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INFRAESTRUCTURAS VIARIAS

Navarra completa en 8 años sus 46 km de la Autovía a Jaca e invierte 320 millones

La mayor parte de la inversión, 222 millones de los 2 últimos tramos, se abonará mediante peaje en la sombra

  • ASER VIDONDO . PAMPLONA .
Actualizado el 30/12/2011 a las 01:43
El ambicioso proyecto que se inició allá por octubre de 2003 está a punto de completarse. Con la entrada del nuevo año se pondrán en servicio los últimos 16,6 km del trazado de la Autovía del Pirineo Pamplona-Jaca A-21 en suelo de la Comunidad foral. Han sido ocho años de obras en los que se han construido 46,12 km de autovía, a razón de 5,7 km por año de media. En total, se han invertido 319,44 millones de euros, 222 de ellos correspondientes a los dos últimos tramos entre Lumbier y la muga con Aragón que se abonarán mediante peaje en la sombra.
Navarra, con competencias en materia de construcción viaria, ha acometido este proyecto de una manera ordenada y, desde que se inició, en ningún momento ha dejado de haber obras o proyectos en redacción. Y las ha completado en plazo, pues ya al iniciarse los trabajos se hablaba de terminarlos a finales de 2011.
La autovía se inicia en el nudo de Noáin, que sirve de conexión con la A-15 y la N-121, obra que se llevó a cabo entre octubre de 2003 y mayo de 2005. Desde aquí, se fueron ejecutando ya el resto de tramos progresivamente. El primero fue el de Noáin a Monreal, abierto en abril de 2006. Por su parte, los subtramos Monreal-Idocin e Idocin-Izco fueron abiertos entre 2008 y 2009. El tramo Izco-Venta de Judas de Lumbier, que salva la sinuosa y pronunciada bajada del puerto de Loiti, se inauguró en mayo de 2010. Y ahora se culminan los dos últimos, desde Lumbier a la muga.
Los tramos Venta de Judas-Yesa (10,1 km) y el contiguo Yesa-Límite con Aragón (6,5 km) fueron adjudicados conjuntamente, en julio de 2009 y mediante peaje en la sombra, a la unión temporal de empresas (UTE) compuesta por Iridium Concesiones de Infraestructuras SA (del grupo ACS), Construcciones Mariezcurrena SL y Construcciones Luciano Elcarte SL. Salieron a concurso por 245 millones de euros y se adjudicaron por 222,10 millones.
Han sido los de ejecución más complicada de todo el trazado, y han exigido construir dos túneles (el de Liédena, de 920 m; y el de Yesa, que es el mayor de Navarra de vía rápida con sus 1.613 metros) y hasta tres viaductos (uno sobre el río Irati de 200 m, y otros dos en torno al embalse de Yesa de 495 y 144 m).
Según el contrato de colaboración público-privada firmado, la sociedad concesionaria se hará cargo del mantenimiento de toda la autovía en suelo foral. Cobrará cada año, durante 30, una cantidad del dinero que ha adelantado para ejecutar las obras. Dentro de este pago diferido, están previstos en el Presupuesto de Navarra hasta 14,2 millones en 2012.
Corredor de autovía
La A-21, que sumará cuando se termine 103,62 km entre Pamplona y Jaca y sustituirá a la actual carretera nacional N-240, forma parte de un eje estratégico subpirenaico. En su final se vinculará con la parte de la autovía A-23 que unirá Jaca con Huesca (70,44 km), y luego con la A-22 que va de Huesca a Lérida (otros 107 km). Ayudarán a conectar mediante una vía rápida el Cantábrico y el Mediterráneo.
De los 281 km que sumará todo este corredor cuando esté listo, hay ya alrededor de 150 abiertos. La parte menos avanzada es la aragonesa de la A-21 que va de la frontera navarra a Jaca.
Aquí, donde las competencias constructivas son del Ministerio de Fomento, apenas hay abiertos 8,3 km sobre los 57,5 totales. Arrancan a 15 km de la muga con Navarra y van desde el enlace con la carretera A-1601 hasta Fago.
El resto de tramos aragoneses de la A-21 están, en su mayoría, parados. Se esperaba que, a lo largo de 2011, el Ministerio de Fomento sacara una buena parte a concurso mediante peaje en la sombra.
Adiós travesía, adiósSILENCIO y tranquilidad. Es lo que se respira hoy en Monreal o Idocin, a pie de travesía, en una calzada sobre la que hace poco más de tres años circulaban diariamente más de 10.000 vehículos en ambos sentidos. Ahora, apenas las cruza uno cada varios minutos. Y es que ambas localidades se quedaron a finales de 2008 al margen del eje principal de la circulación con la apertura en su entorno de un tramo de la Autovía a Jaca A-21. Son dos de las cuatro poblaciones navarras con travesía dentro de la carretera nacional N-240, vía que sustituirá completamente la autovía. Ahora, con la apertura total hasta la muga con Aragón, se sumarán a esta situación Liédena y Yesa, cuyas travesías también perderán un importante flujo de vehículos (unos 4.000 diarios hoy). ¿Es algo positivo o negativo? No hay consenso.
"En general, la gente está encantada", opina la alcaldesa de Monreal, Izaskun Zozaya Yunta, de 42 años. "No nos importa habernos salido de una vía principal. Hemos ganado en tranquilidad, aunque aún sigue habiendo paso", dice. Rememora que, si bien el tráfico era constante a diario, la peor parte llegaba los domingos de invierno por la tarde, cuando cientos de esquiadores regresaban a casa. "Se formaba una caravana kilométrica, y era un suplicio incorporarse a la carretera y marchar a Pamplona".
Según recuerda, la principal afección local fue el cierre de un hostal-restaurante y de la gasolinera, perdiéndose una decena de empleos, si bien a nivel de servicios la parte de restauración la recuperó otro bar que sólo abría los fines de semana, y que ahora lo hace a diario. En el pueblo hay ahora 9 negocios que suman 25 trabajadores.
"En cuanto a crecimiento poblacional, y por el acercamiento a Pamplona, tampoco hemos notado nada. Hace unos diez años se levantaron unas 100 viviendas, pero se vendió todo entonces. Ahora, con la crisis, no hay proyectos a la vista", expone la alcaldesa. Recuerda que también se habló de un proyecto de polígono junto a la autovía, pero que no hay nada en marcha. Y pide mejorar la travesía, en mal estado y que "tras las obras se ha abandonado".
Unos kilómetros más adelante se encuentra Idocin, un concejo de Ibargoiti. Su alcalde, José Javier Eslava Armendáriz, de 65 años, coincide en resaltar los beneficios de la A-21. "Se ha notado muchísimo la desaparición del tráfico, el ambiente es diferente. Era un tránsito diario que se agravaba los domingos por la tarde con los esquiadores", dice. "Estamos más aislados, es una sensación rara tras estar toda la vida pegados a la carretera, pero en general estamos contentos", apunta.
Asegura que, pese a la reducción "casi total" del tráfico, "la gente del pueblo no ha hecho suya está calle más". "Aún se mira a ambos lados y se recela cuando se ve a un niño con un patinete en el lugar", dice. No ha habido cambios a nivel de empleo o residentes. "El único negocio del pueblo es una tienda de muebles, y ahí sigue. Vivienda nueva no ha habido, sí algo en Salinas. De hecho, en Idocin se hicieron en su día 3 viviendas nuevas y sólo se vendió una", comenta.
A la espera
En Liédena y Yesa, por su parte, están a la expectativa. "No sabemos lo que supondrá perder el tráfico, pues muchos empleos dependen de la travesía", dice la alcaldesa de Liédena, Beatriz Olleta Sánchez, de 54 años. Siete negocios suman unos 80 empleos, entre ellos un hostal-parador y una gasolinera. El pueblo tiene dos entradas desde la autovía y se señalizan los servicios, pero critican que se vaya a cerrar a tráfico pesado el puente que une las dos partes del pueblo, lo que supondrá un "incordio" y obligará a dar vueltas y volver sobre sus pasos a camiones o autobuses con turistas que quieran entrar a repostar o a descansar. "Quitar todo el tráfico aquí no es positivo, como lo puede ser en Monreal o Idocin. Nos jugamos mucho" apunta. Hoy, en todo el trazado navarro de la A-21, sólo hay gasolineras o locales de restauración en Noáin, Liédena y Yesa. A futuro, se prevé habilitar un área de servicios en Lumbier: el Portal del Pirineo.
A nivel de crecimiento poblacional, Olleta apunta que "hace 3 años se estrenaron 25 viviendas, todas hoy completas", y que "pese a que los momentos son complicados, algún otro proyecto hay".
Por su lado, el alcalde de Yesa, Roberto Martínez Luyando, de 27 años, apunta que "la llegada de la A-21 es sin duda buena, acerca al pueblo a Pamplona, a los servicios", y que "los únicos perjudicados podrían ser los hosteleros". "Ganaremos en tranquilidad, sobre todo los fines de semana con todo el tráfico que va y viene al Pirineo y las retenciones que se forman desde la rotonda de Liédena. Y las buenas conexiones facilitarán la venta de casas. Estamos a 25 minutos de Pamplona", dice.
Apunta que "el pueblo pelea por que se ilumine bien el acceso desde la autovía, donde se anuncian los servicios que se dan". Entre Yesa y Leire hay unos 8 negocios, la mayoría hosteleros y de alojamientos, que suman medio centenar de empleos. "Tenemos la suerte de que, desde nuestro acceso, se va a Leire, a Javier o al embalse de Yesa, tres puntos turísticos que nos favorecerán. Confiamos en ello", sentencia.
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