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Sanidad

El equipo médico de Sangüesa tilda de “insostenible” su situación

Lamentan la falta de apoyo ante casos ya “cotidianos” de bajas sin cubrir, médicos atendiendo varios cupos, jornadas prolongadas o vacaciones denegadas

Ampliar Concentración convocada por el Sindicato Médico de Navarra en noviembre en Sangüesa
Concentración convocada por el Sindicato Médico de Navarra en noviembre en SangüesaCEDIDA
Publicado el 19/01/2022 a las 06:00
“Estamos rendidos física y mentalmente. Hastiados por la incapacidad, indiferencia e inoperancia de nuestros superiores, y desesperados por el escaso apoyo institucional y municipal a nuestras llamadas de auxilio”. Así se expresa el equipo médico de la Zona Básica de Salud de Sangüesa, insistiendo en la “situación insostenible” que vive en los últimos años, y que se ha visto agravada por la pandemia de covid. Una problemática que tiene su raíz en la falta de profesionales y de cobertura de vacantes, lo que obliga a los médicos rurales a multiplicar su atención diaria para no dejar desatendidos por completo los distintos consultorios rurales de la comarca. “Hasta aquí hemos llegado. No es solo nuestro problema laboral: la atención sanitaria rural en la comarca de Sangüesa se va a pique sin remedio”, avisan a través de una carta pública.
En esta zona básica, la más extensa de Navarra, se cuenta con una plantilla en el turno de mañanas de 8 médicos, dos de los cuales están actualmente de baja, así como uno de sus sustitutos. Son precisamente los que deben atender el consultorio de Lumbier. Una situación que se viene dando desde lejos, y que ha afectado tiempo atrás también a otras plazas de sanitarios. La pasada primavera llegaron a faltar hasta 5 profesionales médicos a la vez y solo se contaba con una persona de refuerzo. Problemática que se ha venido salvando con la buena voluntad y disposición del personal habitual.
Por eso, el equipo directivo y los profesionales del Centro de Salud de Sangüesa han dicho ‘basta’. Los médicos dicen encontrarse cada jornada con “consultas saturadas (ya antes de la covid)”, compañeros “agotados cubriendo diariamente varios cupos e innumerables poblaciones”, y otros que, “hartos, deciden marchar a otras comunidades próximas con mejores condiciones de trabajo”.
“Hay bajas que nunca se cubren, profesionales que aguantan la carga a costa de su salud, hasta no poder más y ‘romperse’. Guardias sin cubrir y prolongaciones de jornada que profesionales ya agotados acaban haciendo por responsabilidad. Vacaciones denegadas... Situaciones que se han prolongado durante demasiado tiempo hasta hacerse cotidianas”, enumeran.
Resaltan también que las enfermeras se encuentran “desbordadas por la carga de tareas y asumiendo responsabilidades para las que ni han sido formadas”, y que los administrativos se hallan “superados al no poder cubrir las demandas de la población”.
LA "PACIENCIA" DEL VECINO
No se olvidan los sanitarios de la población, que “debe soportar con paciencia la falta de profesionales, de pediatras, la cada vez más difícil accesibilidad a las consultas y el deterioro de la atención”. Y recuerdan los brotes de covid surgidos en las residencias de la zona a los que han tenido que hacer frente “en solitario”.
“De nuestras instancias superiores no obtenemos respuesta ni medida efectiva alguna. Ni la más mínima empatía”, censuran. “Son incapaces de garantizar una asistencia sanitaria digna a quienes todavía apuestan por mantener nuestros pueblos vivos”, dicen. Y lamentan que el 14 de enero, en una visita de la presidenta María Chivite a Sangüesa, no se acercara al centro de salud para interesarse por su situación.
Critican asimismo la falta de apoyo municipal, aludiendo a una reciente concentración convocada ante el centro de salud para denunciar la “escasez de médicos” y las “condiciones extremas de trabajo de los dos últimos años”. “Se convocó a los ayuntamientos y solo la secundaron representantes de cuatro pequeñas poblaciones. ¿No les preocupa la atención sanitaria de sus vecinos? ¿Son conscientes de que el éxodo de profesionales conlleva la desatención sanitaria y el cierre inminente de consultorios?”, se preguntan.

Carta en representación del equipo directivo y profesionales del Centro de Salud de Sangüesa

"Hasta aquí hemos llegado. Estamos rendidos física y mentalmente, hastiados por la incapacidad, indiferencia e inoperancia de nuestros superiores, desesperados por el escaso apoyo institucional y municipal a nuestras llamadas de auxilio. No es, como algunos piensan, “nuestro” problema laboral: la atención sanitaria rural en la comarca de Sangüesa se va a pique, sin remedio. Y no será por no avisarlo.
Consultas saturadas –ya antes del Covid-, médicos agotados cubriendo diariamente varios cupos e innumerables poblaciones. Compañeros que, hartos, deciden marchar a otras comunidades próximas con mejores condiciones de trabajo.
Enfermeras desbordadas por la carga de tareas, asumiendo responsabilidades y funciones para las que ni han sido formadas ni se les compensa, y cubriendo jornadas laborales por encima de su contrato, aun estando en vísperas de una OPE.
Administrativos superados al no poder cubrirse las demandas de la población, hartos muchas veces de aguantar en su persona la frustración de profesionales y pacientes. Problemas que vienen de lejos, pero que son ya insostenibles.
Bajas que nunca se cubren, profesionales que aguantan la carga a costa de su salud, hasta no poder más y romperse. Guardias sin cubrir y prolongaciones de jornada que profesionales ya agotados acaban haciendo por responsabilidad. Vacaciones denegadas... Situaciones que se han prolongado durante demasiado tiempo hasta hacerse cotidianas
Una situación también percibida por la población, que debe soportar con paciencia la falta de profesionales, de pediatras, la cada vez más difícil accesibilidad a las consultas y el marcado deterioro de la atención. En particular los enfermos crónicos y la población más vulnerable que, sin poder recibir la asistencia que precisan, esperan en sus casas resignados por no sobrecargarnos todavía más.
También brotes de Covid en nuestras residencias, sin repercusión en medios, y a los que hemos tenido que hacer frente en solitario.
Poblaciones, como Lumbier con dos cupos, sin un sólo médico por encontrarse actualmente todos de baja, incluido el sustituto.
Todo ello trasladado en repetidas ocasiones a nuestras instancias superiores sin obtener respuesta ni medidas efectiva alguna, tampoco la más mínima empatía.
Quizá deberían ser ellos -tan sanitarios como nosotros-, quienes ante la falta de profesionales ayudaran a pie de consulta ante una situación como ésta.
Recientemente se realizó una concentración en la puerta del centro para denunciar la escasez de médicos y las condiciones extremas en que llevamos trabajando los últimos dos años, a la que se convocó a los ayuntamientos de la comarca de Sangüesa. De todos ellos, sólo la secundaron representantes de cuatro pequeñas poblaciones. Ellos sabrán sus razones, pero nos surgen varias preguntas: ¿Les preocupa no ya nuestra situación, sino la atención sanitaria de sus vecinos? ¿Son conscientes de que el éxodo de profesionales conlleva inexorablemente la desatención sanitaria y el cierre inminente de consultorios?
Nuestros dirigentes parecen estar a otra cosa. ¿Cómo van a actuar si no son capaces de reconocer la realidad? Al absoluto colapso de nuestras consultas le llaman “tensionamiento”, a la saturación de una enfermería sobrepasada “empoderamiento”.
Se llenan la boca hablando de la “Defensa de la Sanidad Pública”, o de “luchar contra la despoblación rural”, pero son incapaces de garantizar una asistencia sanitaria digna a quienes todavía apuestan por mantener nuestros pueblos vivos. Hasta ahora, hemos sido los profesionales los que, sacrificando nuestro tiempo y salud, han sostenido a duras penas un sistema en riesgo de quiebra. Pero hasta aquí hemos llegado, ya no podemos más.
El día 14 de enero hubo foto en Sangüesa: la presidenta del gobierno y otros políticos acudieron a promocionar una exposición sobre el Camino de Santiago. A pesar de encontrarse a la entrada del centro, tan sólo a unos metros, no tuvieron a bien acercarse siquiera a preguntarnos qué tal estábamos llevando la sexta ola. Quizá, lo que no querían es que se lo contáramos.
Sabemos que no somos una imagen agradable, porque supone reconocer un fracaso. La atención primaria rural se parece cada vez más una foto descolorida de un ente en vías de desaparecer. Se irán para siempre décadas de ilusión, esfuerzo y trabajo de toda una generación de profesionales dedicados a lograr una atención sanitaria de calidad en la comarca de Sangüesa. En buena parte, ya se han ido.
A partir de ahora deben ser otros los que la defiendan. Nosotros estamos ya agotados".
Merche Artieda, Blanca Jiménez, Pablo Larraz y María Isart, en representación del equipo directivo y profesionales del Centro de Salud de Sangüesa.
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