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Hostelería

Los cambios en las terrazas se notan ya a pie de calle en Estella

La Baja Navarra vuelve a su imagen previa a la pandemia y lleva a trasladar la que tenía el Bar Lerma

Uno de los cambios estrenados ayer, la terraza del Bar Lerma que ha pasado ahora a San Andrés
Uno de los cambios estrenados ayer, la terraza del Bar Lerma que ha pasado ahora a San AndrésMontxo A.G.
Publicado el 21/10/2021 a las 06:00
Los cambios que el Ayuntamiento de Estella ha avanzado para las terrazas con el fin de las restricciones covid han empezado esta semana a notarse a pie de calle. No en la mayor parte de las 73 autorizadas en estos momentos, pero sí en aquellas a las que se dio permiso en zonas donde tradicionalmente no existían así como en calles donde terrazas y sillas comparten un espacio muy transitado por los peatones, como la Baja Navarra o el propio paseo de la Inmaculada.
La nueva situación no afectará al número de mesas aunque sí a la ocupación del suelo, con la idea de que no se extiendan tanto como hasta ahora. Es Policía Municipal la que estos días comunica las novedades hostelero a hostelero recorriendo las diferentes zonas donde se encuentran instaladas.
Así ha sido con el Bar Lerma, cuya terraza se vio modificada este miércoles. Desapareció de la calle Baja Navarra, ocupada en esta época del año por la castañera y la churrería ambulante, y se desplazó al nuevo tramo peatonalizado de la calle San Andrés, con lo que queda ahora no al lado sino frente al establecimiento que Victoria Torres y su marido regentan desde hace ocho años. Tendrán que acostumbrarse al cambio y darlo a conocer a sus clientes, pero lamentaban sobre todo un segundo aspecto porque, al hecho de dejar Baja Navarra, se suma que no podrán ya contar con la pequeña terraza dispuesta justo a pie de su local, en el mismo paseo de la Inmaculada.
Sí pueden permanecer allí los toneles, pero no las mesas y sillas con que hasta ahora contaban. “Dejar esto sí supone una faena porque tenemos clientes mayores que acostumbraban a sentarse ahí, a desayunar y a lo largo de todo el día. Ahora vienen y nos preguntan por ello porque ese pequeño grupo de mesas, a diferencia de las de Baja Navarra, siempre ha estado en la Inmaculada, mucho antes de la pandemia”, subrayan estos hosteleros que esperan, por fin, que los cambios acaben y sepan también qué podrán instalar este invierno.
UNA REFLEXIÓN PARA ESPERAR
A pocos metros, Patxi Martínez de Goñi, jefe de Policía Municipal, explicaba a los hosteleros de la calle San Andrés donde desarrollan su actividad el Amaya, el Orreaga y Las delicias de Sara que las terrazas mantendrán la distribución de estos meses, con una hilera a un lado y dos más al otro. Sí se han marcado -indicaba- puntos en el suelo para aclarar qué superficie autorizada tienen de forma que se garantice el paso peatonal y de los vehículos de emergencia.
Aunque la idea es reconducir esa ocupación del suelo a momentos prepandemia, se estudiará cada caso. “Habrá que ir viendo y buscando fórmulas intermedias porque, como ocurre en otros puntos de la Inmaculada, puede que no tengan otra alternativa para mantenerlas que seguir ahí”.
Donde no se han notificado cambios de momento es en la calle La Rúa, uno de los lugares en los que se prevé poner fin a las autorizaciones dadas por el covid. Desde este escenario del barrio monumental, Lourine Lenderink, del bar restaurante Mundo, reflexionaba sobre una vuelta a la normalidad en la que, sin embargo, muchos clientes siguen optando por consumir en el exterior. Aunque en su caso cuentan con otra terraza jardín cubierta que no se vería afectada, considera prematuro retirar el resto. “Creo que no sería justo que se retroceda a la situación de antes cuando, a efectos de costumbre de la gente, ese momento aún no ha llegado. Nunca en octubre de un año normal hubiéramos tenido cenas fuera cuando dentro hay sitio”.
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