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Suplemento Industria

Así afecta la guerra a las empresas navarras

Las dificultades que desde que comenzó la recuperación venían experimentando las empresas para asegurarse un abastecimiento suficiente de materias primas y componentes se han agravado poniendo de relieve la necesidad de diversificar los países de origen de los suministros

Ampliar Interior de la fábrica de carretillas elevadoras Mitsubishi Logisnext, en Noáin
Interior de la fábrica de carretillas elevadoras Mitsubishi Logisnext, en NoáinJesus Caso
  • DN Management
Publicado el 19/06/2022 a las 06:00
La invasión rusa a Ucrania, que ha desatado la mayor conflagración bélica en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, ha hecho trizas todas las seguridades políticas y económicas que, con la excepción del desmembramiento de Yugoslavia, habían arraigado en el Viejo Continente tras el final de la Guerra Fría. Lo que era impensable, un conflicto armado entre dos naciones europeas, se ha convertido en una realidad que ha rebajado hasta el subsuelo los niveles de confianza, elemento clave para la prosperidad económica. Muy pocos creían que Moscú iba a enviar sus tropas contra Ucrania pese a las reiteradas advertencias en sentido contrario de Estados Unidos. Los ejercicios militares en la frontera se interpretaban como un movimiento del Kremlin para presionar a Kiev, pero nunca como un despliegue para iniciar una invasión que, desde el pasado 24 de febrero, está arrasando por tierra, mar y aire el territorio ucraniano.
La agresión militar promovida por Vladimir Putin ha demostrado que nada puede descartarse y que no se debe dar por descontado ningún escenario, tanto en el terreno político como el económico. En este contexto, las dificultades que vienen experimentando las empresas para asegurarse un abastecimiento suficiente de materias primas y componentes ya estaban presentes desde que comenzó la recuperación económica tras la fase más aguda de la pandemia. Estas complicaciones pusieron de manifiesto las costuras de un sistema productivo muy dependiente de las mercancías de China y todo el Extremo Oriente. Ahora el problema se ha acentuado todavía más a raíz de la guerra de Ucrania, que ha demostrado la inconveniencia de depender energéticamente de un país como Rusia, que se mueve con parámetros muy lejanos a lo que es aceptable para la Unión Europea.
Moscú también ha evidenciado una escasa fiabilidad como socio comercial al emplear sus recursos naturales con fines políticos, al tiempo que le ha dado igual poner en jaque la estabilidad económica europea y mundial con tal de alcanzar sus objetivos territoriales. Todo ello está obligando a reescribir a marchas forzadas buena parte de las estrategias empresariales en las que se apostaba todo por los efectos beneficiosos de la globalización. Ahora se ha hecho evidente el enorme riesgo que representan las largas cadenas globales de valor que se han ido construyendo en las últimas décadas. Frente a estas, cada vez es más frecuente escuchar voces a favor de su acortamiento, lo que implicaría recuperar la producción en proximidad de determinados componentes estratégicos, así como la necesidad de diversificar los países de origen de los suministros. Todo ello aderezado con un necesario aumento de las existencias para tener pulmón en caso DE corte de los suministros frente a las teorías que, hasta la fecha, abogaban por la creciente importancia del concepto de lean production.
ESCASEZ DE SUMINISTROS Y ENERGÍA POR LAS NUBES:  ALGUNAS EMPRESAS REACTIVAN LOS ERTE
El conflicto armado ha afectado principalmente a la industria en el centro y el este de Europa, que dependía de los componentes y materias primas que llegaban de Ucrania y Rusia. La disrupción de estas cadenas de suministro, aunque en mucha menor medida, ha provocado dificultades en Navarra, donde algunas empresas recibían productos procedentes de esos países a través de terceros, como ha sido el caso de la madera que decora los interiores de los autobuses carrozados por Sunsundegui. La paralización de las fábricas de camiones en Alemania y otros países centroeuropeos también tuvo resonancia en la planta de producción de transmisiones de la multinacional Dana en Landaben, que tuvo que reactivar el ERTE aprobado por la covid. Uno de sus principales clientes, la marca germana MAN, frenó en seco la actividad de sus factorías en Múnich (Alemania) y Krakau (Polonia), a lo que se sumó la cancelación de las ventas al fabricante ruso Kamaz. El aumento de los costes energéticos, los problemas en la cadena de suministros y todas las dificultades generadas por la guerra en Ucrania llevaron en abril a la multinacional siderúrgica ArcelorMittal, con 900 trabajadores en Navarra, incluyendo a la plantilla de la antigua Condesa, a anunciar a los sindicatos su intención de iniciar la tramitación de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para las empresas de todo el grupo en España por el coste de la energía. La luz, que ya se había encarecido a finales de 2021, llegó a subir un 115% en apenas diez días de conflicto, rozando picos históricos de 700 euros/MWh. A principios de marzo su precio medio multiplicaba por diez el de la misma temporada en 2021: 47 euros/MWh frente a los 545 euros/MWh alcanzados el día 8 de mayo. El ERTE afectará potencialmente a 8.000 trabajadores, aunque se aplicaría en función de las circunstancias y en la Comunidad foral, según aseguran desde la compañía, el impacto, de existir, será mínimo. Las plantas de Lesaka y Legasa, y también la de Berrioplano tuvieron que parar este año varios días pero no por el coste de la energía como ocurrió en la acería de Olaberria, que ahora trabaja de forma intermitente en las franjas horarias en la que el coste es más asequible, sino por la huelga del transporte. Con todo, el coste de la energía eléctrica es crucial para la compañía que por el momento mantiene las capacidades de todas sus plantas. En Lesaka cuenta con una Línea Combinada de Galvanizado y Pintado, y una Línea de Electrocincado, capaces de fabricar 215.000 toneladas de producto pintado, 35.000 toneladas de producto galvanizado y 50.000 toneladas de producto electrocincado.
En Legasa tiene una línea de pintura clásica y fabrica actualmente 50.000 toneladas anuales bien pintadas o barnizadas. Esta instalación es compartida con AMDS Processing, un Centro de Servicios del Acero perteneciente al negocio de Distribution Solutions. Además desde noviembre de 2021 el negocio de Condesa (plantas de Zalain, Legutio y Berrioplano) se ha integrado dentro de ArcelorMittal Tubular Products.
LA SUBIDA DEL ACERO Y DE LA LUZ AGRAVA LA ALERTA EN LAS RENOVABLES
La invasión de Ucrania por parte de las tropas rusas fue para el sector de las renovables la guinda del pastel tras largos meses de escasez de suministros, subidas de los precios energéticos e incertidumbre por la pandemia. En mayor o menor medida, admitía en marzo Javier Villanueva, gerente de Enercluster, donde se agrupan empresas eólicas, solares y de mantenimiento, todas las compañías están afectadas por una coyuntura adversa y de consecuencias todavía inciertas. Las que más están sufriendo son las compañías más industriales, dedicadas a la fabricación de componentes, por los problemas originados tanto por la disponibilidad de los suministros, como por el precio de la electricidad. “Ante la actual escalada de precios de la energía, es inviable mantener precios finales de proyectos de renovables y eólicos en el rango mínimo en el que se han venido manteniendo en los últimos años, en torno a los 30-40€/MWh. Hacer ofertas de venta a esos precios no es sostenible”, señala Joaquín Ancín, presidente de Enercluster, recordando los más 500€/MWh que han llegado a pagar los consumidores. “Ese precio es un problema para los consumidores y a los que vendemos electricidad renovable no nos repercute. Tenemos contratos a precios ya cerrados y mucha de la energía que generamos la estamos vendiendo a los precios que ya teníamos estipulados”. Lo mismo les sucede a empresas como el Grupo Enhol que en cuanto a generación renovable mantiene una producción cerrada con coberturas a corto, medio y largo plazo. “A pesar del incremento de coste del precio de energía no percibimos ningún efecto de alza de precios en nuestros resultados ya que nuestra estrategia de venta de electricidad es largoplacista y no se ve afectada”. Llueve sobre mojado. En un contexto de fuerte competencia en el sector de los componentes con el sudeste asiático, algunos fabricantes ya se estaban planteando reducir sus ritmos de producción por no poder hacer frente a los costes energéticos. Con el paro del transporte, muchos de esos suministros que tuvieron que comprar a un precio más elevado no llegaron a tiempo y las empresas empezaron a tener dificultades para sacar el material de las fábricas. Escasearon en mayor medida los componentes de suministro casi diario. El grupo Enhol, inmerso en varios proyectos de gran generación y autoconsumo, sufrió retrasos en la llegada de componentes principales, tanto en paneles fotovoltaicos como en aerogeneradores, además de con la entrega de material en obra en proyectos que están ejecutando en diferentes zonas de la península.
IED E INGETEAM SUFREN RETRASOS EN LA ENTREGA DE SUS COMPONENTES
Pero en el sector de las renovables no sólo están sufriendo las industrias, también las ingenierías que gestionan ofertas y compran materiales para hacer los proyectos. Son efectos derivados de la creciente inflación, desbocada desde el año pasado, y la incertidumbre creada por la invasión rusa, con impacto directo en los precios de la luz, el gas y los combustibles. Las subidas de las materias primas han registrado en el último año alzas de entre el 40 y el 60% tanto por las tensiones geopolíticas como por la espiral inflacionista. En el caso de los componentes electrónicos lo más grave no solo es la subida de precio si no su escasez y el incremento de los plazos de entrega. Inés Gurbindo, directora de Operaciones de IED, asegura que en algunos componentes se supera el año y medio cuando antes de la pandemia era de entre cuatro y seis meses. “En 2022 y , como mínimo, durante el primer semestre de 2023 la tendencia se mantendrá”. Una situación que les ha llevado a adoptar medidas de flexibilidad como adelantar la compra a proveedores o acudir al mercado secundario cuando el plazo de fabricante no es válido. Los productos más críticos para IED son los microchips, además de metales como el aluminio, cuya producción es muy intensiva en energía, y minerales y gases como el níquel, el paladio y el neón, empleado en la producción de baterías y semiconductores y que tiene a Rusia como uno de sus principales productores. Desde Ingeteam, con 578 trabajadores en Sarriguren y Sesma, David Solé López, director general, también admite que han sufrido continuos retrasos en la entrega de componentes, especialmente en los electrónicos. “Estamos haciendo un esfuerzo ímprobo en la gestión de la cadena de suministro, siguiendo exhaustivamente los planes de entrega, comprometiendo pedidos a mayor plazo y validando alternativas de suministro”. El Grupo Enhol también está sufriendo retrasos con la entrada de material en obra en los proyectos que tiene en ejecución y también de componentes. “En el ámbito fotovoltaico procuramos disponer de stock de algunos componentes para poder responder de forma rápida y efectiva a nuestros clientes”.
HUNTSMANN PAGA UN 50% MÁS DE ENERGÍA: ESSITY SUBE PRECIOS PARA COMPENSAR LA INFLACIÓN
Imagen exterior de la planta de Hunstman en Navarra
Imagen exterior de la planta de Hunstman en NavarraCedida
La factura de la electricidad y el gas natural de la planta pamplonesa de Huntsman (Inquinasa) se ha incrementado más de un 50% respecto al año pasado lo que ha tenido un reflejo notable en los costes finales, según explica José Ignacio García de Albizu, director de la planta quien asegura no obstante que el hecho de que la fábrica navarra se dedique a productos especializados que no requieren un consumo tan intensivo de energía ha hecho que el impacto sea “menos dramático” que el que están sufriendo otras plantas. Tras el ‘boom’ inesperado que vivió con la pandemia, cuando en la segunda semana de marzo de 2020 llegó a incrementarse en un 50% la demanda de papel higiénico en la planta de Essity en Allo, con 450 trabajadores, la industria del tisú ha tenido que enfrentarse este año a importantes subidas de precios, especialmente en celulosa y fibra reciclada, así como en el transporte y la energía, lo que unido a la huelga de transporte creó un contexto “sin precedentes”. El grupo ha logrado que sus centros de producción sigan funcionando según lo previsto, pero han tenido que aumentar los precios de sus productos, para poder mantener el suministro y compensar la fuerte inflación de costes. No ha sido el único que tuvo que tomar esa decisión. Lecta informó en marzo a sus clientes de un “inevitable” recargo adicional de 150 €/t a todos los pedidos (en todas las gamas de papel) confirmados con entregas a partir del 1 de abril. Un recargo que se sumó a otro de 50€ anunciado en febrero.
GRUPO APEX: SORTEAR LA ESCASEZ DE ACEITE DE GIRASOL
Patatas fritas de Apex, empresa de Ribaforada
Patatas fritas de Apex, empresa de RibaforadaCedida
En el caso del grupo Apex (Aperitivos y Extrusionados), con sede en Ribaforada, se vio obligado a ponerse a buscar alternativas al aceite de girasol, una materia prima esencial para la fabricación de sus productos que escasea debido a que Ucrania es uno de los principales productores. Además, según los datos facilitados por el grupo AN, el cereal que proviene de aquel país permite cubrir el 22% de las necesidades en España. Son en torno a dos millones de toneladas de dicho cereal que ahora están siendo buscadas “en otros países como Argentina o Estados Unidos”, según apuntaba hace unas semanas el director general de grupo AN, Alfredo Arbeloa. Y los efectos no solo se circunscriben a la llegada de materias primas, sino que también las sanciones han provocado la cancelación de ventas que ya estaban casi cerradas. Ha sido el caso de Zucami, empresa dedicada a la producción de jaulas para aves y cuyas instalaciones se ubican en Beriáin, que tuvo que paralizar un importante proyecto en Rusia que ya estaba apalabrado. Se trataba de una gran instalación de jaulas para codornices que, por el momento, tendrá que esperar en el cajón a que la situación vuelva a la normalidad.
A falta de conocer los efectos a largo plazo de la aventura bélica rusa sobre la economía de Navarra, este conflicto sigue complicando aún más las cosas en áreas tan sensibles como la logística. Si los problemas a la hora de mover mercancías estaban lejos de resolverse debido a unos costes disparados, la guerra de Ucrania ha enrevesado todavía más la situación al afectar al tráfico entre Asia y Europa. La colosal congestión del puerto de Sanghai, uno de los nudos mercantiles más importantes del mundo que se ha visto obligado a ralentizar sus operaciones por el agravamiento de la covid en China, tampoco contribuye a relajar la tensión en los precios de los fletes. Todo este cúmulo de circunstancias está contribuyendo a que Europa se plantee profundos cambios estructurales para dar prioridad a la autonomía energética, mediante el impulso a las energías renovables, así como a la ciberseguridad, el transporte y la logística. Un giro que también puede implicar la búsqueda de socios comerciales más confiables con los que Europa comparta principios y valores.
SUMINISTROS Y ENERGÍA:  MITSUBISHI LOGISNEXT BUSCA NUEVOS PROVEEDORES
La guerra de Ucrania también ha afectado al fabricante de carretillas elevadoras Mitsubishi Logisnext Europa (MLE), ubicada en Noáin. Y lo ha hecho en el aumento del precio de la energía y, en consecuencia, en su cadena de suministros, tal como explica su director general, Íñigo Gomariz Díaz. Explica el directivo que tanto Rusia como Ucrania son importantes exportadores de energía (petróleo crudo, gas natural, carbón y productos químicos) a Europa. Por eso, su escasez repercute en la presión inflacionista. “Causa grandes problemas en las empresas y en el consumo de todo el mundo y, especialmente, en Europa, ya que puede ser difícil encontrar proveedores alternativos”, apunta. Añade que el suministro de gas es uno de los más afectados en esta crisis, debido a su relación directa con el petróleo y a que gran parte de su suministro procede de Rusia. Y los precios de la electricidad dependen del precio del gas.
El aumento de los precios también afecta al acero ya que Ucrania y Rusia son dos de los principales países productores. “Varios productores de acero de Ucrania se han visto obligados a cerrar sus plantas debido a la guerra. La interrupción de sus suministros tensará el ya de por sí complicado mercado de ese país”, añadió el directivo de la planta de Navarra, que cuenta con 300 trabajadores, con una facturación de 150 millones de euros y que fabrica 8.000 carretillas elevadoras al año. “El aumento de los precios del metal causará más daño a las empresas manufactureras, que el año pasado experimentaron un repunte hasta niveles récord. El mercado podría tensarse aún más si el aumento de los precios de la energía desencadena nuevos recortes de producción por parte de los fabricantes de acero europeos”, añadió. Para Gomariz, la invasión a Ucrania y las sanciones a Rusia pueden provocar restricciones críticas de suministro, aumento de los costes de los materiales y problemas logísticos. Y esto afectará a las fábricas del grupo en Europa. “Es probable que todo esto impacte en nuestra cadena de suministros”, apuntó. Por lo que la compañía está inmersa en un proceso de búsqueda de alternativas de proveedores. “Pero es previsible que, independientemente de su ubicación, la base de proveedores se vea afectada por esta crisis”, dijo. Al mismo tiempo, la empresa trabaja para que el aumento de los costes energéticos pueda ser compensado con acciones de ahorros de costes.
GIMEX: EL TRANSPORTE SORTEA LAS RUTAS PELIGROSAS
El transporte internacional ha sufrido también las consecuencias de la invasión de Ucrania. Influye, por un lado, la reducción de la actividad económica del país afectado y, por otro, el intento de evitar rutas peligrosas. A ello se añade, en este caso, las sanciones económicas impuestas a Rusia que reducen o eliminan los intercambios comerciales. En esta guerra de Rusia y Ucrania hay un factor añadido relacionado con el sentir patriótico. Es el caso de conductores de camiones ucranianos que al llegar a su país decidieron quedarse para luchar contra Rusia. Esto ha ocurrido, fundamentalmente, con empresas polacas, que tienen un número elevado de conductores ucranianos. “En este caso, los camiones quedan parados hasta que vuelve el chófer o se buscan alternativas. No ha sido necesario ir a buscar los vehículos”, explicó Carlos Tellechea Lorenzo, director de proyectos de Gimex SA, quien señala que directamente a ellos no les ha ocurrido porque no cuentan con conductores ucranianos. Lo que sí han experimentado es un cese total del comercio con Ucrania y Rusia. “Cuando ha habido que pasar por Ucrania, se han buscado rutas alternativas. “En los tráficos por países colindantes, como Polonia, Hungría, Rumanía..., no estamos teniendo ningún problema”, añadió el directivo.
Esta empresa familiar, fundada en 1977, está dirigida por la tercera generación. Cuenta con sede en Navarra y oficinas en EEUU. Con 100 trabajadores y una facturación de entre 30 y 40 millones de euros, dispone de una flota de 43 camiones y una clientela muy diversificada repartida por los cinco continentes.
En lo que sí han notado una repercusión clara de la guerra es en el incremento del combustible. Su precio ha ido subiendo progresivamente hasta llegar a doblarlo. Un incremento que se ha ido repercutiendo en los clientes. “Se habla con ellos y lo entienden perfectamente. Con el aumento del precio del combustible sube todo el coste del transporte”, añadió Telle chea.
Pero, a pesar de esta subida, la actividad de Gimex se ha incrementado “considerablemente”. “Tanto que estamos viendo que con los 43 camiones que tenemos no llegamos para dar servicio apropiado a nuestros clientes y vamos a necesitar aumentar la flota”, apuntó.
IMPAGOS POR VENTAS: RUSIA COMPRA 12 MILLONES DE EUROS DE ACEITUNAS DE IAN
Los impagos ha sido una de las consecuencias que han vivido las empresas navarras que exportan sus productos a Rusia. Es el caso de Industrias Alimentarias de Navarra (IAN), con sede en Villafranca. Esta empresa vende aceitunas por valor de 12 millones de euros a la zona de Rusia (11 millones) y de Ucrania, que salen de su planta de Comaro, en Cáceres. El intercambio comercial con Rusia es reducido, pero solo estas ventas suponen para IAN el 5% de la facturación del grupo y el 30% del negocio de la planta de Cáceres. La deuda que mantenía hace tres meses Rusia con la empresa navarra era de un millón de euros. “Una deuda que va a ser difícil de cobrar. Además, tenemos mercancía en tránsito que está totalmente desamparada porque las navieras dicen que no van a Rusia, descargan el producto en cualquier otro puerto y trasladan la responsabilidad al contratante”, según explicó Carlos Pardo, director de exportación, en una jornada celebrada en la Cámara de Comercio.
Además se une que el precio del envase de hojalata que utilizan para sus productos se ha encarecido el 50% y que de Ucrania importan producto que dejará de llegar. Es el caso del aceite de girasol que utilizan para su tomate frito, el maíz y el trigo que usan para la pasta de sus platos cocinados (marca Carretilla). “El problema del aceite de girasol no es solo que suba el precio sino el desabastecimiento que se producirá en los próximos meses”, añadió el directivo en la Cámara. Y apuntó que el aumento de precios es una consecuencia que deberán trasladar al mercado.
IAN facturó 250,9 millones de euros en 2021 y cuenta con 1.134 trabajadores.
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