Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

ENTREVISTA
Izaskun Zubillaga

Madre de un joven con covid persistente: “Me di cuenta de que mi hijo no era él, estaba como en otro mundo”

El hijo de Izaskun Zubillaga dio positivo por covid en abril de 2021. Ahora, con 14 años, arrastra una fatiga notable, dolores y pérdidas de memoria para las que, denuncia su madre, nadie propone una solución

Ampliar La pamplonesa Izaskun Zubillaga tiene un hijo de 14 años, con covid persistente, y otro de 19
La pamplonesa Izaskun Zubillaga tiene un hijo de 14 años, con covid persistente, y otro de 19J. C. Cordovilla
  • Paloma Dealbert
Publicado el 19/04/2022 a las 06:00
"El último año ha sido de un sufrimiento total. El covid nos ha arruinado la vida”, afirma con seriedad Izaskun Zubillaga Muru. La pamplonesa, peluquera de 49 años, continúa: se encuentra harta, cansada por la falta de soluciones y por la incertidumbre que la envuelve desde que su hijo de 14 años, Iker, se contagió en abril de 2021. Desde entonces batalla a diario con síntomas muy diversos: fatiga, cambios de temperatura, fiebre, dolor en el pecho, conjuntivitis, rojez y picores en los pies, dolor de cadera o pérdida de memoria. Afecciones sin aparente conexión, pero que la pediatra, en un informe de octubre del año pasado, ya atribuyó a lo que se conoce como covid persistente.
La “pesadilla” que ha llevado a la familia de especialista en especialista empezó en marzo, cuando Iker padeció un brote de acné. Le recetaron isotretinoína, principio activo del fármaco vendido antes como Roacutan. El joven se empezó a encontrar agotado y poco después se le inflamaron los glándulas salivales; en un primer diagnóstico se achacó a unas paperas, aunque sus padres veían esa forma de pasar la enfermedad muy poco similar a como la habían experimentado ellos.
El 30 de marzo de 2021 se empezaron a detectar positivos entre la familia: primero el abuelo materno, luego la abuela, y después la propia Izaskun Zubillaga, su marido y su otro hijo, que ahora tiene 19 años. Todos, menos el adolescente. “Iker dio positivo muy tarde; su pediatra, Rosa María Revert, sospechaba que podía ser un covid encubierto”, recuerda la madre antes de añadir que está muy agradecida a la facultativa.
El chico ya no pudo volver al colegio. Zubillaga cuenta que el joven acabó 2º de ESO de manera virtual y con buenas notas. Pero algunas secuelas continuaron, como el cansancio, las inflamaciones en la cara y otras molestias: “Me empecé a dar cuenta de que no era él; está con la mirada triste, como en otro mundo. ¡Iker era un niño feliz!”.
Con el nuevo curso, repararon en que la memoria del adolescente se había deteriorado. “Es capaz de estudiar cinco horas y al día siguiente se le ha olvidado”, confiesa la madre. Antes, el chico contaba con cierta dificultad de atención, que le requería esforzarse más en matemáticas y física, pero que el joven compensaba con su carácter aplicado. En el colegio también percibieron que Iker estaba experimentando bloqueos. Sus notas empezaron a bajar.
En busca de apoyo para estudiar
Los padres contrataron clases particulares y “el profesorado se ha volcado con él”, en especial durante los últimos meses. El pasado 25 de marzo Izaskun Zubillaga obtuvo la confirmación de lo que sospechaba en un informe del Hospital Universitario de Navarra: que “tras el proceso infeccioso de covid-19”, las dificultades atencionales “se han acentuado”, tarda más en tomar decisiones y le cuesta retener nueva información.
“No saben si va a volver a ser como era”, expone Zubillaga emocionada, y critica que “no se está destinando dinero a investigación” sobre la covid persistente. “¿Qué hacemos? Iker quiere estudiar, cursar Bachiller. Hay personas a las que no les han creído y les han dicho que era ansiedad”, agrega. Zubillaga reclama apoyo escolar porque, insiste, su hijo no ha buscado el contagio. En su casa tuvieron especial cuidado porque ella cuenta con una enfermedad autoinmune.
La madre se plantea qué ocurrirá con estos pacientes si los síntomas no remiten con los años. Y cuestiona la gestión de la pandemia: “¿Qué va a pasar ahora que van a quitar las mascarillas? ¡La covid no ha terminado! Es como otro cáncer, que te arrasa de esta manera”. Izaskun Zubillaga asegura que se siente muy orgullosa de su hijo y admira cómo sobrelleva la situación. Y anima a quienes se identifiquen con el caso a que “salgan a la luz”.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones