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La otra mirada

José Julio Apesteguía, silbador profesional: “Desde niño, había algo en mí que me empujaba a silbar”

Puso en pie a un teatro de Hollywood en la final del ‘Global Whistling Championship’ de 2017, el campeonato mundial de silbadores

Ampliar José Julio Apesteguía, en el exterior del Café Iruña de Pamplona, lugar donde comenzó su proyección
José Julio Apesteguía, en el exterior del Café Iruña de Pamplona, lugar donde comenzó su proyecciónEDUARDO BUXENS
Publicado el 25/04/2022 a las 06:00
¿Su puesta en escena sería la de un crooner al estilo de Dean Martin o Sinatra?
Absolutamente. Es la imagen que me gusta y un tipo de música que me gusta especialmente. Soy muy fan de Frank Sinatra, mi cantante favorito de todos los tiempos. Me gusta esa estética, la elegancia en el escenario... Hay otros silbadores que me dicen que logro mucho nivel de conexión con el público. Y yo creo que va todo en consonancia. Cada vez que estoy interpretando, pongo toda la intensidad de la que soy capaz en cada nota.
¿Por qué esta devoción por el silbido? ¿Cómo empieza?
Yo empiezo con 4 años. Sabía que quería silbar. Durante un tiempo, desde que salía del colegio, estaba soplando o tratando de conseguir el primer silbido.
¿Y se acuerda de esto?
Perfectamente.
¿Y era porque le oía silbar a su padre o a alguien de su entorno?
No exactamente por eso. Mi padre silbaba y silba muy bien, aunque no lo tiene como una afición ni practica para ello. Pero es que en aquellos años, cualquier persona silbaba o cantaba por la calle o en el trabajo con absoluta normalidad. Eso se ha perdido.
Así que usted tenía una inclinación natural hacia el silbido.
Claramente. Había algo ahí que me llamaba. Sabía que quería hacer eso.
¿Existe algún tratado o alguna historia del silbido?
Alguna cosa sé que se ha escrito, pero no dispongo de ello.
¿Y existen muchas técnicas?
Depende de a qué llames técnica. Se puede silbar hacia fuera, hacia dentro, de forma interdental, con la boca abierta, que es palatal, dulce o aflautado... Se pueden hacer muchas cosas diferentes.
(José Julio hace una pequeña muestra de cada una con absoluta destreza)
¿Y con los dedos?
No. Sí que el apoyo de los dedos me puede ayudar para modular de forma exterior.
¿Y practica todos los días?
Más o menos. Yo siempre estoy silbando. Sí que es cierto que para silbar a mi nivel, necesitas un tiempo extenso y como muy enfocado. Porque en un ensayo voy a por cosas con cierta dificultad. Ensayo en On-Off Sound, con Miguel Santamaría, que es la otra parte del equipo, con quien preparo las pistas musicales, los espectáculos y las competiciones. Sin su ayuda, no estaría a este nivel.
Porque ensayar en casa, complicado.
A ver, yo no puedo ponerme a las 11 de la noche. A mi cuerpo le va muy bien, porque a esas horas estoy estupendamente. Pero no se puede por los vecinos.
¿Pero el silbido es más de potencia o de matices?
Es más una cuestión más de matices. Pero sí que es cierto que tengo potencia y que se ejercita la caja pulmonar. Hace más de 25 años, estuve con varias personas del departamento de Física de la Universidad de Navarra que me hicieron mediciones. Bueno, pues conseguí un pico de 99,99 decibelios.
Cielos...
Me quedé con el disgusto de no alcanzar los 100. Pero es que en esa época ensayaba cinco horas al día. Precisamente para lograr amplitud de caja, volumen.
Dígame sus principales hitos.
Pues empiezan aquí, en el café Iruña. Yo debuté en televisión en el programa ‘Por la mañana’ de Jesús Hermida.
¿Año?
1988. Va para 34 años. Yo tenía 20. Hubo una sección que titularon ‘Por una vez’. Fue una gran experiencia, aunque pasé momentos de apuro.
¿Por qué?
Me pidieron una canción que no era la que iba a hacer. En directo, en mi primera emisión y con Toni Cantó de presentador. Subió también Jesús Hermida y me pidieron que hiciese el Ave María de Schubert. Y en mi cabeza, en aquel momento, solo tenía el Zapateado de Sarasate, que era lo que había preparado. Pero salió todo muy bien.
¿Tres hitos más?
Mi primer campeonato del mundo en 2013. Fue en Carolina del Sur. Quedé sexto y el ganador se levantó en la cena para felicitarme. También cumplí el deseo de mi madre de interpretar el Ave María en su funeral. Y para mí fue importante el primer concierto que di en la Filmoteca de Navarra.
¿Con qué película?
Me propusieron hacer un especial de bandas sonoras. En la Filmoteca me conocen por mi afición al cine, mi segunda pasión. Y yo encantado. Fue un reto bonito.
El puente sobre el río Kwai y el tema central de El bueno, el feo y el malo, de Morricone. ¿Estaban?
Son dos canciones a las que les tengo manía. Son las típicas que me pregunta todo el mundo. Y esto va más allá. Sí que hice el tema de La muerte tenía un precio, también de Morricone. También hago La Misión, Cinema Paradiso...
¿Y le salen bolos?
Ese es el problema, que salen pocos. Y con la pandemia, más de uno se me ha ido abajo. Está complicado volver a sacar la cabeza.

CUESTIONARIO PROUST

Un tema para silbar

El concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo

Una banda sonora

La de La lista de Schindler

Un libro

Las biografías

Una película

El hombre tranquilo, de J. Ford

Un momento del día

La noche

Un momento de su vida

Dos: mi primera interpretación en el programa de Hermida y la primera en el campeonato mundial

Un/a heterodoxo/a

Maialen Lecumberri

DNI

José Julio Apesteguía Melo (Pamplona, 1967) es diplomado en Empresariales y silbador profesional, actividad que compagina con un trabajo convencional. Desde 2013, figura en el top 10 mundial de silbadores.

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