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Lucha contra el cáncer

Relato en primera persona frente al cáncer de una vecina de Cascante

La vecina de Cascante Maricarmen Eza ha escrito un relato en el que narra el último año y medio de vida junto a su marido Joaquín Díaz, quien murió de cáncer en junio. Su objetivo es que su experiencia ayude a otras personas en esta misma situación

Maricarmen Eza Moreno, junto al ordenador donde aparece la foto de su marido Joaquín Díaz Magaña
Maricarmen Eza Moreno, junto al ordenador donde aparece la foto de su marido Joaquín Díaz MagañaBlanca Aldanondo
Publicado el 22/10/2021 a las 06:00
El 20 de diciembre de 2019 es una fecha que nunca olvidará. Ese día, Maricarmen Eza Moreno, natural de Murchante y residente en Cascante, recibió junto a su marido, el cascantino Joaquín Díaz Magaña ‘Santana’, la confirmación de que él padecía un cáncer de colon incurable. La metástasis había afectado a diferentes órganos y solo quedaba someter a Joaquín a tratamiento de quimioterapia para alargar su vida, a lo sumo, un año y medio.
“Me han puesto fecha de caducidad”, dijo Joaquín al recibir la noticia. Y esa fecha llegó. El pasado 21 de junio de 2021 Joaquín falleció a los 63 años de edad.
Ese año y medio final de su vida fue, como recuerda su mujer Maricarmen, “una montaña rusa de emociones, entre la negación, la rabia, el miedo, la aceptación...”. Una mezcla de sentimientos que la vecina de Cascante ha recopilado en un relato cronológico de lo que vivió el matrimonio, “con el objetivo de ayudar a otros enfermos y familiares a llevar mejor este proceso”, apunta Maricarmen.
Por ello, su intención es contar con el apoyo de asociaciones e instituciones para editar el relato; dar visibilidad a su experiencia; y, además, poder recaudar fondos para la investigación en la lucha contra el cáncer. Y es que el título de su relato no deja dudas de la intención de Maricarmen. Este reza: ¿Te puedo ayudar? Encantada.
OTRA VISIÓN ANTE EL CÁNCER
Según señala Maricarmen, su relato busca “naturalizar” la forma de afrontar el cáncer y la muerte. “Es algo de lo que apenas se habla, se oculta, se disfraza... Con mi historia quiero mostrar que se puede encarar esta situación de otro modo, siguiendo con la vida sin tanto miedo, e intentando disfrutar hasta que llegue el momento”, afirma.
Este fue el camino por el que optó el matrimonio cuando supo que el cáncer de Joaquín era incurable. “Había dos opciones: no hacer nada y morir a los pocos meses o comenzar el tratamiento y alargar la vida hasta ese año y medio que nos habían pronosticado. Joaquín decidió luchar, aprovechar los buenos momentos que le quedaban, y seguir adelante”, recuerda Maricarmen, quien coincide con lo que su marido le dijo antes de morir: “Ha merecido la pena”.
En esa citada ‘montaña rusa’ que recorrieron ambos durante ese año y medio, Maricarmen afirma haber aprendido mucho. “Nos creíamos fuertes, sanos y, de pronto, una enfermedad incurable nos puso los pies en la tierra”, escribe en su relato, evidenciando el golpe de realidad que recibieron ese 20 de diciembre de 2019. “Lo afrontamos con la conmoción lógica, pero con tranquilidad, asumiendo que nos tocaba sufrir pero sin dejar que el cáncer acabara con nuestra vida desde ese momento”, relata.
Y como en todo camino, el matrimonio encontró apoyos, pero también obstáculos. Así, Maricarmen recuerda cómo Joaquín se mostró abierto a probar cualquier método de medicina alternativa que pudiera alargar su vida. “Pero al final nos dimos cuenta de que juegan con la impotencia de los enfermos; de que no sirven para nada; y que, incluso, pueden perjudicar el tratamiento médico inicial”, explica la vecina de Cascante.
En el otro lado de la balanza, Maricarmen destaca la importancia del apoyo psicológico. “Joaquín siempre fue muy reacio al tema de psiquiatras y psicólogos. Decía que cada persona podía afrontar lo que le pasara sin ayuda externa. Cuando enfermó, cambió de opinión”, indica, a la vez que recuerda cómo, a través de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Joaquín mantuvo contacto telefónico con el tudelano Toño de la Parra, “quien ya había pasado la enfermedad, para que le contara cómo se sentía e intercambiaran confidencias”. “Eso fue todo un acierto”, recuerda Maricarmen.
CUIDADORES Y ENTORNO
El relato muestra los sentimientos del enfermo, pero además, como destaca Maricarmen, los suyos propios, los del cuidador, “que también precisa de ayuda para sobrellevar un situación así, para la que muy pocos están preparados”.
“Desde el primer momento me propuse disfrutar de esos días en los que el tratamiento permitía a Joaquín estar bien. Encerrarse en casa, llorar, enfadarse son cosas que no sirven de nada”, apunta.
Su relato está protagonizado por Joaquín, secundado por ella misma, y complementado por otro ‘personaje’ esencial en este proceso: el entorno familiar y de amigos. Según recuerda Maricarmen: “Yo podía salir todos los días a ver a mi madre o a mis clases de guitarra, pero Joaquín se tenía que quedar en casa, dándole vueltas a la cabeza”. “Las visitas de familiares o amigos eran una válvula de escape ya que, durante esos momentos, conseguía evadirse de la enfermedad. Si alguna persona tiene la duda de ir a visitar a un enfermo por miedo a molestar, que no ponga esa excusa ni tenga temor. Que lo haga, porque siempre será agradecida su presencia”, destaca.
UN FINAL "MUY BONITO”
Maricarmen afirma que el final de ese camino de año y medio que recorrió junto a su marido Joaquín “fue muy bonito”. “Deseaba llegar a su cumpleaños el 17 de junio, y lo hizo. Conseguido este objetivo, y disfrutándolo como lo hizo, me dijo que el resto de días ya le sobraban”, recuerda. Cuatro días después, el 21 de junio, falleció.
“Fue el propio Toño quien me animó a escribir todas estas vivencias que ahora forman el relato. Nunca antes había escrito nada, y puedo afirmar que ha sido muy gratificante. Me he emocionado mucho, pero también me ha servido para liberar todo lo que tenía dentro”, explica Maricarmen, quien solo espera que su experiencia pueda servir de ayuda a aquellos que ahora, o en el futuro, sean los protagonistas de una historia que ella ya vivió.
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