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Ampliar Mila Rández Borrajo, en la sala de actividades de su establecimiento Ultreia de la calle del Carmen, número 3

Salto mortal en la calle del Carmen

De un establecimiento pequeño pero suficiente para dar masajes a, en la acera de enfrente, convertirse también en un lugar para tratamiento de belleza y de bienestar que ya no se centra sólo en el peregrino e incluso traspasa las fronteras no ya navarras, sino del país.

31/03/2022
Mila tiene un patio interior. Y un pozo. Pero no es el único, ni el principal atractivo de su establecimiento Ultreia en el número 3 de la calle Carmen, a pie del Camino de Santiago (de ahí el nombre). Porque Mila Rández Borrajo también tiene ideas. Muchas. Y eso sí es una gran baza para una mujer que ha pasado de trabajar sola en un pequeño local enfocado a masajes para el peregrino a un amplio establecimiento en el que gracias a su empuje, hay belleza, salud, talleres, cursillos... Así fue el salto mortal de hace año y medio cuando vio a los propietarios de una bajera que, ya anteriormente había tanteado pero que se le escapaba de precio, sacando enseres de este bajo del número 3. “¿Lo habéis vendido?”. No, lo estaban limpiando y, además, lo rebajan mucho de precio. “Allí que nos reunimos tres personas, un empleado de Caja Rural, un contratista y yo para ver las posibilidades. Y ellos dos me dijeron que no debía dejar pasar esta oportunidad”.
Reconoce que asusta, que hay días de bajón, pero que también hay empuje por sacar adelante un establecimiento que aúna todas las ideas que quería para un negocio: Belleza basada en el masaje, productos naturales ( “todo lo que trabajo es ecológico”) y máquinas de la mano de la esteticista Marina Gómez; bienestar, para lo cual cuenta con una licencia de salud y con la fisio Lidón Soriano, especializada en suelo pélvico, que ofrece cursos de hipopresivos y, por último, una amplia sala de actividades que permite que la monitora Ana Lana dé clases, por ejemplo, de pilates. “Me gustaría alquilar este espacio para que gente de la calle organice aquí temas relacionado con lo que trabajamos en Ultreia, o como espacio cultural”. Ella ya tiene pensado para el 28 de mayo cobijar allí una jornada sobre climaterio y menopausia, en la que, además de la fisio Lidón contará con una psicóloga y una nutricionista.
TRASIEGO DE PERSONAS
Toda esta actividad ha traído que Ultreia sea un continúo entrar y salir de personas. “Fíjate, después de años y años estando sola con mis clientes, ahora vienen a comprar, a alguna actividad, a tratamientos de belleza...”. Y reconoce que le gusta dar esa vida a una calle de la que ella misma es vecina y que describe como de un encanto especial. “No es muy comercial como otras del Casco Antiguo pero lo poco que hay tiene mucho encanto, como la tienda de antigüedades con la que comparto el patio. La pena es que hay mucha bajera cerrada”, dice Mila. Y por supuesto, un lugar que al ser Camino de Santiago tiene la vida que le dan también los peregrinos que otra vez vuelven. “Cuando comencé ellos eran mi principal clientela, pero ahora la mayoría es gente de aquí. Y no sólo del barrio, sino de toda Pamplona o de Navarra. Gracias a la tienda virtual mucha gente regala tratamientos a amigos. Incluso nos ha pasado que gente de Estados Unidos ha comprado un masaje para un amigo que acababa de llegar a vivir a Pamplona”.
Año y medio pues de actividad que Mila dice le hace feliz. “Me gusta mi trabajo, me gusta el contacto con la gente, me gusta cuidar mi local, desde el escaparate hasta el interior, creando un lugar confortable, que huela bien, en el que el cliente se sienta cómodo. Lo que peor llevo es la parte administrativa”, reconoce. Quizá porque también cuando se trasladó a la acera del enfrente y dio un giro total a su negocio, esa parte, la administrativa convertida en burocrática fue la que más le costó tramitar. “Es muy lenta y mi sensación es que no facilitan las cosas aunque sí se ha hecho un esfuerzo por mejorar algunas. Así, con un permiso llamado delegación responsable te permiten abrir antes de que llegue la licencia de obra. Es importante porque se demoran mucho y no puedes estar de brazos cruzados, necesitas trabajar para empezar a sacar el negocio adelante”.
Pero hay otra cara de la moneda. “En mi caso, Caja Rural me puso muchas facilidades. Y también el constructor, Does, como el arquitecto Rafa Calderón de la firma Arista Arquitectos. ¡Hasta me calmaban en las crisis!”, ríe Mila. “Y por supuesto, la confianza que he visto en la gente que me rodea, como mis clientes. No he perdido ninguno del otro lado de la acera”.
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