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Servicio

Dos policías forales, de vigilar el pleno a un 3º sin ascensor

Por primera vez, pusieron el coche en marcha para un servicio humanitario que nada tiene que ver con su labor ordinaria de proteger el edificio del legislativo foral

Ampliar Los policías forales, ayudando a la mujer
Los policías forales, ayudando a la mujerCedida
Actualizado el 27/11/2021 a las 08:15
El coche patrulla que tiene la Policía Foral asignado a los agentes que custodian el Parlamento realizó este pasado jueves por la mañana un viaje peculiar. No fue, como en otras ocasiones, un apoyo al vecino Palacio de Navarra o hasta el Palacio de Justicia. No. No recuerda nada similar el subinspector José Miguel Catalán Yanguas, al frente de los policías forales que vigilan el recinto. Por primera vez, lo pusieron en marcha para un servicio humanitario que nada tiene que ver con su labor ordinaria de proteger el edificio del legislativo foral. Mientras se desarrollaba un pleno sobre presupuestos, el vehículo arrancó para acercarse hasta un comercio cercano, donde una vecina del casco viejo de edad avanzada, “más de 80 años”, indica, realizaba una gestión. Su misión, recogerla y llevarla de vuelta a casa. Con la movilidad afectada, la mujer había sufrido una caída poco antes en la calle Ciudadela y la lluvia daba poca tregua a los viandantes. Además, la mujer relató a los agentes que vive en un tercer piso sin ascensor, por lo que ambos la llevaron prácticamente en volandas hasta su domicilio.
La intervención tuvo su inicio poco antes, cuando a Catalán y a otro policía, Gerardo Iglesias Tirapu, les llegó el aviso de que una señora mayor había sufrido una caída a pocos metros de donde ellos desempeñan sus labores de vigilancia y seguridad. “Estaba una mañana mala, lluviosa y fría, y la mujer se había tropezado. El golpe no le había provocado lesiones graves, pero la ayudamos a incorporarse. Estaba exhausta, pero insistía en que quería hacer un recado. Nos contó que llevaba bastante tiempo sin salir de casa y que sí o sí tenía que hacer esa gestión pendiente”.
Para ayudarla, los policías la acompañaron. A su llegada al establecimiento, admitió tumbarse durante unos diez minutos para recuperar fuerzas. “Yo le dije que no se preocupara, que iba a poder hacer lo que necesitara y que la vuelta a casa iba a hacerla sin riesgo, que eso corría de nuestra cuenta”. Fue entonces cuando dio aviso para mover el coche patrulla hasta donde se encontraba la mujer, a la que ayudaron a montarse y en el que la acercaron hasta su portal.
El inmueble en el que habita es un tercero sin ascensor y, ante las dificultades de la señora para subir el tramo de escaleras, los dos agentes se ofrecieron a llevarla hasta el rellano de su puerta. “Después de tanto trajín, nos dijo que no sabía si iba a volver a salir de nuevo”, contaba Catalán.
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