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Inauguración

La noria de sangre ya viste el parque Camino de Santiago en Pamplona

La inauguración de la primera de las tres fases de esta gran zona verde al sur de la Txantrea se prevé para mediados de este mes

Ampliar A la izquierda, el antiguo aljibe en el que se depositaba del agua del pozo que, ahora, se ha recubierto con un cristal en la cubierta
A la izquierda, el antiguo aljibe en el que se depositaba del agua del pozo que, ahora, se ha recubierto con un cristal en la cubiertaeduardo Buxens
Publicado el 06/04/2022 a las 06:00
No estaba en el proyecto, pero la noria de sangre de la gran zona verde habilitada al sur de la Txantrea se convertirá en uno de los principales atractivos del futuro Parque Camino de Santiago. 100.000 metros cuadrados abiertos al río entre el puente de la Magdalena y el camino de Burlada del que prácticamente se ha finiquitado su primera fase. De hecho, el Ayuntamiento prevé su inauguración a mediados de este mes para incorporar a la ciudad lo que era la antigua huerta del convento de las Josefinas donde se descubrió la noria de sangre en octubre de 2020, un mes después de que empezaran los trabajos del parque.
“O más bien, que salió a la luz cuando se derribó la casa del cura que no tenía ningún valor arquitectónico”, comenta el concejal de Urbanismo, Juan José Echeverría (NA+) sobre la zona llamada “histórica” del parque por enclavarse junto al puente de la Magdalena, el abrevadero del camino de Burlada y la iglesia de Santiago, diseñada por Fernando Redón y Javier Guibert. “De hecho, el primer planteamiento para la zona fechado en 2018 apostaba por derribarlo y dejar únicamente el pozo cubierto por un cristal y con un círculo alrededor para marcar por donde iba el burro que movía el sistema para sacar agua”, explica Echeverría.
En septiembre de 2020, Príncipe de Viana, tras revisar el yacimiento, dice que hay que conservarlo. La institución indica que se trata de un ejemplar único en Pamplona -recientemente ha aparecido otra noria en Padre Menni- anterior al siglo XIX. El Ayuntamiento remite un documento para su rehabilitación del que Príncipe de Viana hace una serie de correcciones, como conservar una puerta inferior de mantenimiento y quitar la bancada que rodeaba al pozo.
NUMERADA CADA PIEDRA
Según el Ayuntamiento se había llegado a un acuerdo verbal para continuar con el resto de trabajos y según la institución, no. Así que el pasado mes de agosto se pararon las obras que se volvieron a reanudar en noviembre. Para entonces, ya se habían desmontado las piedras y numerado de una en una, guardándolas en palés a la espera de su montaje.
El resultado final no es un resto testimonial, se ha conservado casitodo. No se reconstruirá la estructura de madera que, en este caso, se cree que era “de rosario” (forma oval) para llegar más al fondo. Se ha renunciado porque no queda tampoco un registro de cómo era exactamente el mecanismo y, además, sería facilmente vandalizable. Justamente para evitar daños, se ha colocado en las inmediaciones una cámara de seguridad.
Pero ahí están las paredes de mampostería que enmarcan el yacimiento y que ha sido necesario asentar con hormigón. Ahí está la torre rectangular, también de mampostería, que se excavó hasta llegar al nivel freátrico, aquel a la altura del agua del río que está a unos ochenta metros. Y ahí está el aljibe. Aunque por motivos de seguridad no se ha dejado la profundidad que tenía, sino unos 30 centímetros. Un pequeño remanso de agua en cuyo fondo se han colocado piedras para evitar la tentación de meterse dentro.
La puerta acristalada permitirá ver parte de la estructura, como la cubierta que, del mismo material, se ha colocado en la parte superior. Y al rededor de esta cubierta de vidrio sí se ha hecho una pequeña licencia respecto a lo que era la noria original. El recorrido circular del burro para extraer el agua se ha dibujado con piedras dispuestas en otra dirección al resto. Una explicación que quedará recogida en al pane que junto a un código QR se pondrá al lado de la antigua noria. Su conservación ha incremento en unos 200.000 euros el precio inicial de adjudicación de esta primera fase, que fue de 1,8 millones.

Un gran parque como alfombra para medio millar de viviendas

En esta primera fase centrada en el antiguo huerto de las Josefinas, el espacio se cuajará con árboles frutales y arbustos aromáticos con apariencia similar a lo que fue esa zona de cultivo hortícola. Además, el proyecto ha levantado muros blancos como recuerdo de por donde transcurrían las tapias del convento. Lienzos que se han aprovechado para colocar bancos ya que así los usuarios estarán protegidos del viento y, en verano, podrán disfrutar de la sombra. 
En las otras dos fases, que prolongan el parque en la parte más cercana al camino de Burlada y hasta Frutas Zabalza, se proyecta un paseo de borde de urbanización junto al nuevo vial que se creará para separar las viviendas del parque, así como espacios de estancia, áreas de juegos y praderas con riego. También se habilitarán caminos de conexión con camino de Burlada. Y en la tercera fase se quiere construir pistas parkur y skape, tal y como demandaron jóvenes del barrio, y praderas sin riego, bosque robledal y, al borde del camino de Burlada, huertas urbanas con algunas de ellas dedicadas a escolares. Estos días, el Ayuntamiento recibirá los planes de redacción de estas dos fases. Para su ejecución, al no haber presupuestos, será necesaria una modificación presupuestaria de 4 millones de cara a ejecutar este parque a los pies de una de las grandes promociones de Pamplona de la última década con 500 viviendas.
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