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Un taller en la calle Monjardín para dar vida al barro y ganar calidad de vida

El Taller de cerámica Estrella Los Arcos, en la calle Monte Monjardín, ha visto multiplicada su lista de espera tras la pandemia

Ampliar Dos alumnos muestran sus creaciones a Estrella Los Arcos (tercera por la izquierda)
Dos alumnos muestran sus creaciones a Estrella Los Arcos (tercera por la izquierda)David García
  • Diario de Navarra
Actualizado el 19/05/2022 a las 09:31
Al inicio de la calle Monte Monjardín de Pamplona, una serie de escaparates trazan una curva acompasando a la acera. Uno de ellos corresponde al Taller de cerámica Estrella Los Arcos. Visto desde la calle, no tiene pérdida: al otro lado de los cristales se aprecian las mesas de trabajo, las obras a medio terminar, otras ya pasadas por el horno y pulidas, además de pinceladas de ese desorden propio de toda actividad creativa. Al llegar, pillamos a los alumnos en plena faena, en medio de uno de los cursos, afanados en convertir el barro en algo bello o útil. O ambas cosas a la vez.
La profesora, Estrella Los Arcos, es el nexo de unión de todos ellos. De los que vemos, de los que vendrán en la siguiente tanda y de los 78 alumnos que están inscritos en los turnos de su taller. Otros 46 están en la lista de espera. La pandemia ha disparado la demanda.
“Se nota que con la pandemia todos hemos mirado hacia adentro y nos importan otras cosas, queremos hacer algo diferente, y ahora nos preocupan más las actividades creativas. Tengo una lista de espera como no había tenido en mi vida.”, reconoce Estrella, que a sus 62 años lleva más de veinte al frente de este taller, que antes estaba en la calle Guelbenzu y contaba con dos socios más quienes con el tiempo lo dejaron.
“Me he mantenido porque he sido muy persistente, pero es que esto me encanta. He luchado por conservarlo. He sido muy cansa. El peor momento fue durante la pandemia, porque pagar el alquiler del local cuesta mucho. En junio (de 2020, tras el confinamiento), decidí abrir a ver qué pasaba, qué respuesta había, y vino todo el mundo. No me lo esperaba. Con mascarillas, con distancias, pero todos quisieron venir”, explica.
CAMBIO DE VIDA
La trayectoria vital de Estrella Los Arcos es un ejemplo de cómo es posible reenfocar la existencia, reinventarse y dar un vuelco a las prioridades: es decir, es paradigmática de la metamorfosis que muchas personas vivieron tras la traumática experiencia del confinamiento.
“Yo era abogada, pero con 42 años, por circunstancias, dejé aquello sin querer oír ni hablar de volver. Me apunté a la Escuela de Arte, a un curso de Escultura, y vi que me encantaba. Ya no lo dejé", relata. "Como no había talleres en Pamplona, decidimos abrir uno. Ahora hay muchas más escuelas de arte, porque se valora mucho más la creatividad y el trabajo manual”, añade.
La necesidad de crear de Estrella Los Arcos no queda sepultada bajo su faceta de profesora; ella se reserva un tiempo para canalizarla. "Doy cuatro clases al día, de dos horas, los martes, miércoles y jueves. Ocho personas por grupo. El resto de días me los guardo para mí, para hacer mis piezas o encargos. Necesito ese tiempo para mis gustos. Luego, con mis obras hago o participo en exposiciones con más gente, también con mis alumnos. En la Media Luna, en Puente la Reina…”.
ADICTIVO Y BENEFICIOSO
Las razones para apuntarse al taller de cerámica quizá son tantas y tan variadas como alumnos, pero los efectos que provoca en ellos, según Estrella Los Arcos, son muy similares.
“Los cursos son de septiembre a junio, pero no obligo a nadie a que continúe todo el año. Eso sí, con los que vienen hacemos relación y todos quieren seguir. Esto engancha y ayuda: pensar con la cabeza, crear y luego hacerlo con las manos es una terapia. Además, el resultado es atractivo, cuando lo cocemos y se lo pueden llevar a casa. Algunos hacen maravillas. Hay gente con mucho nivel. Y aquí se junta el que sabe con el que no sabe. El ambiente es fantástico, porque todos se conocen y somos como una segunda familia", explica.
"Hasta tenemos un chat común que es insoportable a veces...", bromea Estrella Los Arcos, con la complicidad de sus alumnos, que recogen y se despiden tras terminar la clase del día.
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