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Obituarios

María Rada Equiza, vecina de la Txantrea y empleada de Viajes Iruña

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María Rada Equiza
  • Marcial Albelda
  • amigo de la fallecida
Actualizado el 23/05/2022 a las 07:48
El 15 de mayo, al mediodía, me sorprendió una mala noticia, el fallecimiento de María Rada Equiza, vecina del barrio pamplonés de la Txantrea y empleada de Viajes Iruña. Deja un padre y una madre, un hermano, tres sobrinos y muchos tíos y primos, una perrita pastor alemán, cientos de vacaciones y buenos recuerdos de gente a la que preparó algún viaje, una cuenta de Pokémon… y un vacío en el corazón de muchos que le considerábamos nuestra amiga.
Nunca, que yo sepa, ha sido noticia en los diarios, a no ser en las fotos como voluntaria de la Cruz Roja. Nunca le han realizado una entrevista en la radio o televisión, aunque le gustaba mucho hablar y tenía muchas cosas que decir. Nunca aparecerá en los libros de Historia, aunque era parte de la historia de muchas personas.
En el colegio de las Dominicas, colegio al que presumía haber pertenecido, deja su saber estar. Algunas antiguas compañeras todavía la recuerdan y se han sorprendido de su partida.
Su familia era un tema de conversación recurrente. Recibió con mucha alegría a su nuevo sobrino, y el día que le tocaba cuidar de su sobrino ‘Frijolito’ era de fiesta para el niño y para ella. De su madre, padre y hermano, además de sus tíos y tías, incluso si faltaban, tenía siempre buenas palabras. De vacaciones, siempre a tierras lejanas, solía ir con su madre, ¡qué mejor compañía!
Me sorprendió ver a sus jefes de la agencia de viajes, donde pasaba muchas horas, especialmente tristes. No era por ser buena profesional, que lo era, sino por ser buena persona, buena compañera y buena amiga. Era habitual ir por la calle y que alguien le parase para agradecer las gestiones de algún viaje. Por supuesto no bajaba de diez minutos de conversación, en la que le contaban todo lo que habían vivido y ella escuchando con gran interés, porque le gustaba escuchar. Le gustaba enseñar fotos de sus mil viajes, con su madre o sola. Su último proyecto loco era visitar Argentina.
En la Txantrea era muy conocida, raro era el día en el que no se paraba a hablar con algún conocido, dando después la explicación pertinente por su ausencia. También en su barrio era co-capitana del grupo de cazadores de Pokémon, nivel 46 y subiendo. Era una muy buena excusa para juntarnos los miércoles, inolvidables esas primeras semanas después del encierro por la pandemia, siendo los momentos más divertidos en mucho tiempo. Lo hemos continuado los jueves, sin Pokémon, aunque ella, con o sin disimulo, cazaba alguno entre charlas, entre anécdotas, entre risas… Cuando quedemos y lleguen las ocho y cuarto, hora de su llegada, cerraremos los ojos pensando que en cualquier momento va a aparecer.
La historia de una persona es muy larga y en muchas ocasiones está escondida para todos. Lo que digamos se va a quedar corto, dejo muchas cosas importantes para ella y para los que la conocimos sin decir. El caso es que en el poco tiempo en el que nuestros caminos se juntaron, ha estado, y era de los personajes buenos que han aparecido en mi historia, como en las historias de muchas personas más. Sirvan estas palabras para recordarla y hacerla presente para todos los que tuvimos la suerte de conocerla. Echaremos de menos a María. 
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