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Educación

El idioma ladino (judeoespañol), una puerta al medievo que se abre paso en las aulas navarras

Alumnos del Liceo Monjardín han podido cursar una clase de Introducción al ladino, el idioma hablado por los judíos descendientes de aquellos que fueron expulsados por los Reyes Católicos en 1492 y por los reyes de Navarra en 1498

Ampliar Un alumno del Liceo Monjardín hojea el periódico El amaneser
Un alumno del Liceo Monjardín hojea el periódico El amaneser, editado en Estambul y utilizado como herramienta de aprendizaje en las clasesAlba Úriz
Publicado el 31/05/2022 a las 20:00
Hay un idioma en el mundo que hace volar a la imaginación. De alguna manera, es una máquina del tiempo: su sola existencia transporta a otra época y evoca un tiempo perdido, una expulsión, la melancolía de la tierra perdida y la capacidad de mantener vínculos entre comunidades separadas a lo largo de los siglos. Ese idioma es el judeoespañol, llamado coloquialmente ladino, y que ha sobrevivido desde el crepúsculo de la Edad Media hasta la actualidad hablado por los judíos sefardíes, los descendientes de aquellos que fueron expulsados de Sefarad (la Península Ibérica) por los Reyes Católicos en 1492, los reyes de Portugal en 1496 y por los reyes de Navarra en 1498.
En Pamplona, en el colegio Liceo Monjardín, cerca de 80 alumnos de 4º de la ESO y 1º de Bachillerato han cursado una asignatura de ladino. Así, se han familiarizado con el curioso periplo de este idioma, han aprendido rudimentos de su escritura, han tenido en sus manos un periódico que hoy en día se publica en Estambul exclusivamente en ladino y han escuchado audios en los que han podido comprobar las diferencias (y similitudes) entre el español actual y este descendiente del castellano medieval.
Clase de ladino (judeoespañol)
Alumnos de Bachillerato del colegio Liceo Monjardín atienden a las explicaciones del profesor Jaime AznarAlba Úriz
¿Cómo ha sido posible? Detrás de esta iniciativa aparece Jaime Aznar, doctor en Arqueología Medieval y profesor en prácticas. Como parte del máster de profesorado de Secundaria que está cursando en la Universidad de Navarra, debía hacer prácticas en un centro e impartir algunas asignaturas, que en su caso han sido un taller de dibujo arqueológico y las clases de ladino. En el Liceo Monjardín le dieron luz verde a ambas.
"Me lo han puesto muy fácil, sobre todo mi tutora, Míriam Gómez. Lo propuse porque para mí merecía la pena conocerse un poco más una lengua española fosilizada, muy olvidada en la vida cotidiana, pero muy real y muy presente, que no está muerta y que además está inmersa en un proceso de recuperación. Si te hablan de clases de ladino te suena marciano, se sale de lo que habitualmente está en el temario, pero están funcionando muy bien", explica Jaime.
Para los alumnos, no han faltado alicientes: "El ladino tiene una ortografía muy especial y llama mucho la atención. La c suelta no existe, usan la k; la h muda tampoco se emplea... y hay otras pequeñas peculiaridades que hacen que enseguida nos suscite curiosidad. Además, tengo un as en la manga y es que tengo unos excelentes amigos en Estambul que editan un periódico cuyo suplemento mensual se escribe íntegramente en ladino, me lo mandan y lo llevo a las clases. Cuando los alumnos lo ven les resulta todavía más llamativo", cuenta el profesor.
"La guinda final fueron unos pequeños audios que lleve al aula para que también pudieran escuchar cómo se pronuncia", añade.
El amaneser
Portada del periódico El amaneser, escrito en ladino (judeoespañol) y editado por comunidades judías en TurquíaCedida
Las clases de ladino, además, han contado con otra ventaja para resultar amigables para los estudiantes: la ausencia de exámenes y de tareas. "Como profesor en prácticas, tengo un pequeño comodín, y es que nosotros no les ponemos ni exámenes ni tarea, lo que hace que nuestra función sea un poco más agradecida. También somos la novedad, porque hacemos cosas que estrictamente no están dentro del currículo y les sacamos de la rutina", dice Jaime.
El pasado viernes se impartieron las dos últimas clases de ladino en el Liceo Monjardín. Su impulsor cierra la etapa más que satisfecho con la experiencia y la repuesta de los alumnos. "He visto que el tema ha captado el interés. Tenemos muchos prejuicios con los jóvenes y la verdad es que se interesan por más cosas de las que podemos pensar. Hay público para todo. Además, han sido clases muy participativas y han funcionado realmente bien".
EL PERIPLO DEL LADINO
El ladino, una derivación del término "latino", surge -explicado por el propio Jaime Aznar- "de la convivencia prolongada de tantísimos siglos de los judíos en la Península Ibérica, que provocó que terminaran adoptando el castellano medieval como lengua propia y que, cuando fueron expulsados, se la llevaran consigo. A partir de entonces, el idioma hablado por aquellos judíos se desgajó del curso del castellano y sobrevivió en otros territorios, sobre todo en el norte de África, en los Balcanes y en el antiguo Imperio Otomano. Permaneció como una rareza, que hemos ido olvidando que existía hasta que realmente todos nos hemos empezado a concienciar un poquito de que merecía la pena conservarla. De hecho, en 2018 se fundó en Israel una academia nacional del ladino, el equivalente a la RAE, y se están haciendo esfuerzos, sobre todo por parte de comunidades judías, de conservarlo y difundirlo".
Jaime Aznar
Jaime Aznar, mostrando algunas diferencias entre el ladino y el castellanoAlba Úriz
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