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DÍA DE LAS PEÑAS

Las primeras socias, protagonistas del Día de las Peñas

Antes de que las primeras socias de las peñas recogieran el premio Txupin Etxepare, mujeres y hombres se midieron sus fuerzas en la plaza de toros y en los calderetes ellos y ellas cocinaron. La igualdad, al menos ayer, fue un hecho

Ampliar Desde la izquierda, Sole Aristu (Sanduzelai); Maika Arizkuren (Alegría de Iruña); Elena Arrieta (Donibane); Pili Irazabal (Jarana); Alixi Urrestarazu (Alegría Iruña); Mari Carmen Oskariz (Bronce); Ana Barrena (asociación Autobús de la Memoria); Elena García (Irrintzi) y Txaro Pardo (La Única).
Desde la izquierda, Sole Aristu (Sanduzelai); Maika Arizkuren (Alegría de Iruña); Elena Arrieta (Donibane); Pili Irazabal (Jarana); Alixi Urrestarazu (Alegría Iruña); Mari Carmen Oskariz (Bronce); Ana Barrena (asociación Autobús de la Memoria); Elena García (Irrintzi) y Txaro Pardo (La Única).
Actualizado el 02/07/2017 a las 09:20
Elena García Naparte iba muchos días a merendar a la peña Irrintzi, la de su padre. Pero después de poner la mesa, le mandaban a jugar con su prima a la plaza del Castillo. Y más tarde, tenían que volver a limpiar. “Y así muchos años hasta que mi prima (Josefa García) que tenía un par de narices se negó. Y yo, claro, detrás”. Pero después tuvo que ser la propia Elena la que diera un paso al frente y amenazara a su cuadrilla con partirla por la mitad si no iban a votar de una vez a la asamblea para que las mujeres tuvieran no sólo voz, también voto y las llaves de la peña.
“Es que llegaba el momento y no aparecían”, recordaba ayer esta mujer de 59 años, que junto a otras recibió el premio Txupin Etxepare en el día de las peñas y al que se sumó el colectivo Autobús de la Memoria en reconocimiento a aquellas primeras socias, como lo fueron Sole Aristu; Maika Arizkuren; Elena Arrieta; Pili Irazabal; Mari Carmen Oskariz; Txaro Pardo, Fefa Zabalza o Alixi Urrestarazu. “Nos costó varios años y muchas asambleas. Pero es que no nos valía con ir a cenar o comer, queríamos tener los mismos derechos que ellos. Ahora, aunque las jóvenes entran ya de pleno derecho, todavía sigue siendo un coto de hombres”, decía esta última, de 57 años.
La mayoría lo logró en la década de los ochenta, aunque en la peña Muthiko Alaiak ya en la de los treinta las mujeres entraban como socias de pleno derecho. Y lo puede corroborar Isabel Chocarro, a la que le dieron las llaves en la década de los cuarenta. “Pero después, como durante la dictadura las mujeres no podía votar, tampoco en la peña. Pero ellas insistieron y en los sesenta, en la primera asamblea que hubo sobre el tema, salió por unanimidad que fueran socias con todos los derechos”, recordaba la presidenta de la peña, Rakel Arjol Echeverría.
Fue Txaro Pardo la que en nombre de todas recogió la escultura del Txupin Etxepare y la encargada de dirigirse a las peñas en un escenario colocado en la plaza Santa Ana. “No queríamos ser las novias, madres o amigas. Queríamos ser nosotras en la fiesta. En las peñas no se nos regaló nada, hubo que pelearlo. Y brindemos por nosotras que introdujimos el “las” en un espacio donde sólo había “los””, dijo mientras alzaba su copa.
650 COMENSALES
El galardón marcó una pausa en las faenas culinarias de las peñas, citadas a un concurso de calderetes en la plaza Santa Ana con una única condición: que la base fuera de carne de cerdo para una comida popular con 650 comensales. Un jurado integrado por los cocineros Iñaki Andradas (restaurante Baserriberri) y Miguel Ángel Mateos (Hotel Cuzco, de Madrid) y el bloguero David Poley decidieron que el mejor guiso era de la peña Sanduzelai, seguido de Donibane y Alegría de Iruña.
Joseba Vicente Caro y Jesús García Unzueta, dos de los cocineros de Sanduzelai, aseguraban que además del aderezo con ingredientes de la huerta navarra no había más misterio que “mucho amor, cariño, amigos que te ayudan, además de la sidra y la cerveza encima de la mesa”. Hubo otro galardón, a la mejor animación para la peña Armonía Txantreana.
En cambio, se decidió que no se concederían premios en el gran prix que la federación de las peñas había organizado como novedad por la mañana en la plaza de toros. Al final se pensó que entre todos habían conseguido el objetivo: “Crear un día de encuentro, en el que fuéramos parte activa como en estos juegos”. Así describió la cita Jabiertxo Andiarena Martínez, uno de los vocales de la federación.
Pruebas como el toro mecánico, tiro con arco o guerra de bolas amenizadas desde el tendido por la charanga EZK, de Pamplona, con cinco años de andadura y uno ligado a los peñas. Ellos también pusieron la música en la kalejira que enlazó los dos escenarios del día, la plaza de toros y la de Santa Ana.
Pero antes, las 16 pancartas de las peñas se expusieron en el callejón del coso taurino, en lugar de la calle Jarauta o Navarrería como en otras ocasiones. Se quería un lugar céntrico y emblemático para este escaparate de telas que Arantza de la Rosa Aguirre describía como “una galería de la realidad política y social”, a la par que subrayaba la importancia de las peñas en las fiestas. “Es que sin ellas, no habría San Fermín”. Patxi Osés Alonso, de la Única, comentaba entre risas que el 14 de julio estarán llenas de manchas. “Pero eso es bueno, significa que habremos disfrutado”.
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