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Urbanismo

Los escalones malditos de Pamplona

Los dos últimos peldaños que descienden desde la plaza del Castillo hacia San Nicolás  provocan cada día un puñado de resbalones. E incluso ya han mandado a gente al hospital

Ampliar Una mujer baja por el escalón que desciende de plaza del Castillo y que tantas caídas provoca.
Una mujer baja por el escalón que desciende de plaza del Castillo y que tantas caídas provoca.J.C. CORDOVILLA
Publicado el 16/12/2021 a las 06:00
Fue la concejala socialista Celia Ulzurrun la que el miércoles, en la comisión de Urbanismo en el turno de ruegos, puso voz a una queja compartida por vecinos y propietarios de negocios de hostelería a pie de las escaleras que comunican la plaza del Castillo con San Nicolás, en la encrucijada de esta calle con Pozo Blanco: las caídas que provocan
Mientras que los primeros cinco peldaños junto a la plaza no presentan ningún problema, sí los dos últimos. Curiosamente son los de más holgura, con una amplia distancia entre ellos. Pero quizá porque la gente cree que ha llegado a suelo firme ya que tienen el mismo suelo de losa que la calle en la que desemboca se pierde el equilibrio.
La edil indicó que sobre todo acaban en el suelo los mayores y que cada día, al menos, tropezaban seis personas. “El récord está en once”, aseguró para añadir que los dueños y propietarios de los bares de alrededor están hartos de atender a gente con caídas. “Les tienen que sacar silla o hielo para el golpe”, apuntó la socialista que rogó se sustituyera la línea blanca del borde del peldaño que, según afirmó, resulta inútil para advertir al viandante por otra más llamativa y grande de, por ejemplo, color rojo. “O franjas rojas y blancas a lo largo de todo el escalón”, propuso también.
“Algo hay que hacer, desde luego”, comentaba poco después de la comisión desde el Bar el Tinglado Javier Urbanell Ibarrola que lleva cinco años en este negocio hostelero, ubicado al final de la escalinata, en la esquina con Pozo Blanco. “Mucha gente cree que ha llegado a pie llano y pisa en falso, de ahí vienen las caídas sobre todo en gente mayor o con poca visión. Del resto, la mayoría por suerte logra recuperar el equilibrio”, describía Urbanell. “Yo he ido muchas veces a Policía Municipal para exponerles el problema; para mí, lo ideal sería quitarlas y colocar una rampa por todo, como la que hay en un extremo. Y mientras, pintar con colores más llamativos el reborde, porque ahora se ve poco y está algo estropeado. Y no creo además que suponga un gran desembolso”, describía.
UN VIAJE AL TRASTE
De las múltiples caídas que ha tenido que atender, se queda con dos: la de una mujer procedente de Barcelona que había venido a pasar el fin de semana a Pamplona y la de un señor mayor. “La primera tuvo tal caída que se rompió la pierna y hubo que trasladarla al hospital, con lo que se le fastidió el viaje. Y el segundo, con pocos reflejos, se fue de bruces al suelo por lo que se hizo una brecha en la cara”.
De la turista herida también fueron testigos las hermanas Ana y Marta Larramendi Abascal, de Heladería Larramendi en esquina entre Pozo Blanco y San Nicolás. “Y su marido nos dijo que deberíamos denunciarlo al Ayuntamiento. No entendemos como no lo ha hecho alguien ya porque las caídas son a diario y algunas muy fuertes”, indicaban.
Ellas darían por válida cualquier intervención. “Seguro que a nada que hagan se mejora. Lo que no puede es seguir así, las caídas y tropezones son a diario. Y el problema es que la mayoría de los que terminan en el suelo son personas de avanzada edad porque los jóvenes logran mantener el equilibrio”.
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