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Relatos a pie de calle

Reque es historia de Barañáin

Su biografía son interminables horas de entrenamientos y campeonatos con varias generaciones de atletas. El “rey” de los deportes es su “vicio bueno”

Ampliar Luis Requetibate posa en las actuales pistas de atletismo de Barañáin, entre Lagunak y la nueva urbanización de Eulza.
Luis Requetibate posa en las actuales pistas de atletismo de Barañáin, entre Lagunak y la nueva urbanización de Eulza.CORDOVILLA
Actualizado el 11/04/2022 a las 08:11
A Luis Requetibate no le gusta ser el centro de atención. El suyo ha sido un trabajo “fuera de cámara”, pendiente de los atletas a los que ha entrenado durante cuatro décadas. Dispuesto a acompañarles para que pudieran combinar estudios y deporte. Preparado para desconcertarles con bromas pero también para ayudarles con consejos. Siempre en Barañáin, el pueblo en el que recaló al casarse y del que ha sido uno de sus “actores”. Uno de esos vecinos que escriben la historia en minúsculas pero que hacen más grande el lugar en el que están. Desde los fines de semana de “auzolan” para levantar parte de lo que hoy es Lagunak a los 40 años entrenando a atletas de diferentes generaciones. Algunos olímpicos y otros que hoy enseñan por la comarca. Otros tantos que tuvieron en el rey de los deportes la vía de escape en pleno crecimiento. Entrenándolos a veces en pistas adecuadas, pero también en sótanos, gimnasios de colegios y hasta en el parque del Lago. Una trayectoria “que tenía que terminar algún día” y a la que la pandemia del coronavirus puso fin. “Era complicado seguir porque los deportistas son jóvenes y yo mayor y de riesgo. Siempre dije que quería que hubiera relevo y estaba asegurado con el encargado actual, Alberto Lázaro”.
Revive su trayectoria todavía con la emoción a flor de pie. Días después de un homenaje sorpresa que llenó el Auditorio Barañáin y que lejos de enfadarle le corta por instantes la voz. En una charla a pie de pista, entre cigarrillo y cigarrillo, y alguna interrupción para retirar alguna de las piedras del tartán. Un tartán por el que tuvo que “pelear” cuando en Barañáin se construyó una pista de atletismo junto al polígono y Lagunak, ante la cesión del terreno que ocupaba la anterior para levantar un supermercado. “Nos querían hacer una pista de cemento. Hubo bronca y concentraciones, pero ya le dije al alcalde que no entraríamos hasta que no pusieran el tartán. De lo contrario hubiéramos estado años así”, rememora de aquellos días de tensión.
Comenzó a practicar atletismo a los doce años. Como fondista. “Mi hermano Ángel, tres años mayor, hacía atletismo y detrás fui yo. Hasta los 24 o 25 años, cuando me casé y se acabaron aquellos fines de semana de campeonatos y viajes. Dejé de competir pero entré como juez. Era una forma de seguir en este mundo”, resume los primeros años de su trayectoria. El siguiente paso fue entrenar. Y hubiera sido su vida sin las circunstancias hubieran sido propicias. “Pero había que trabajar para poder comer”, bromea. Su implicación con el deporte “rey” solo ha ido creciendo. “Tengo dos vicios. Uno malo, que es el tabaco por el que me reñían los chavales y mi mujer. Y otro bueno, el atletismo”.
Ana Jaurrieta, su esposa desde hace más de 43 años, sale varias veces en la conversación. Como su hijo Eneko y compañeros a lo largo de los años hasta llegar a Alberto Lázaro. No menciona por su nombre a ninguno de los atletas. Ni siquiera a aquel al que otro entrenador relegó “porque no servía” y llegó a ser olímpico. Ni a la joven estudiante a la que casi a diario recogía de la universidad cuando él salía del trabajo, de manera que ganaba tiempo para poder seguir entrenado. De su esposa agradece su dedicación y paciencia. Los días en los que se dividían el grupo de entrenamiento para poder llegar a todos con más atención. Los viajes en los que ponía la sabiduría femenina a la hora de aconsejar a atletas.
Los números no son lo suyo y lo mismo redondea los años que no se atreve a concretar a cuántas personas ha llegado a entrenar. “Son decenas y decenas. De Barañáin y de fuera. No era un coto cerrado”. De lo que no duda es del orgullo que ha supuesto para él su “huella”. “Estoy orgulloso de todo, pero sobre todo de que muchos sigan entrenando en diferentes clubes. Me hace ver que eché simiente y crece el fruto. ¡Algo habré hecho si siguen!”. Su filosofía no ha cambiado. “Me gustaba dar una formación integral, de ahí el orgullo de que sigan o de ir por Barañáin y que tantos me saluden. Lo importante no eran los resultados, sino el esfuerzo y dar el 100%. Procuraba hacer entrenamientos divertidos. Que no dijeran, ¡jo, otra vez a entrenar, sino ¡Mamá, que tengo que entrenar!”. Más de 400 personas reunidas un viernes de marzo para darle las gracias dieron fe de ese objetivo cumplido.

DNI
Nombre: Luis Mª Requetibate Ansorena.
Edad y familia: 72 años, nació en Pamplona y recaló en Barañáin en 1978. Casado con Ana Jaurrieta, son padres de Eneko. Fondista en sus años de atleta, pasó a ser juez y luego entrenador en 1979. Trabajó en el parque de vehículos y en mantenimiento en el Gobierno foral

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