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Turismo

Irati respira durante el puente

Cortes intermitentes ayudaron a canalizar el tráfico del acceso desde Ochagavía al corazón de la selva hasta completar el aforo de aparcamiento de 320 turismos. Sin la aglomeración de otros años, hubo afluencia de turistas en busca de aire puro

Ampliar Galería de fotos de la selva de Irati y de turistas que se han acercado a ella en el puente de El Pilar.
Galería de fotos de la selva de Irati y de turistas que se han acercado a ella en el puente de El Pilar.
Actualizado el 11/10/2020 a las 06:00
El primer puente de octubre en un año anómalo, truncado por la pandemia, tuvo un carácter especial por examinar el registro de afluencia a la selva de Irati, uno de los destinos navarros predilectos del otoño en España. Una incógnita planeaba en el propio entorno por conocer su grado de atracción tras las limitaciones y restricciones de movimiento y las propias precauciones por evitar contactos que cuestionaban el denso flujo de visitantes de otros años. “No conozco Pamplona. En otra ocasión será, pero venimos buscando naturaleza”. Margarita Recuerda y Henri Francisco volaron desde Tenerife con su hija de dos años, Telma, dispuestos a alejarse de las aglomeraciones de la ciudad y respirar aire puro.
La búsqueda de tranquilidad y de recreación de la vista en un marco cautivador tiznado de una amalgama de ocres pudo con prejuicios y redobló los ánimos de turistas para recorrer los 24 kilómetros que separan el centro urbano de Ochagavía del corazón de la selva, a los pies de la ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Su trasiego siguió la estela marcada por cuantos eligieron el paraje como espacio de asueto en julio y agosto, dos meses de repunte turístico por un giro en la tendencia de los desplazamientos a favor de la península y en detrimento del extranjero.
Si a las diez de la mañana de ayer el recuento del guarda de la Junta del valle Salazar Boni Adot Carretero era de 160 coches para un máximo de plazas de aparcamiento del doble, cuatro horas después el número se acercaba al límite con el más que probable alcance de la capacidad permitida en cuestión de minutos. El encargado de la contabilidad junto al puente del río Zardoya, de Ochagavía, en el desvío hacia Irati, emitió un veredicto diáfano del comportamiento circulatorio de la mañana. “Hay menos gente que los puentes de El Pilar de otros años. En el de Todos los Santos del año pasado fue el doble”, concretó, no sin subrayar el agradecimiento expresado a la Policía Foral por la ayuda prestada en el control del tráfico.
“A tope no está” la selva, fue la impresión expuesta por Patricia Alberdi, de la oficina de turismo de la localidad para aclarar la ausencia de la imagen atestada de gentío en las estribaciones y subrayar, por otro lado, el sentido del protocolo activado por las Junta de Salazar y Aezkoa ayer y hoy, los días 17, 24 y 31 de octubre y el 1 de noviembre. Afectan a los accesos desde Ochagavía y desde Orbaitzeta hasta la presa del embalse de Irabia, en este último caso, “para evitar que se produzcan retenciones y ayudar a los visitantes a que disfruten”. El protocolo tuvo un efecto directo en la activación de cortes intermitentes.
Cerca de las once de la mañana, los vehículos eran desviados al primer aparcamiento, situado a unos 150 metros del punto de información de las Casas de Irati. Amaia Ayarra Adot, del establecimiento hostelero situado en el lugar, precisaba que cuando llegó, “a esos de las diez”, su primera impresión fue similar a la de otros años por estas fechas.
VALENCIA DESDE EL VIERNES
En la estructura de visitantes por su comunidad de procedencia, Valencia, que el viernes disfrutó de jornada festiva, País Vasco, Cataluña y la provincia de Zaragoza aportaron el grueso de los demandantes de información en la oficina de turismo de Ochagavía. Como anécdota, se notó la ausencia de madrileños por el cierre perimetral de la capital, aunque los hubo que recalaron desde pueblos de su comunidad autónoma. “Ha venido gente. No sé lo que hubiese pasado si Madrid no estuviese confinada y además hubiese hecho buen tiempo”, opinaba una técnico del punto de información de Irati. Por cierto, ayer la fina y persistente lluvia sacó los colores de lo otoño a una selva encantada. El tiempo ligeramente desapacible no empañó sus atractivos. Al contrario, acentuó su marco incomparable y en él se pudo respirar sin temores y preocupaciones que atenazan la ciudad.
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