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Aniversario de Fundación Adsis

Medio siglo del Poblado de Santa Lucía

El Patronato de Santa Lucía dio amparo en 1972 a la creación de un centro de promoción de minorías étnicas que cobijó a 1.200 familias hasta su cierre en 2005. La Fundación Adsis prosigue hoy con su atención a necesitados de techo

Ampliar Instantánea de las primeras casas edificadas en el Poblado de Santa Lucía en 1973
Instantánea de las primeras casas edificadas en el Poblado de Santa Lucía en 1973 cedida
Publicado el 27/11/2022 a las 06:00
La Fundación Adsis, que hasta días atrás respondía en Navarra a la descripción de Fundación Santa Lucía Adsis por su origen en el Poblado de promoción de familias gitanas y origen transmontano portugués, no ha variado su fin social. Lo dice su director de zona, el canario Gilberto Padrón Rodríguez. El objetivo de la atención y acompañamiento a familias con límites económicos y necesitadas de techo, con independencia de su origen, absorbe parte de las fuerzas de sus 20 empleados dentro de un servicio diversificado que se estructura hoy día en siete programas en Pamplona y Tudela y que compromete también a 27 voluntarios. Al año, 4.000 personas encuentran apoyo, consuelo y orientación en su implicación humana que va más allá de su experiencia.
“Cuando alguien me pregunta si hemos cambiado, mi respuesta es que hacemos lo mismo que hace 50 años. Haremos otras actividades pero siempre mostrando interés por las personas y escuchando y adaptando los recursos como podemos para ayudar y mejorar sus condiciones de vida”. No hay novedad en la razón descrita por Gilberto Padrón, pero sí en los recursos adaptados a las circunstancias y cambios experimentados por la sociedad navarra.
La radiografía actual no se entiende sin un pasado que situó a Pamplona en la vanguardia europea en la manera de abordar el chabolismo. El conocido como el Poblado de Santa Lucía, -el Centro de Promoción de Minorías Étnicas-, en las afueras de una ciudad en expansión, fue “un proyecto emblemático, atrevido, arriesgado y pionero en España y Europa”. En su constitución aunaron esfuerzos Carmelitas Misioneras, Cáritas, Ayuntamiento de Pamplona, Caja Municipal de Pamplona y Comunidad Adsis, que acabaron por converger en 1972 en el Patronato de Santa Lucía. Cáritas ofreció unos terrenos en su loma para erigirse un centro con 50 viviendas en las que alojar a parte del más del centenar de familias de un asentamiento de chabolas de Barañáin.
LAS CASAS DE MÚGICA
Aquel núcleo de condiciones de vida infrahumana concentró desde 1964 a religiosos y voluntarios vinculados a la Iglesia en funciones de acción social, higiene, alimentación, atención médica y alfabetización. Pero, “sin un techo no hay promoción personal y familiar que valga”, recuerda Gilberto Padrón, en alusión a la reflexión que desembocó en el Patronato de Santa Lucía. En el año de su fundación se organizó un rastro en Pamplona a favor de los destinarios del asentamiento de Barañáin que alumbró el proyecto de Traperos de Emaús.
En el Poblado hubo un compromiso de Carmelitas Misioneras y Comunidad Adsis por vivir junto a sus residentes. Su trayectoria descubre un nuevo hito, en torno a 1989, con las expectativas de desarrollo urbano en el barrio de San Jorge y la necesidad de disponer del terreno de la antigua Casa de los Camineros, donde hoy se alza el instituto Iparralde, ocupado por familias sin recursos. “Gracias a la intensidad de la denuncia pública de la Asociación de Vecinos de San Jorge, junto a otras entidades sociales” -destaca Gilberto Padrón-, Gobierno de Navarra y Ayuntamiento favorecieron que medio centenar de familias de las conocidas como Casas de Múgica pasasen a ser acompañadas desde el Poblado o en pisos. Lo propio sucedió con la treintena de ocupantes de furgoneta-vivienda concentrados en torno a Santa Lucía en el año 2000. El desarrollo de los Servicios Sociales a partir de la Lorafna se tradujo en una diversificación de recursos y un cambio en el Poblado, orientado a favorecer la integración de sus residentes. Hasta su cierre, en 2005 , pasaron 1.200 familias. Hoy, 20 inquilinos “humildes y trabajadores”, desvinculados de Fundación Adsis, habitan en las VPO de lo que fue una experiencia única, pionera y humana.
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