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Empresas

Radiografía del emprendimiento en la Ribera: las caras detrás de ocho nuevos negocios

A lo largo de 2021 se han creado en la Ribera 90 empresas con 100 empleos

Rubén García y Raquel Vitores, ante su tienda de alimentación
Rubén García y Raquel Vitores, ante su tienda de alimentación ‘R2 Mandarina’, en CorellaCedida
  • M.T./Diego Carasusán. Tudela
Publicado el 12/10/2021 a las 06:00
En lo que va de año, en la Ribera se han creado 90 empresas con 100 empleos, recuperando tasas de emprendimiento previas a la pandemia. Descubrimos las caras detrás de ocho nuevos de estos negocios.

Corella: Alimentación ‘R2 Mandarina’

La pareja formada por Rubén García Escudero y Raquel Vitores Gallego abrió en febrero la tienda de alimentación ‘R2 Mandarina’ en Corella, localidad natal de García y donde ambos residen. “Los dos veníamos de la hostelería, pero visto cómo estaba el panorama por covid, pensamos que una tienda de alimentación no podía ir mal”, señala la riojana Raquel Vitores, que reside desde hace casi un año en Corella. Precisamente debido a la pandemia, se retrasaron unas oposiciones que preparaba García “y yo me dedicaba al mundo del vino, por lo que quería enfocarme a algo de tipo vinoteca, pero por el tema de la covid perdí el gusto y el olfato, que aún no he recuperado”. En esos momentos supieron que el entonces dueño de la tienda se jubilaba y García y Vitores, de 39 y 44 años, receptivamente, cogieron el traspaso. “Seguimos con su clientela y todavía hemos sumado más”, indica Vitores, al tiempo que añade que a los productos que ofrecía el anterior dueño “hemos sumado un montón más, y también repartimos a domicilio y abrimos domingos y festivos”. “Se trata de innovar y personalizar lo que la gente demanda, y estamos muy satisfechos. Quien no arriesga no gana”, reconoce.
Añade que desde EDER “nos han facilitado los trámites administrativos”. “Me quedé alucinada con esa labor del Consorcio, porque, por ejemplo, esto en La Rioja no hay. Aquí en Navarra tienen que estar muy orgullosos en este sentido”, comenta.

Marcilla: ‘Malone Producción Audiovisual’

Felipe Marín Malo ha puesto en marcha en Marcilla, su localidad natal y donde vive, la empresa ‘Malone Producción Audiovisual’. Inició su actividad en febrero, tras decidir pedir una excedencia en su empleo como Trabajador Social de Formación, “y estoy bastante contento de cómo va la empresa ya que en verano he tenido mucho trabajo y, además, muy variado”, explica.
Marín, de 35 años, recuerda que en 2017 fundó, con cuatro amigos, Navadrone, “una empresa específica para el trabajo con drones, pero pronto vimos que ese trabajo nos encaminaba cada vez más a la producción audiovisual, fotografía, vídeo aéreo o promocional e, incluso, trabajo de diseño gráfico”. “Ahora yo he decidido dar ese paso. Es un campo que, aunque no es nuevo, creo que tiene futuro”, añade.
Reconoce que estos son “tiempos un poco delicados” por la pandemia de la covid “pero la gente tiene necesidad de comunicar y de contar lo que hace”. “Está como en esa ‘cosa’ de darse a conocer, de decir que seguimos aquí con el trabajo que veníamos haciendo, que nos hemos adaptado y reinventado... a todos los niveles, desde un autónomo de un pequeño comercio hasta un Ayuntamiento con todo este redescubrimiento del turismo local, cercano y rural”, señala.
Reconoce que lo más difícil fue tomar la decisión de crear la empresa. “Después no he mirado para atrás en ningún momento, y a trabajar”, añade.
Felipe Marín, dueño de Malone Producción Audiovisual
Felipe Marín, dueño de Malone Producción AudiovisualCedida

Tudela Pizzería: ‘Hasta las bolas’

“Siempre hemos sido emprendedores y queremos seguir emprendiendo en España”. Así lo asegura Marine Seoane, de 47 años quien, junto con su marido Darío Bormida, de 46, abrió en noviembre de 2020 la pizzería ‘Hasta las bolas’ en Tudela. Este matrimonio argentino reside en Corella, donde en 2009 puso en marcha una pizzería artesanal. “Queríamos ampliar y siempre vimos Tudela como una plaza tentadora para invertir. Apareció la oportunidad de comprar el local de la antigua pizzería Jumas, en la plaza Mercadal, y lo adquirimos haciéndole un cambio total”, recuerda.
Reconoce que fue duro, tras “invertir tanto y poner tanta ilusión” tener que empezar solo con reparto a domicilio debido a la pandemia. “A partir de diciembre, cuando lo permitieron, empezamos a abrir y ahora estamos muy contentos con los resultados y la acogida de la gente. Mi marido es hijo de italianos y yo nieta de españoles, y en nuestro negocio también ponemos recetas de mis abuelas, de mi madre... una mezcla de culturas interesante”, señala.
Seoane reconoce que lo más difícil del proceso fue la pandemia. “Las aperturas y cierres, los cambios de horario, los aforos... nos hemos vuelto locos”. Bormida es licenciado en Marketing y Seoane ingeniera industrial. “Teníamos nuestras empresas en Argentina, pero dimos un giro de 180 grados. Es la primera vez que nos dedicados al sector gastronómico. Para el futuro tenemos proyectos en otros sectores”, afirma.
Darío Bormida y Marine Seoane, en su pizzería de Tudela
Darío Bormida y Marine Seoane, en su pizzería de TudelaBlanca Aldanondo

Villafranca: Centro ‘Zona Zen’

“El mayor miedo a la hora de abrir un negocio es ver si el cliente responderá o no. Ver que la gente, realmente, está confiando en mí me da alas para seguir cada vez más y pensar que no me he equivocado”. Así de rotunda se muestra Jessica Cerdán Martínez, de 39 años, a la hora de valorar la andadura que inició en junio en Villafranca, su localidad natal y en la que reside, con la puesta en marcha de ‘Zona Zen’, un centro de masajes, meditación y terapias.
Cerdán trabajó por cuenta ajena durante bastante tiempo “y a raíz del covid me quedé sin trabajo”. “Siempre me había gustado y había empezado a formarme en Reiki, que es una terapia específica de sanación con las manos. Al quedarme sin trabajo empecé a pensar de otra manera y quise ampliar los conocimientos. Me metí en quiromasaje, luego seguí con la meditación, y estoy en un no parar. Hago nuevos cursos y ahora he introducido también la técnica de maderoterapia”, indica, al tiempo que añade que está muy contenta con su centro. “Está yendo muy bien. He superado mis expectativas totalmente. Veo futuro a lo que estoy haciendo”, considera.
Para Cerdán, lo más difícil de comenzar a emprender “ha sido el tema administrativo, y en eso me ha asesorado EDER”. “Tienes tu idea pero no sabes cómo ponerla en marcha, y te indican los pasos que tienes que dar”, afirma.
Jessica Cerdán en su centro de masajes, Reiki y meditación
Jessica Cerdán en su centro de masajes, Reiki y meditaciónCedida

Tudela: Sala multiusos ‘Happy Room’

“No he dudado a la hora de emprender, porque lo de ser autónomo lo he vivido siempre desde casa ya que tanto mis padres como mis suegros y mi marido trabajan en el sector de la hostelería”. Son palabras de la tudelana Nekane Ansó Pascual que, a sus 33 años, ha abierto en la capital ribera la sala multiusos ‘Happy Room Tudela’. Un espacio multifuncional con zona de mesas y sillas abatibles, cocina, baño, wifi y televisión que alquila por horas para albergar eventos de todo tipo, “desde un cumpleaños para niños o adultos a charlas de formación para adultos, talleres, un showroom, reuniones, catas de vino o de cerveza, etc”, indica, al tiempo que añade que toda la información sobre el funcionamiento del mismo se puede encontrar en la web happyroomtudela.com, y en Facebook o Instagram.
Lo abrió en julio y reconoce que está “muy contenta y agradecida de cómo está respondiendo la gente teniendo en cuenta, además, la época en la que estamos”.
Ansó explica que siempre había querido tener “mi espacio para hacer mis eventos”, y considera que “tengo futuro” con esta actividad que acaba de poner en marcha. “Es un acompañamiento a mi trabajo como profesora de Primaria, es un plus”, refleja Nekane Ansó, quien no duda al reconocer el asesoramiento que ha recibido del Consorcio EDER.
Nekane Ansó Pascual, en su sala multiusos de la capital ribera
Nekane Ansó Pascual, en su sala multiusos de la capital riberaCedida

Ribaforada: Tienda ‘A Rueda Bikes’

Isaac Embún Zarralanga abrió en junio su tienda-taller de venta y reparación de bicicletas en Ribaforada, su localidad natal. “Tenía ganas de hacerlo, de trabajar en algo que me gusta, y también quería cambiar un poco de aires”, reconoce, al tiempo que añade que también dio este paso “por afición”. Y es que, a sus 40 años, explica que lleva toda su vida “ligado a este mundo de la bici”. “De joven competía y luego ya más como aficionado”, señala.
Para abrir su negocio, en el que también vende complementos -cascos, gafas, etc- y ropa de ciclismo, dejó su trabajo en una empresa de Tudela. Considera que esta actividad que ha emprendido tiene futuro porque “en Ribaforada no había una tienda de este tipo y hay mucha gente que practica este deporte”. “De momento, estoy contento porque la verdad es que tenemos bastante trabajo de venta y reparación, señala, al tiempo que reconoce que su objetivo inicial es asentarse en esta actividad porque “al final, es un negocio nuevo y, de momento, con hacerme un hueco estoy contento”.
En su opinión, lo más difícil para emprender son los trámites burocráticos. “En eso me ha echado una mano EDER, porque si no me hubiera vuelto loco”, comenta. Añade que también “es complicado el mundo de la bici porque, al estar en auge, es más difícil encontrar, por ejemplo, piezas de reparación como cadenas, etc”.
Isaac Embún, ante la fachada de su tienda
Isaac Embún, ante la fachada de su tiendaCedida

Tudela: Empresa ‘Ontrackclima’

“No paro de trabajar para crear una empresa, pero no solo la estoy creando para ganar dinero, sino que es una historia para dejarle a mis hijos”. Son palabras de Hicham Chbouki, natural de Marruecos y residente en Tudela desde 2017, quien ha puesto en marcha ‘Ontrackclima’, una empresa de mantenimiento e instalación térmica y climatización con la que, según indica, “estoy donde tenía que estar”.
Trabajaba en una empresa de fontanería en la que, como dice, “estaba cobrando bien”, al tiempo que se estuvo formando y, cuando finalizó el curso de Reglamento de Instalaciones Térmicas que realizó en 2019 y 2020, “fui a por todas y decidí trabajar por mi cuenta”, señala.
A sus 42 años, el pasado mes de marzo puso en marcha su empresa y, lejos de echarse atrás por la pandemia, considera que “cuando hay una crisis es el mejor momento para emprender”.
“Aunque al principio cuesta, porque tienes una renta que generar a fin de mes para pagar la hipoteca, los gastos de casa y de los niños, trabajo hay”, afirma. “Lo más difícil para crear tu empresa es tener fondos. Me he esforzado mucho en tener un buen material, he creado una página web y estoy en la lista de empresas de fontanería en Google. Me llaman clientes. La gente hoy busca en Internet”, dice. También agradece el apoyo de EDER.
Hichan Chbouki realiza un trabajo de mantenimiento
Hichan Chbouki realiza un trabajo de mantenimientoCedida

Cascante: Centro de estética ‘Sonnails’

Sonia Cardoso Maghalaes, portuguesa y vecina de Cascante desde los 15 años -ahora tiene 37-, abrió en octubre de 2020 en esta localidad ‘Sonnails’, un centro de estética “pero especializado en manos y pies que, de hecho, es lo que más me gusta hacer”, según indica. No obstante, no solo ofrece manicura y pedicura, sino también tratamientos faciales y corporales, lifting de pestañas, etc.
Cardoso trabajaba por cuenta ajena en Tudela, pero reconoce que “quería hacer más cosas” y dar a sus clientes “un trato más personalizado”.
Recuerda que su idea inicial era abrir este centro en abril del año pasado, pero debido a la pandemia de coronavirus no pudo hacerlo octubre. “En esos meses estuve pensando en tirar la toalla porque con tres hijos, si no sale bien es más complicado. Pero ellos, que eran mi gran miedo, también han sido mi inspiración en plan de decir, ‘venga, voy a intentarlo por ellos’. Y ahora, la verdad es que estoy muy contenta. Está yendo muy bien”, señala.
Reconoce que montar su propio negocio “era un campo muy desconocido para mí, porque no tenía ni idea del tema de la burocracia y estas cosas. Ahí EDER me ayudó muchísimo. Es fundamental para los que emprendemos por primera vez. Y no solo en ese momento, sino que aún sigo en contacto porque hacen seguimiento, cursos de formación, etc”, dice.
Sonia Cardoso, ante la puerta de su centro de estética
Sonia Cardoso, ante la puerta de su centro de estéticaCedida
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