. Tras una reunión una persona puede ir a estar con su madre de 80 años y contagiarla”, recuerda Gabriel Reina, microbiólogo de la CUN.
En este marco, afirma que con el paso de los meses o años hay que pensar que toda la población experimentará la infección natural, que reforzará la adquirida con la vacuna. “Será un catarro de los que nos tocará pasar en algún momento”, añade también a Jesús Castilla. Entre tanto, es esencial el cuidado de los vulnerables.
Esta protección, según Mozota, será complicada en el momento actual, con una incidencia que persiste. “Volvemos a épocas prepandémicas, cuando no había test diagnósticos. A personas con síntomas leves y sin riesgo no les importa que sea covid o gripe y pueden estar con vulnerables”. Además, “no hay que olvidar que hay jóvenes en los que también se complica y están los pacientes que tienen secuelas”. Las nuevas medidas “nos dan a entender que es inocuo, que se ha pasado, y nos podemos chocar con la realidad”, añade Mozota. Y aboga por mantener los aislamientos, mascarillas, pruebas y bajas de positivos.
El epidemiólogo Jesús Castilla insiste en que la realidad en salud es “tremendamente compleja”. Lo cierto, afirma, es que se ha pasado un invierno con las mismas muertes y hospitalizaciones que otros sin covid por procesos respiratorios infecciosos y aventura que es “complicado acertar”. Antes de la pandemia la estimación era que en Navarra se registraban unas 100 muertes anuales por virus más banales, añade, lo que para personas sanas supone un simple catarro.
MEDIDAS | “Sería un gran error dejar de usar mascarillas en los interiores”
“La clave está en que pasar página no suponga olvidarnos de todo sino que hayamos aprendido alguna lección”, recalca Jesús Castilla. Y lo dice por el buen ‘resultado’ de las mascarillas. “Ha sido un descubrimiento”, asegura. “La gripe tiene potencial para producir muertes todos los años. Con la vacuna se evitan la mitad y la otra mitad nos parecía inevitable. Pero con la mascarilla y otras medidas se podrían reducir esas muertes”, explica . “En este momento, los parámetros de transmisión de la gripe, en gravedad, pueden ser probablemente mayores que los de la covid-19. Se quedaría entre un catarro y la gripe”, dice.
“Cometeríamos un gran error si dejásemos de utilizar las mascarillas en interiores. Sabemos que es donde se concentra la mayor parte de los casos”, recalca Del Pozo. En este punto, insiste en la idea de desescalar pero valorando el peso de las medidas y el impacto que tienen. “Hay medidas que tienen mucho peso en la población y poco impacto real”. Para dejar la mascarilla, añade, “se debería esperar a tener un poco más controlada la transmisión del virus”. Y explica que recientemente una investigación ha puesto de manfiesto que es la medida más coste-eficaz junto con la vacuna.
“La mascarilla es magnífica”, añade Carmen Ezpeleta. “Con una buena mascarilla se puede ir a cualquier sitio. Pero la gente está muy aburrida del covid. Ahora vienen vacaciones y la gente va a salir y se olvidarán del covid. Y me da miedo que aumenten las hospitalizaciones”, insiste.
A FUTURO | “Hay que tener sentido de prudencia”
Sentido común o sentido ‘de prudencia’. Los especialistas abogan por ejercitarlo ante la nueva situación. “Hay que incidir en que si una persona tiene síntomas se quede en casa, por sentido común. O si conoce su situación de positivo debería limitar su actividad social para no exponer a las personas que tiene a su alrededor”, indica Gabriel Reina.
En este sentido, Ezpeleta recuerda que en mayo se va a realizar un estudio para conocer cuántas personas mantienen anticuerpos, un momento en el que muchos ciudadanos llevarán medio año desde el último pinchazo. “Dicen que es el tiempo que dura esta inmunidad pero habrá que estudiarlo”. Por eso apela a la prudencia. “Si una persona empieza con un cuadro catarral y no está indicado que le hagan pruebas si no es vulnerable, lo razonable es que, ante la eventualidad de que pueda transmitir la infección, esté en la conciencia individual de cada persona que utilice la mascarilla”, afirma Del Pozo. “Es lógica y sentido común. Al menos, que se proteja para proteger a los demás”, añade.
“Son medidas que ponen el foco en el sentido común”, insiste Gabriel Reina. “Si una persona tiene síntomas sería lógico que se recupere antes de hacer vida normal, como se hacía antes de la pandemia con la gripe”, añade.
PRUEBAS | “Será diferente un funcionario que un autónomo”
La nueva situación conlleva también que las pruebas se restringen a personas vulnerables, casos graves y a ámbitos como el residencial o sanitario. Otro aspecto controvertido. “Es más posible que aumenten las infecciones. Dejamos a los pacientes un criterio que debería tomarlo Salud Pública y el médico. Va a ser diferente un funcionario que un autónomo”, añade Mozota.
Desde Salud Pública, Castilla defiende que, normalmente, “cuando se han hecho las pruebas lo que iba a pasar ya ha pasado. Ha habido un plus de cuidados y de extremar medidas pero quizás no ha añadido tanto como podemos imaginar”, afirma. “En las enfermedades infecciosas, en general, los contagios ocurren desde personas que están sin diagnosticar. Una vez que alguien sabe que tiene un problema contagioso se tiende a tener más cuidado”.
Por eso, Reina apunta que habrá que ir viendo la evolución de la pandemia en las próximas semanas para conocer si impacta en la incidencia, aunque será difícil precisar. “Se va a facilitar que no haya tanto freno a la diseminación del virus pero la inmunidad con la vacuna e infección natural es muy robusta”, añade.
Con este panorama, Del Pozo insiste en la importancia de estar vigilantes. “Si esperamos a tener el hospital con un 10% de ingresados por covid quiere decir que la Atención Primaria ya estará saturada”.
CLAVE | “Urge establecer una vigilancia”
Sin pruebas de forma generalizada ¿qué hacer para saber si circula el virus? Gabriel Reina indica que los trabajadores sanitarios pueden servir de indicador, ya que las nuevas medidas establecen que no pueden ir a trabajar cinco días si son positivos y que se deben realizar una prueba al volver. “Las pruebas en asintomáticos, sobre todo los test, tienen una sensibilidad que no es demasiado alta. Sí funcionan bien en personas con síntomas”, recuerda.
En este sentido, José Luis del Pozo considera que el momento actual es un “reto” para Salud Pública. “Me gusta la red centinela para que se hagan pruebas y se analice a un porcentaje de personas con síntomas. Así se puede secuenciar el virus para saber si llegan nuevas variantes”. “Urge”, añade, ya que van a faltar pruebas e información. La vigilancia ya no se puede basar en el número de pruebas pero sí en los pacientes que acuden con cuadros respiratorios y en una red de análisis.
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