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Ferias

El encierro que inundó de emoción Tafalla

Recorrido y vallados atestados en el primer encierro de toros de Navarra tras la pandemia

Fotos del encierro en Tafalla del 23 de octubre.
Fotos del encierro en Tafalla del 23 de octubreJesús Caso
Actualizado el 23/10/2021 a las 21:26
Con el primer cohete, en el silencio que concede una noche sin fiesta, el escalofrío fue penetrante. A las 9 en punto, de un corazón a otro hasta rodar por miles de ellos en las calles de Tafalla en ese cauce de 750 metros que dibuja el recorrido del encierro sobre el río Cidacos. Hacía frío, poco importó; casi no había amanecido, fue igual. El primer encierro tras la pandemia marcó este sábado un hito en la historia de la ciudad porque era también como un bautismo tras un agosto en blanco y llegó en otoño, casi espontáneo, como las mejores citas, en ferias de octubre. Y porque había incontables ganas de correr y, sobre todo, de encontrarse.
La carrera con los seis astados de Prieto de la Cal, habituales en las últimas ediciones en Tafalla, fue rápida y limpia en su primera mitad, con un señor toro jabonero subido a la acera hasta la curva de la farola; emocionante y peligrosa avanzada la segunda, cinco toros corrieron estirados con los cabestros y el sexto ‘Tortolillo’, ya descolgado, resbaló en la última curva y se estrelló contra el vallado, que había barrido desde metros atrás. El golpe seco desplazó a varios corredores. Uno de ellos escapó, salto de las maderas y se tiró parea ponerse a salvo. En la caída sufrió un traumatismo craneoencefálico. Puentesino de 21 años, fue el único trasladado en un parte con otros dos heridos leves, uno por un pisotón “de pezuña de astado” y el otro con un “esguince leve de tobillo”. Los dos, igual que el trasladado, fueron atendidos en la enfermería de la plaza de toros.
Una vez incorporado, el toro se volvió, recorrió unos 20 metros en sentido contrario y los pastores hicieron un cordón, ayudados por algunos mozos, para tratar de reconducirlo. Tras momentos de confusión y pelos como escarpias a uno y otro lado, lograron llevarlo a la plaza. Habían pasado tres minutos y sonó el cohete que anuncia el cierre de la puerta del coso. Pero tampoco quiso entrar a los corrales. Tras varios minutos optaron por dejarle seguir sus pasos de vuelta al recorrido y utilizaron una segunda puerta que hay con acceso al corral. A las 9 y 13 minutos sonaba el segundo y último cohete.
Para entonces los reencuentros, abrazos y apretones de manos se sucedían en las calles y las mesas se llenaban para los almuerzos. El blanco y el rojo y hasta algún pañuelo emergían con timidez entre sudaderas oscuras, vaqueros y pantalones negros. Muchas caras conocidas y habituales de los encierros de Sanfermines: Carmelo Butini, Cesar Cruchaga, Sergio Colás, Dani Oteiza, Daniel Azcona, y tantos.

DESDE EL ENCIERRILLO

Las primeras miradas se habían cruzado ya en el encierrillo, a las 8 de la mañana, cuando los toros hicieron el recorrido a la inversa. Aún dominaba la noche, y los vallados estaban ya llenos de manos ateridas con 4 grados en los termómetros y cremalleras hasta la garganta, como para aliviar también el nudo de los que avanzan emoción.
Apenas 24 horas antes, Jacinto Goñi, concejal de Festejos del ayuntamiento de Tafalla, avanzaba que esperaban mucha gente, no solo de Navarra, también de Madrid y Levante. Se cumplieron sus palabras. Lo confirmaba Alfredo Ondarra, jefe de la Policía Municipal, ayer a media mañana. Indicó, en todo caso, que el dispositivo previsto funcionó “muy bien” y confirmó que hubo más afluencia que un día de fiestas de agosto, tanto de espectadores, como de corredores. “Al menos como un domingo muy bueno de fiestas”, indicaba otro tafallés. Respecto del encierro, Ondarra precisó que transcurrió con normalidad, “dentro de los riesgos inherentes a la carrera”.
Y protagonistas de la mañana del sábado fueron los pastores, en su ímproba labor para reconducir al toro descolgado vuelto en el camino hacia la plaza. Tortolillo volvió sobre sus pasos y dejó escenas de intenso peligro. Carlos Larrasoaña es responsable del grupo de siete pastores, que se completa con personas de la localidad y otras de Pamplona. Son rostros habituales desde hace unos años y participan también en encierros de otras localidades navarras. Llevaban casi dos años sin cometido, pero para desentrenados. Coincidió también Larrasoaña en que había muchos corredores y varios de ellos habituales, “de los que saben dónde están”. Destacó la emoción de la carrera. “Con momentos de peligro, pero creo que la gente ha podido disfrutar”, indicó.

53 PERSONAS ATENDIERON EL ENCIERRO DESDE CRUZ ROJA

Pedro Arzoz es presidente de Cruz Roja en Tafalla. La entidad benéfica incrementó el número de efectivos para atender las incidencias no solo del encierro, también el encierrillo y el desencajonamiento de la víspera. Un total de 53 voluntarios acudieron a la llamada, y sumaron más que un día de fiestas de agosto. “Entonces, los fines de semana sí llegamos a una horquilla entre 47 y 52, entre semana hay días que nos quedamos en 27”, señaló que los voluntarios procedían de distintas localidades. También las distintas policías incrementaron efectivos.

UN PARTE CON TRES HERIDOS, UNO DE ELLOS TRASLADADO

Antonio Domínguez, médico en la enfermería de la plaza de Tafalla, apuntó que atendieron a un corredor por un esguince leve de tobillo y a otro por un pisotón de la pezuña de un astado. Respecto del trasladado, indico: Ha saltado el vallado porque el toro se le venía encima, se ha tirado de cabeza, se ha hecho una herida en el frontal. Le hemos puesto tres puntos y colocado el collarín. Lo hemos trasladado al hospital porque un traumatismo craneoencefálico necesita de 24 horas de observación, en principio no tenía síntomas, es de esperar que sea algo leve”, detalló el doctor.
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