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El taller de las joyas con alma

TALLER DE JOYERÍA MARÍA GRAZIA. Fábrica de sentimientos. Así definen María Grazia Resta e Ignacio Latasa Moriones su negocio: un taller de joyería que ahora se abre al público para hacer esas piezas que tienen una historia que contar. Como las alianzas de novios, que materializan las propias parejas

Ampliar Ignacio Latasa Moriones y María Grazia Resta en su taller de joyería donde las parejas pueden fabricar sus propias alianzas
Ignacio Latasa Moriones y María Grazia Resta en su taller de joyería donde las parejas pueden fabricar sus propias alianzasCASO
Actualizado el 03/02/2022 a las 15:26
Esta historia comienza con un joven estudiante de Ingeniería en la Universidad Pública de Navarra al que no le gusta la carrera. Entonces un amigo inscrito en la escuela de joyería de Oviedo le dijo que le acompañara, que total, como era habilidoso con las manos podía probar a ver qué tal. “Ahí encontré mi vocación. Me apunté, hice los tres años de y me marché a Italia, a Florencia, para formarme más en diseño. Y me propusieron quedarme en la escuela de profesor, donde estuve ocho años”, cuenta el pamplonés Ignacio Latasa Moriones. Pero esta historia son dos, la de su socia y pareja, María Grazia Resta, a cuyos padres aconsejaron los profesores de secundaria que enfocara sus estudios en algo relacionado con el arte. Les hace caso y dentro de la escuela se decanta por joyería. “Me quiero especializar en engastar la piedra y decido ir a Florencia. Cuando terminé los estudios me dijeron que si quería ser asistenta de dos profesores. Uno de ellos era Ignacio”.
En 2003 recalan en Pamplona con una idea de negocio muy clara: un taller enfocado en la reparación o encargos de otras joyerías. “Era lo que mejor se adaptaba a nuestros horarios de entonces como padres de dos niños pequeños”. Y así estuvieron primero en la calle Paulino Caballero y después en el número 74 de Monasterio de Irache hasta que hace dos meses deciden dar un salto en su andadura profesional: abrir el taller al público con una idea muy clara: no habrá nada prefabricado, serán todo piezas hechas a medida por encargo. “Joyas con alma”
Es la desembocadura natural a una anterior apuesta: las alianzas de boda personalizadas. Un proceso en el que se involucra a la pareja pero no únicamente como encargados del diseño y, después, como espectadores de la elaboración de la joya. Son ellos mismos los que en el taller se convierten en artesanos de sus anillos. “De sus manos sale el 95%. Nosotros lo único que hacemos es ser su asistente, dar ayuda si lo precisa y proporcionarles la atención que requieran. Y es algo que les sorprende y les gusta porque no esperan involucrarse tanto”. Y más, añade María Grazia, en un mundo virtual donde a golpe de click se puede comprar cualquier cosa. Pero, en este caso, no. La esencia de la alianza no está en venta, la traen sus futuros propietarios.
ANILLO DE LOS ROLLING STONES
Dicen que la mayoría, en lugar de decantarse por los clásicos anillos iguales, buscan la diferencia, incluso entre ellos. “Porque no siempre coinciden en el gusto (se ríe ella) y te encuentras con que él, por ejemplo, se desmarca de lo que ella pensaba para sorpresa de la novia. O eligen otro material u otro color...”. Y en este tiempo ya atesoran un puñado de anécdotas. “Una pareja vino con un modelo que habían visto en internet. Era complicado de hacer pero no renunciamos. Así que después de diez horas de trabajo tenían su alianza. Y estaban felices”. O aquella otra vez en la que le pidieron que en el interior de la alianza, en lugar de poner la fecha o el nombre, grabara la icónica imagen de los Rolling Stones. “Y ahí, en tres milímetros y a pulso, tuve que hacerlo”, recuerda María Grazia. Una idea, añaden, que no sólo ha atraído a parejas de Pamplona, también del resto de Navarra y comienzan a llegar del País Vasco. Y es que su inclusión en una web de bodas ha funcionado de cara al exterior.
También tienen su propia web (www.mariagrazia.es) que será el escaparte virtual del negocio porque, indican, su idea no es convertirse en una joyería tradicional, sino seguir siendo taller para otros establecimientos, para sus propios clientes y hacer también sus diseños, además de permitir que les traigan su propia materia prima, como esa alianza que quedó tras un divorcio o el anillo, ahora pequeño, de Primera Comunión. Aquí Ignacio quiere subrayar el papel de María Grazia. “Ella es la que lidera el taller y aporta esa visión femenina a la joyería en un mundo muy dominado por los hombres. Y es curioso porque la mujer conforma el grueso principal de la clientela. Y ella aporta esta sensibilidad. Hay un grupo interesante en Pamplona de mujeres que también trabajan en sus talleres y que es necesario reseñar”, comenta. “Bueno, bueno, también tú, ¿eh?”, dice ella.

EN DATOS

 19 
años suma este taller en Pamplona

Dirección. Calle Monasterio de Irache, 74, bajo.

Negocio. En el taller, la pareja trabaja para otras joyerías, pero ahora se abre al público para que pueden encargar sus propias piezas como ya hacen las parejas con las alianzas, que incluso fabrican ellos mismos.

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